La malva común es Malva sylvestris, una planta bienal o vivaz de corta vida, extendidísima por toda España en cunetas, escombreras, bordes de camino y cualquier suelo removido y rico en nitrógeno. Se reconoce por sus flores de cinco pétalos rosados o malva, escotados en la punta y recorridos por unas nervaduras más oscuras muy marcadas, y por sus hojas redondeadas con lóbulos poco profundos y un largo pecíolo. Junto a ella conviven otras malvas silvestres, como la malvita (Malva neglecta), de porte rastrero y flor más pálida.

Como planta de cultivo tiene dos características que definen todo lo demás: es muy fácil, hasta el punto de que crece sola en sitios donde nada más lo hace, y se resiembra sin control. Si la plantas en un bancal ordenado, te va a salir por todas partes al año siguiente. La solución es la de siempre con las plantas que semillan mucho: cortar los frutos antes de que maduren, salvo en las matas de las que quieras recoger simiente.

Planta de malva

No confundirla con sus parientes

El nombre malva se aplica a varias plantas distintas de la misma familia, y conviene separarlas:

  • Malva común (Malva sylvestris): la de esta ficha. Herbácea de hasta poco más de un metro, flores rosadas rayadas.
  • Malvavisco (Althaea officinalis): planta de suelos húmedos y salobres, de hoja aterciopelada y flor blanquecina o rosa muy pálida, con raíz gruesa. Es otra especie.
  • Malva real o malvarrosa (Alcea rosea): la de las varas altísimas cargadas de flores grandes que se planta en jardines. También es otra especie, y bastante más vistosa.

Dónde y cuándo sembrarla

La malva quiere sol, aunque tolera media sombra, y acepta prácticamente cualquier suelo con tal de que drene. Le van especialmente bien los terrenos ricos en materia orgánica, que es donde aparece de forma espontánea. No necesita abonado.

Se siembra directamente en el sitio definitivo, porque el trasplante no le gusta demasiado: tiene raíz pivotante y se resiente si se le rompe. La semilla se entierra apenas y se mantiene húmeda hasta la nascencia.

  • Litoral mediterráneo y sur: siembra de otoño, para que la planta se desarrolle durante el invierno suave y florezca en primavera.
  • Interior peninsular: siembra de primavera, pasadas las heladas fuertes. También funciona el otoño en zonas de invierno moderado.
  • Norte atlántico: primavera, sin más precaución que buscar un sitio soleado y drenado.

Como bienal, es habitual que el primer año forme solo la roseta de hojas y florezca al segundo, aunque en siembras tempranas puede llegar a florecer el mismo año.

Flores de malva

En maceta

Se cultiva bien en un recipiente hondo, y la profundidad importa más que la anchura por su raíz pivotante. Sustrato universal con algo de compost, drenaje y riego moderado. En maceta la planta sale más contenida y las hojas más tiernas, y además se evita que se resiembre por el jardín, que es la principal molestia de esta especie.

Riego

Poco. Una malva establecida aguanta la sequía estival mejor que la mayoría de las hortalizas, y el exceso de agua le provoca podredumbres de cuello. En maceta se riega cuando el sustrato esté seco en superficie; en tierra, solo en los golpes de calor y durante las primeras semanas después de la siembra.

Cuidados

Prácticamente ninguno. Se retiran las hojas viejas y estropeadas de la base y las flores marchitas si no quieres semilla. Las matas que se desmadran se pueden acortar a mitad de temporada y rebrotan con hojas nuevas. En zonas de inviernos fríos la parte aérea se seca y la planta rebrota de la cepa en primavera, si sobrevive; en muchos casos lo que sale al año siguiente son las plántulas de su propia semilla.

Cultivo de malva

La roya, su problema característico

La enfermedad que sufren todas las malváceas es la roya de la malva (Puccinia malvacearum). Se reconoce por unas pústulas redondeadas de color pardo o rojizo en el envés de las hojas, con manchitas amarillentas correspondientes en el haz. Con humedad se extiende rápido y llega a defoliar la planta.

No hay solución mágica en cultivo doméstico. Lo que funciona es prevención: plantar separado para que circule el aire, no mojar el follaje al regar, retirar y eliminar las hojas afectadas en cuanto aparecen (sin dejarlas en el compost) y no plantar malvas en el mismo sitio año tras año. Si tienes malvarrosas en el jardín, ten en cuenta que comparten esta roya y se contagian entre sí.

Aparte de eso, puede sufrir pulgón en los brotes tiernos y ataques de orugas defoliadoras, ninguno de los cuales suele ser grave.

Uso alimentario

Las hojas tiernas de malva se han comido en España como verdura silvestre, siempre cocinadas: hervidas o rehogadas, solas o mezcladas con otras hojas. Su textura es mucilaginosa, algo similar a la del quimbombó, y esa característica se aprovecha para dar cuerpo a caldos y potajes. Las flores se usan como adorno comestible en ensaladas.

Los frutos verdes, esos discos aplanados con gajos que la chiquillería llamaba panecillos o quesitos, se han comido tradicionalmente crudos y tiernos. Es una costumbre popular muy extendida y bien documentada.

Sobre la recolección conviene ser exigente: la malva crece precisamente en cunetas, escombreras y bordes de camino, es decir, en los peores sitios posibles para recoger algo que se va a comer. Además, en suelos muy nitrogenados las hojas acumulan nitratos. Si la vas a consumir, lo sensato es cultivarla tú en el huerto o en una maceta y no recogerla del arcén.

Malva en flor

Tradición

La malva es una de las plantas con más presencia en la etnobotánica española, sobre todo por el mucílago de sus hojas y flores. Esto se cuenta aquí como lo que es, una tradición documentada, y no como una recomendación: no damos consejo médico ni preparaciones, y para cualquier asunto de salud la respuesta está en la consulta de un profesional sanitario, no en una guía de jardinería.

Su papel en el jardín

La malva florece largo y atrae abejas y otros polinizadores, y sus semillas alimentan a pequeños pájaros granívoros. Es una buena candidata para un rincón silvestre, un borde de huerto o una franja de flores dejada crecer entre bancales. Al ser rústica y de raíz profunda, aguanta sitios donde otras ornamentales no se sostienen sin riego.

Malva en el huerto

En resumen

La malva común se siembra a voleo o en línea, en otoño en el sur y en primavera en el interior y el norte, a pleno sol y en suelo que drene. No necesita abonado, casi no necesita riego y no pide más cuidados que retirar hoja vieja y controlar que no se resiembre por todo el huerto.

Su enemigo real es la roya, que se previene con ventilación, riego a pie de planta y retirada rápida de las hojas afectadas. Si la cultivas para comer sus hojas tiernas cocinadas o sus frutos verdes, hazlo en tu propio suelo y no en la cuneta, que es donde esta planta suele crecer y el peor sitio para recolectarla.

Planta joven de malva

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