El llantén es una de esas plantas que casi nadie planta porque ya está: crece sola en los bordes de los caminos, en las juntas de las aceras, en los prados pisoteados y en cualquier rincón de un huerto. Bajo ese nombre hay dos especies distintas y muy comunes en España. El llantén mayor (Plantago major) tiene hojas anchas, ovaladas, con nervios paralelos muy marcados y un pecíolo acanalado. El llantén menor o lanceolado (Plantago lanceolata) tiene hojas estrechas y alargadas, también con esos nervios paralelos, y espigas florales más cortas sobre tallos largos y acostillados.

Antes de sembrarlo conviene saber dos cosas. La primera es que se resiembra solo, y bien: una planta produce muchísimas semillas y en un bancal cuidado acaba apareciendo por todas partes, así que si lo cultivas, córtale las espigas antes de que semille salvo que quieras un llantén perenne en cada esquina. La segunda es que su polen es un alérgeno relevante en España, sobre todo el de Plantago lanceolata, que forma parte de los paneles habituales de polinosis. Si en casa hay alergia al polen de gramíneas y de plantago, tener una mata en flor junto a la ventana no es buena idea.

Planta de llantén

Cómo es la planta

Es una herbácea vivaz que forma una roseta basal pegada al suelo, con una raíz principal corta y muchas raicillas. De la roseta salen los escapos florales, tallos sin hojas rematados en una espiga densa de flores minúsculas y poco vistosas, de color parduzco, con estambres largos y colgantes. La polinización es por viento, de ahí la cantidad de polen que produce.

Su gran virtud ecológica es la tolerancia a la compactación y al pisoteo. Donde otras plantas no arraigan, el llantén sí, y por eso es tan característico de senderos y zonas de paso. También aguanta bastante bien la siega, porque el punto de crecimiento queda a ras de suelo.

Dónde y cuándo sembrarlo

Es de las plantas menos exigentes que existen. Acepta sol pleno o media sombra, cualquier tipo de suelo mientras no esté permanentemente encharcado, y tolera suelos pobres y pisados. Prefiere terrenos frescos, y en secano estival se aletarga y rebrota con las lluvias.

La siembra se hace en primavera u otoño. La semilla es pequeña y se siembra en superficie o apenas cubierta, porque necesita luz para germinar. Se mantiene el suelo húmedo hasta la nascencia y luego se aclara dejando espacio suficiente para que cada roseta se abra.

  • Norte atlántico: siembra de primavera y de otoño, sin problemas. Es su clima natural.
  • Interior peninsular: mejor en primavera temprana o a la entrada del otoño, evitando el pleno verano.
  • Litoral mediterráneo: otoño, para aprovechar el invierno suave y las lluvias.
Hojas de llantén

En maceta

Funciona bien en jardinera y es la manera de tenerlo controlado, que con esta planta es una ventaja. Basta una maceta de profundidad media con sustrato universal y riego regular. En maceta las hojas salen más tiernas y más grandes que en el suelo duro donde suele vivir, sobre todo si se le da algo de sombra en las horas fuertes.

Riego y cuidados

Riego moderado y regular para tener hoja tierna. Si se le deja pasar sed, la hoja se endurece y se vuelve fibrosa. No necesita abonado especial; un aporte de compost al principio de la temporada es más que suficiente.

El mantenimiento se reduce a dos gestos: cortar las espigas florales conforme salen, lo que mantiene la roseta produciendo hoja y evita la resiembra descontrolada, y retirar las hojas viejas y estropeadas del exterior de la roseta.

Multiplicación

Por semilla, que es abundante y de germinación fácil, y por división de mata en las plantas ya establecidas, separando la roseta en primavera o en otoño. Recoger semilla propia es trivial: se cortan las espigas maduras, se dejan secar sobre un papel y se frotan entre las manos.

Espigas de llantén

Plagas y problemas

Muy pocos. Puede aparecer oídio en verano, con un polvillo blanco sobre las hojas, y algún mordisco de babosa o de oruga en las hojas tiernas. Lo más habitual no es una plaga sino un exceso: que la planta se extienda por el bancal. En un huerto ordenado, el llantén compite bien y hay que vigilarlo.

Uso alimentario

Las hojas tiernas de llantén se han comido tradicionalmente en España como verdura silvestre. Se recogen jóvenes, del centro de la roseta, porque las viejas tienen los nervios muy fibrosos y resultan correosas. En crudo, muy picadas, se mezclan con otras hojas de ensalada; cocidas, se tratan como una espinaca de sabor más fuerte y se pueden usar en revueltos o en sopas.

Si vas a recolectarlo del campo, aplica el sentido común de cualquier planta silvestre: nunca en cunetas de carretera, ni en bordes de cultivos tratados, ni en zonas donde pasen perros, y siempre en sitios que puedas identificar con seguridad. En el propio huerto o en una maceta ese problema desaparece.

Roseta de llantén

Tradición y confusiones de nombre

El llantén tiene un uso popular muy documentado en la etnobotánica española, sobre todo aplicando la hoja machacada sobre la piel. Es una tradición registrada, no un consejo: aquí lo tratamos como planta de cultivo y para cualquier cuestión de salud lo que corresponde es preguntar a un profesional sanitario.

Conviene además no confundirlo con otras plantas de la misma familia que se venden por su semilla. La zaragatona o ispágula (Plantago afra, Plantago ovata) es un plantago distinto, cultivado por el mucílago de su cubierta seminal, y no es la planta silvestre de hoja ancha de la que trata esta ficha.

Su papel en el huerto y en el jardín

Aunque suene raro dedicarle un bancal a una planta que se considera mala hierba, el llantén tiene usos claros. Su espiga cargada de semilla es alimento para jilgueros, verderones y otros fringílidos, así que dejar algunas plantas semillar en una esquina atrae pájaros. Y en un prado natural o en zonas de paso donde el césped no prospera, es una cubierta viva que aguanta lo que otras no.

Llantén en el huerto

En resumen

El llantén se siembra en superficie en primavera u otoño, crece en casi cualquier suelo, necesita poco riego y ningún abonado especial. Para tener hoja tierna basta con regar con regularidad y cortar las espigas florales en cuanto aparecen, lo que además evita que se resiembre por todo el huerto.

Es planta fácil, resistente al pisoteo y útil para atraer aves si se le deja semillar en un rincón. Sus hojas jóvenes se han comido tradicionalmente como verdura silvestre. Los dos avisos a tener en cuenta son su capacidad de invadir un bancal y su polen, que es un alérgeno frecuente en España.

Planta joven de llantén

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