La planta de esta ficha es Alcea rosea, conocida en España como malva real, malvarrosa o vara de San José: esas varas altísimas cargadas de flores grandes, sencillas o dobles, en blanco, rosa, rojo, amarillo o un granate tan oscuro que parece negro. Es una de las plantas clásicas de los jardines de pueblo y de las paredes encaladas del sur, y crece a menudo asilvestrada al pie de un muro sin que nadie la haya plantado.

Conviene aclarar el nombre antes de seguir, porque induce a error. En algunas zonas se llama malvarrosa al Pelargonium graveolens, el geranio de olor cuyas hojas huelen a rosa y se usan en perfumería. No tiene nada que ver con esta: aquella es un geranio arbustivo de hoja aromática, y esta es una malvácea de flor espectacular. También se confunde con la malva común (Malva sylvestris), que es una herbácea mucho más discreta, y con el malvavisco (Althaea officinalis), otra especie distinta.

Malva real en flor

Cómo es la planta

Se comporta como bienal, o como vivaz de vida corta: el primer año forma una roseta baja de hojas grandes, redondeadas y rugosas, y el segundo lanza la vara floral, que alcanza fácilmente los dos metros. Las flores se abren de abajo arriba a lo largo de esa vara durante buena parte del verano, y detrás dejan unos frutos discoidales llenos de semillas.

La raíz es pivotante y profunda, lo que explica dos cosas: que aguante muy bien la sequía una vez instalada y que el trasplante le siente mal. Por eso se recomienda sembrarla donde va a quedarse, o en macetas hondas si hay que criarla antes.

Dónde plantarla

Pleno sol. A media sombra se ahíla, florece menos y se dobla. Suelo bien drenado, incluso pobre y calizo, sin necesidad de enriquecerlo demasiado: un suelo muy fértil da varas más altas pero también más blandas y más propensas a tumbarse.

El sitio clásico es al pie de un muro, y no es solo estético. La pared le da apoyo frente al viento, calor reflejado y protección por un lado. Una malva real aislada en medio de un parterre expuesto acaba en el suelo tras la primera tormenta de verano si no lleva tutor.

Por zonas, se cultiva bien en toda España. En el interior peninsular aguanta el frío invernal sin problema mientras el suelo no se encharque. En el litoral mediterráneo y el sur es donde mejor se ve, por la sequedad estival, que reduce mucho su enfermedad más temida. En el norte atlántico crece con fuerza, pero la humedad favorece la roya y hay que estar más encima.

Vara floral de malva real

Siembra

La semilla es grande y fácil de manejar. Hay dos calendarios:

  • Siembra de verano o principios de otoño: la planta forma la roseta antes del invierno y florece al verano siguiente. Es el ciclo natural y el que da las varas más potentes.
  • Siembra de primavera temprana: algunas variedades llegan a florecer ese mismo año, aunque más flojas, y el resto lo harán al siguiente.

Se siembra a poca profundidad, directamente en el sitio o en macetas hondas para trasplantar pronto, cuando la planta todavía es pequeña. Después se aclara dejando espacio suficiente entre matas para que circule el aire, algo que aquí no es un detalle estético sino sanitario.

En maceta

Es posible, con condiciones. Necesita un recipiente hondo, porque la raíz baja mucho, y en la práctica solo compensa con las variedades de porte bajo que se venden precisamente para eso. Una malva real de dos metros en una maceta corriente se vuelca con el viento y sufre de sed continuamente. Con un contenedor grande, sustrato drenante, riego regular y un tutor firme, funciona en una terraza soleada.

Riego y abonado

Riego moderado durante el primer año y muy poco después. Es una planta de secano en cuanto tiene la raíz hecha. En maceta, riego regular sin encharcar. El abonado se limita a un aporte de compost al inicio de la temporada; el exceso de nitrógeno la hace crecer blanda y aumenta los problemas de roya y de encamado.

Malva real junto a un muro

Entutorado

Casi obligatorio salvo que esté apoyada en una pared. Se pone una caña o varilla junto a la vara cuando esta empieza a alargarse, y se ata en dos o tres puntos con material blando. Es un trabajo de cinco minutos que evita perder la floración entera con la primera racha de viento.

La roya: el problema de siempre

La roya de la malva (Puccinia malvacearum) es la enfermedad que persigue a esta planta y que la ha hecho desaparecer de muchos jardines. Se manifiesta como pústulas pardo anaranjadas en el envés de las hojas, con manchas amarillas correspondientes por el haz, empezando por las hojas bajas y subiendo. En casos severos defolia la planta y deja la vara pelada con la flor arriba.

Qué funciona de verdad:

  • Retirar y destruir las hojas afectadas en cuanto aparecen, empezando por las de abajo, sin echarlas al compost.
  • Regar a pie de planta, nunca por aspersión sobre la hoja, y hacerlo por la mañana.
  • Plantar con separación generosa y en sitio ventilado.
  • Limpiar a fondo los restos vegetales al final de la temporada, porque el hongo pasa el invierno en ellos.
  • No plantar malvas reales donde hubo malvas el año anterior, y tener en cuenta que la malva común silvestre del entorno actúa como reservorio.

También puede sufrir pulgón en los brotes tiernos, oídio y agujeros de orugas y caracoles en las hojas bajas, todo ello menos grave.

Flores de malva real

Variedades

Hay formas de flor sencilla, que son las que mejor aprovechan las abejas porque dejan el polen accesible, y formas dobles de aspecto de pompón, muy vistosas pero de menos interés para los polinizadores. Entre los colores clásicos está la variedad casi negra, de un granate muy oscuro, y existen selecciones enanas pensadas para maceta y para primera línea de parterre.

Semilla y resiembra

La malva real se resiembra sola con facilidad, y esa es en buena parte la razón de que aparezca año tras año en el mismo rincón de un patio. Recoger semilla es sencillo: se dejan madurar y secar los frutos discoidales en la planta, se recogen antes de que se desprendan y se guardan en sobre de papel en sitio seco. Si no quieres que se disperse, corta las varas en cuanto termine la floración.

Malva real en el jardín

En resumen

La malva real es una bienal de vara alta que se siembra en verano u otoño para florecer al año siguiente, quiere sol pleno, suelo drenado y poco riego, y agradece plantarse al abrigo de un muro o llevar tutor. No se trasplanta bien por su raíz pivotante, así que lo mejor es sembrarla directamente donde va a quedarse.

Su punto débil es la roya, que se controla con ventilación, riego a pie de planta, retirada rápida de las hojas afectadas y limpieza de restos al final de la temporada. Se resiembra sola, así que una vez instalada suele quedarse en el jardín por su cuenta. Y no la confundas con el geranio de olor, que en algunas zonas comparte el nombre de malvarrosa y es una planta completamente distinta.

Planta joven de malva real

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