El limonero (Citrus limon) es uno de los pocos frutales que de verdad funciona en maceta durante años, y de los pocos que dan flor y fruto a la vez durante buena parte del año. También es el cítrico más sensible al frío después de la lima, así que la primera decisión no es de qué variedad sino dónde lo vas a poner: un limonero necesita sol directo, abrigo del viento frío y un sitio donde no le lleguen heladas fuertes.
La segunda cosa que conviene saber es que un limonero de pepita no es un limonero de fruta. Las semillas de un limón germinan con facilidad y dan una planta bonita, pero es un pie franco: espinoso, de crecimiento lento, que tarda muchísimos años en florecer y cuyo fruto no tiene por qué parecerse al del limón que te comiste. Los limoneros de vivero van injertados sobre un patrón elegido por su resistencia a enfermedades de suelo y a la caliza. Si quieres limones, compra planta injertada; si quieres el experimento, siembra la pepita sabiendo lo que es.
Variedades
- Fino (también llamado mesero o blanco): el limón español de invierno por excelencia, de piel fina y muy zumoso. Se recolecta desde otoño.
- Verna: fruto más grande, de piel gruesa y con pezón marcado. Su cosecha principal es de primavera, y da una segunda floración de verano cuyo fruto se conoce como verdelli.
- Eureka y Lisbon: variedades de origen foráneo, muy reflorecientes, habituales en jardín.
- Meyer: híbrido de limón con naranjo o mandarino, de fruto más redondo, piel fina y sabor menos ácido. Es el más recomendable para maceta por su porte contenido y su floración casi continua.
Clima y dónde se da en España
La producción española se concentra en Murcia, Alicante y Málaga, y eso describe bien sus preferencias: inviernos suaves, veranos largos y luz. Por zonas:
- Litoral mediterráneo y sur: se planta en el suelo sin más precaución que buscar un sitio soleado y resguardado.
- Interior peninsular: solo con protección. En muchas zonas, la opción realista es la maceta grande, sacándola al sol en primavera y verano y guardándola en invierno en un porche cerrado, un invernadero frío o junto a una pared orientada al sur.
- Norte atlántico: el frío no suele ser el problema principal en la franja costera, sino la falta de calor acumulado y el exceso de humedad. Da fruto, más tarde y más ácido, y agradece el sitio más soleado de la casa.
Plantación
Se planta en primavera, cuando ya no hay riesgo de heladas, tanto en tierra como en maceta. El detalle decisivo, y el error más repetido, es la altura: el punto de injerto, ese engrosamiento del tronco a pocos centímetros del suelo, tiene que quedar claramente por encima de la tierra. Enterrado, el agua se acumula ahí y aparece la gomosis, una podredumbre del cuello que acaba matando el árbol.
El suelo debe drenar bien. Los cítricos no toleran el encharcamiento ni la salinidad alta, y sobre suelos muy calizos sufren clorosis férrica, con hojas amarillas y nervios verdes. En ese caso hace falta corregir con quelato de hierro y elegir un patrón tolerante a la caliza.
En maceta
Reglas concretas:
- Recipiente grande y hondo, con varios agujeros de drenaje y una capa de material grueso en el fondo.
- Sustrato específico para cítricos, o mezcla de sustrato universal con arena gruesa o perlita y algo de compost. Nunca tierra de jardín compactada.
- Riego regular, dejando secar los primeros centímetros entre riegos, y plato siempre vacío.
- Abonado frecuente en época de crecimiento con un fertilizante para cítricos, porque el volumen limitado se agota rápido.
- Trasplante cada dos o tres años, o renovación de la capa superficial del sustrato.
Riego
Regular y sin extremos. El limonero es de raíz relativamente superficial y sufre tanto con la sequía prolongada, que le hace soltar flores y frutos pequeños, como con el suelo permanentemente mojado, que le pudre la raíz. En verano y en maceta puede necesitar riego casi diario; en tierra y en invierno, muy poco.
El agua muy dura deja costras blancas y agrava la clorosis. Si la tuya lo es, conviene alternar con agua de lluvia cuando se pueda.
Poda
Poca y en el momento adecuado. Se poda a finales de invierno o en primavera, pasadas las heladas, y consiste básicamente en:
- Quitar ramas secas, rotas o que se cruzan.
- Eliminar los chupones, esos brotes verticales, vigorosos y con espinas grandes que salen del tronco o por debajo del injerto. Los de debajo del injerto son del patrón y hay que cortarlos siempre.
- Aclarar el centro para que entren luz y aire.
El limonero fructifica en madera del año, así que una poda severa se lleva la cosecha siguiente. Mejor intervenciones ligeras y frecuentes.
Plagas y problemas
- Minador de los cítricos (Phyllocnistis citrella): galerías plateadas serpenteantes en las hojas nuevas. Afecta sobre todo a la brotación de verano y a los árboles jóvenes.
- Pulgón: enrolla los brotes tiernos en primavera.
- Cochinillas y cotonet: en ramas y en la unión del fruto con el pedúnculo. Su melaza atrae a la negrilla, esa capa negra que ensucia hojas y frutos.
- Mosca blanca y araña roja: en ambientes secos y calurosos, sobre todo en plantas de terraza.
- Gomosis: exudados de goma en la base del tronco. Casi siempre por injerto enterrado o riego contra el tronco.
- Clorosis férrica: hoja amarilla con nervios verdes, típica de suelo calizo o agua dura.
- Caída de flores y frutos pequeños: es normal en parte, pero si es masiva suele indicar estrés hídrico, cambios bruscos de riego o corriente de aire frío.
Frío
El limonero tolera mal las heladas. En zonas límite se protege envolviendo la copa con tela de invernaje en las noches frías, acolchando la base y evitando abonar con nitrógeno a final de verano, porque una brotación tierna en otoño es la que más se hiela. Los ejemplares en maceta se arriman a una pared o se meten a cubierto, siempre en un sitio con luz: un limonero dentro de casa a oscuras pierde las hojas en pocas semanas.
Cosecha
El limón no madura más una vez cortado, así que se recoge cuando el color y el tamaño son los de la variedad. Se corta con tijera dejando un trocito de pedúnculo, sin tirar, porque el desgarro es una puerta de entrada para hongos. En el árbol se conserva bastante tiempo, lo que permite ir cogiendo según se necesita. Una vez cortado, aguanta semanas en frío.
En resumen
El limonero pide sol, abrigo del frío, suelo que drene y riego regular. Se planta en primavera con el injerto por encima del nivel del suelo, se poda poco y se abona a menudo, sobre todo en maceta. En el litoral mediterráneo va en tierra sin problema; en el interior, lo sensato es una maceta grande que se pueda resguardar en invierno.
Si buscas fruta pronto, planta un árbol injertado de vivero y elige la variedad según cuándo quieras cosechar: Fino para invierno, Verna para primavera, Meyer si el destino es una terraza. La pepita del limón del desayuno germina y da una planta agradecida, pero es otro proyecto y otro plazo.