Bajo el nombre de lavanda se venden en España al menos cuatro plantas distintas, y elegir la equivocada es la causa más frecuente de que una lavanda dure una temporada y se muera. La lavanda fina u oficinal es Lavandula angustifolia, de espigas cortas y aroma suave. El espliego es Lavandula latifolia, más rústico y de olor más alcanforado. El lavandín (Lavandula × intermedia) es el híbrido de las dos, el que se ve en los campos morados de Brihuega y el que más se cultiva por su rendimiento. Y el cantueso (Lavandula stoechas), el de las flores rematadas por unas brácteas moradas en forma de orejas, es una planta silvestre española que, a diferencia de las anteriores, vive en suelos ácidos y silíceos.

Lo que todas comparten es lo que hay que saber antes de plantar: sol directo, suelo pobre y drenaje impecable. La lavanda no muere de sed ni de frío, muere de exceso de agua y de tierra compacta. Si tu suelo es arcilloso y encharcadizo, o riegas por costumbre cada dos días, no es tu planta salvo que la plantes elevada o en maceta.

Planta de lavanda

Cuál elegir según dónde vivas

  • Interior peninsular, de clima continental y suelos calizos: lavandín y espliego se dan de maravilla. La lavanda fina también, y es la que mejor aguanta el frío invernal.
  • Litoral mediterráneo: cualquiera de ellas, con cuidado de que el suelo no retenga agua. El cantueso es el más adaptado a las zonas de suelo ácido del oeste y el suroeste.
  • Norte atlántico: es la zona difícil, no por el frío sino por la humedad ambiental y la lluvia de invierno. Se planta en alto, en caballón o en maceta, en el punto más soleado y ventilado que haya.

Suelo y exposición

Sol directo, cuantas más horas mejor. A media sombra la mata se ahíla, florece poco y se pudre con facilidad. El suelo ideal es pobre, pedregoso, con pH neutro o alcalino para lavanda fina, espliego y lavandín, y ácido para el cantueso. Nada de abonar con estiércol fresco ni de enriquecer la tierra: la lavanda en suelo fértil crece blanda, florece menos y se hiela antes.

Si el terreno es pesado, se planta sobre un montículo o caballón de unos palmos de altura, con grava o arena gruesa mezclada. Es una solución fea al principio y decisiva a los dos años.

Cuándo y cómo plantar

La plantación se hace en otoño en el sur y el litoral, para que enraíce con las lluvias y llegue al verano con raíz hecha, y en primavera en el interior frío y en el norte, pasado el riesgo de heladas fuertes. Se separan las matas lo suficiente para que el aire circule entre ellas, porque la lavanda apretada se enferma.

Al sacarla del contenedor conviene desenredar un poco el cepellón si las raíces están enrolladas. El cuello de la planta debe quedar al nivel del suelo o ligeramente por encima, nunca enterrado.

Espigas de lavanda

Lavanda en maceta

Funciona bien y es la mejor opción si tu suelo no drena. Reglas:

  • Maceta de barro sin esmaltar mejor que de plástico: transpira y ayuda a que el sustrato seque.
  • Sustrato muy drenante, por ejemplo sustrato universal mezclado a partes con arena gruesa o perlita. Nada de sustratos que retengan agua.
  • Sin plato debajo, o vaciándolo siempre después de regar.
  • Riego solo cuando el sustrato esté seco en profundidad, y en invierno casi nada.
  • Trasplante cada dos o tres años, subiendo poco de tamaño.

Riego

Durante el primer año hay que regar para que arraigue, sin llegar a mantener la tierra húmeda. A partir del segundo, una lavanda en tierra en clima mediterráneo puede pasar el verano prácticamente sin riego, o con un aporte puntual en las olas de calor. En maceta sí necesita riego regular en verano, siempre dejando secar entre uno y otro.

Poda: la parte que decide si la planta dura

La lavanda no rebrota bien de la madera vieja. Si la dejas crecer sin podar, la base se lignifica, se abre por el centro y la mata queda calva y desordenada, y a esas alturas ya no hay marcha atrás. Por eso la poda es obligatoria y anual:

  • Después de la floración se cortan las espigas gastadas y un tercio del crecimiento verde del año.
  • A finales de invierno o principios de primavera se da forma redondeada, cortando siempre por encima de la parte con hojas verdes.
  • Nunca se corta en la madera gris y desnuda de la base esperando que rebrote, porque no lo hará.

Una lavanda bien podada desde joven vive muchos años compacta; una descuidada dura cuatro o cinco temporadas y hay que reponerla.

Cultivo de lavanda

Multiplicación

Por esqueje es lo práctico y además reproduce la planta idéntica. A finales de verano se cortan brotes semileñosos del año, sin flor, se deshojan por abajo, se clavan en arena húmeda o en un sustrato muy drenante y se mantienen a la sombra y con humedad ambiental hasta que enraícen. El lavandín, al ser híbrido, solo se multiplica así: sus semillas no dan plantas iguales.

Por semilla funciona sobre todo con cantueso y con lavanda fina, con germinación lenta y desigual, y con plantas que tardan un par de temporadas en florecer bien. Se siembra en primavera en semillero, superficial y con luz.

Problemas frecuentes

  • Mata que amarillea y se seca por partes: casi siempre asfixia radicular o un hongo de suelo por exceso de agua. No tiene arreglo una vez avanzado.
  • Centro calvo y ramas leñosas abiertas: falta de poda acumulada.
  • Poca floración: sombra, exceso de abono o poda tardía que se llevó los brotes florales.
  • Plagas propiamente dichas tiene pocas. Puede aparecer algún ataque de cochinilla o de espumadera, sin consecuencias graves.

Recolección

Las espigas se cortan cuando la mitad de las florecillas está abierta, en una mañana seca y ya sin rocío. Se atan en ramos pequeños y se cuelgan boca abajo en un sitio oscuro, seco y ventilado. Ese es el momento en el que la flor conserva mejor el color y el aroma. Cortar demasiado tarde da ramos que se deshojan al secarse.

Lavanda en flor

La lavanda tiene un uso tradicional documentado como planta aromática para perfumar armarios y ropa, y como recurso apícola de primer orden: en floración se llena de abejas y abejorros. Es una de las plantas más útiles que puedes poner si quieres atraer polinizadores a un huerto.

Lavanda en el jardín

En resumen

Elige la especie según tu suelo y tu clima, plántala a pleno sol en tierra pobre y bien drenada, riega poco y pódala todos los años sin entrar en la madera vieja. Con esas cuatro cosas, la lavanda es una planta casi sin mantenimiento que aguanta la sequía y el frío del interior.

Si tu terreno es arcilloso o vives en una zona lluviosa, el caballón o la maceta con sustrato arenoso resuelven el problema. Y para tener más plantas, el esqueje de final de verano es rápido, sale barato y da matas idénticas a la que te gustó.

Planta joven de lavanda

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