Madreselva es el nombre común de muchas especies del género Lonicera, y no todas se comportan igual, así que conviene saber cuál estás plantando. En España son silvestres la madreselva mediterránea (Lonicera implexa), de hoja perenne y coriácea, típica del monte bajo y los encinares; la madreselva de los bosques (Lonicera periclymenum), caducifolia, propia del norte atlántico y de los bosques frescos; y la madreselva etrusca (Lonicera etrusca). En jardinería se usan además la Lonicera caprifolium, la Lonicera japonica y arbustos del mismo género como Lonicera nitida, para setos, o Lonicera fragrantissima, que florece en pleno invierno.
Lo segundo que hay que tener claro antes de plantarla es doble. Uno: es una trepadora voluble que se enrolla sobre lo que encuentra y necesita un soporte previsto de antemano, porque si no lo tiene se enreda en el arbusto vecino y lo estrangula. Dos: sus frutos no se comen. Las bayas de varias especies de Lonicera son irritantes o tóxicas por ingestión, y aunque son pequeñas y de sabor desagradable, resultan llamativas para los niños por su color rojo o negro brillante.
Cómo es la planta
Las madreselvas trepadoras tienen tallos leñosos y flexibles, hojas opuestas y, en muchas especies, las dos hojas superiores soldadas formando una especie de plato bajo la inflorescencia. Las flores son tubulares, alargadas, agrupadas en cabezuelas terminales, con los estambres y el estilo asomando muy por fuera de la corola, y de colores que van del blanco crema al amarillo, el rosa y el rojo según especie.
El aroma es lo que las hace famosas y se intensifica al atardecer y por la noche, porque están adaptadas a la polinización por polillas nocturnas, entre ellas las esfinges. En una noche de verano, una madreselva en flor es de las plantas que más vida atraen a un jardín.
Dónde plantarla
La regla clásica de las trepadoras de bosque se cumple aquí: los pies a la sombra y la cabeza al sol. Florece mejor con varias horas de sol directo, pero agradece que la base de la planta y el suelo alrededor estén sombreados y frescos. En el litoral mediterráneo y en el sur conviene media sombra en las horas centrales; en el norte atlántico y en el interior admite pleno sol sin problema.
Sobre el suelo no es exigente: le vale cualquiera que drene bien y tenga algo de materia orgánica. Prefiere terrenos frescos y profundos y le va mal el suelo encharcado. Las especies mediterráneas, como Lonicera implexa, toleran la sequía y la caliza mucho mejor que las atlánticas.
El soporte
La madreselva no tiene zarcillos ni ventosas: trepa enrollando el tallo. Eso significa que necesita algo de diámetro pequeño donde enroscarse: alambres, celosía, malla, cañas o las ramas de un arbusto. En un muro liso no sube sola.
El soporte se pone antes de plantar y se dimensiona pensando en varios metros de desarrollo. Una madreselva adulta pesa, así que la celosía tiene que estar bien anclada y separada unos centímetros de la pared para que circule el aire por detrás.
Plantación
Se planta en otoño en las zonas de invierno suave, para que enraíce antes del verano, y a finales de invierno o en primavera en el interior frío y en el norte. Hoyo amplio, compost mezclado con la tierra de relleno, riego de asentamiento y un acolchado que mantenga la base fresca. Los primeros brotes se guían a mano hacia el soporte hasta que la planta coge la dirección.
En maceta
Funciona en una terraza si el recipiente es grande y hondo, con sustrato que retenga algo de humedad sin encharcarse y una celosía sujeta al propio contenedor o a la pared. Requiere riego más frecuente que en tierra y abonado en primavera, y hay que contar con podarla bastante para mantenerla dentro de un tamaño razonable. Las especies de porte más contenido y las variedades de jardinería se adaptan mejor a maceta que una madreselva silvestre vigorosa.
Riego
Regular durante los dos primeros años, que es cuando se juega el arraigo. Después, las especies mediterráneas se apañan con muy poco fuera de olas de calor, y las de origen atlántico agradecen riegos en verano. El síntoma clásico de sed es la hoja mustia a media tarde que se recupera de noche; si no se recupera, el problema es de raíz o de exceso de agua.
Poda
La mayoría de las madreselvas florecen sobre madera del año anterior, así que la poda fuerte se hace justo después de la floración. Podar en invierno una especie de floración temprana significa cortar los brotes que iban a dar flor.
- Después de florecer, se acortan los brotes que han dado flor y se aclara la maraña interior, que con los años se convierte en un nido de ramas secas.
- Cada varios años conviene una renovación: eliminar por la base algunas ramas viejas y leñosas para forzar brotación nueva desde abajo.
- Si una planta se ha convertido en una masa desordenada con toda la vegetación arriba y palos secos abajo, admite una poda severa a la salida del invierno, sacrificando la floración de esa temporada.
Multiplicación
- Esquejes semileñosos a final de verano, en sustrato drenante y con humedad ambiental. Es el método más rápido y el que reproduce la planta idéntica.
- Acodo: enterrar un trozo de tallo largo sin separarlo de la planta madre. Enraíza con facilidad y es prácticamente infalible.
- Semilla: posible, más lenta y con germinación irregular. Requiere un periodo de frío.
Plagas y problemas
- Pulgón: es su plaga característica. Se ceba en las puntas tiernas y en los ramilletes florales en primavera, deformándolos. Suele controlarse solo con la llegada de mariquitas si no se abusa de insecticidas.
- Oídio: polvillo blanco sobre las hojas en verano, sobre todo en plantas apretadas contra un muro y sin ventilación.
- Araña roja: en ambiente muy seco y caluroso, con punteado amarillento en las hojas.
- Base desnuda: no es una plaga sino falta de poda de renovación.
Cuidado con la vigorosidad
Algunas madreselvas de jardinería, y muy particularmente Lonicera japonica, tienen un crecimiento tan fuerte que se escapan del jardín, arraigan al tocar el suelo y colonizan setos, taludes y bordes de bosque, ahogando la vegetación autóctona. Si vives junto a una zona natural, la opción responsable es plantar una de las especies silvestres del país, como Lonicera implexa en clima mediterráneo o Lonicera periclymenum en el norte, y no tirar restos de poda al monte.
En resumen
La madreselva es una trepadora voluble, aromática y muy agradecida que pide soporte donde enroscarse, base sombreada, cabeza al sol y suelo que drene. Se planta en otoño o a la salida del invierno según la zona, se riega durante los dos primeros años y se poda después de la floración, renovando ramas viejas cada pocos años para que no se quede desnuda por abajo.
Elige la especie según tu clima y tu entorno: las mediterráneas aguantan sequía y caliza, las atlánticas quieren frescor. Y recuerda dos cosas: las bayas no se comen, y las especies más vigorosas se escapan con facilidad al monte si el jardín linda con vegetación natural.