El hipérico es Hypericum perforatum, una hierba perenne de la familia de las hipericáceas conocida en España como hierba de San Juan, corazoncillo o pericón. Es una planta silvestre de aquí: crece de forma espontánea en prados, ribazos, claros de bosque y bordes de camino en casi toda la península, y florece justo alrededor del solsticio de verano, de donde le viene el nombre popular.
Antes de plantarla conviene saber dos cosas. La primera, de cultivo: es una perenne rústica y de secano, que quiere sol y suelo pobre y drenado, y que se resiembra sola con mucha facilidad, hasta el punto de extenderse por un arriate si no se controla. La segunda, de seguridad: el hipérico contiene hipericina, un compuesto fotosensibilizante documentado desde hace mucho por los problemas que causa en el ganado que lo pasta en cantidad. Y, más relevante para la mayoría de la gente, es una planta conocida por interaccionar con numerosos medicamentos. Quien tome cualquier tratamiento debe consultarlo con su médico o su farmacéutico antes de usarla de ninguna forma. Aquí la tratamos como planta de cultivo y no entramos en preparaciones ni en propiedades.
Cómo identificarlo
El género Hypericum es amplio y varias especies se parecen. Hypericum perforatum tiene tres rasgos que lo identifican con seguridad:
- Las hojas perforadas. Son pequeñas, opuestas, sin peciolo, y si las miras a contraluz aparecen salpicadas de puntos translúcidos, como agujeros diminutos, que son en realidad glándulas. De ahí el epíteto perforatum. Es la comprobación más fiable.
- Los puntos negros del pétalo. Los cinco pétalos amarillos llevan a lo largo del borde una fila de puntitos negros. Al estrujar una flor o un capullo entre los dedos, sueltan un jugo que tiñe de rojo violáceo.
- El tallo con dos aristas. El tallo es erguido, algo leñoso en la base y presenta dos líneas o costillas longitudinales enfrentadas, que se notan al pasar los dedos.
La mata alcanza entre treinta y ochenta centímetros y forma una cepa que se ensancha cada año. La flor, de un amarillo intenso y con un penacho de estambres muy numerosos, se abre entre junio y agosto.
Otros hipéricos de jardín
En viveros se venden varios parientes que no son la hierba de San Juan y que se usan solo como ornamentales:
- Hypericum calycinum. Tapizante de hoja perenne y flor enorme, muy usado como cubresuelos en taludes y medianas. Se extiende por rizomas y llega a ser invasor dentro del propio jardín.
- Hypericum androsaemum. Todabuena. Arbustillo del norte peninsular, de fruto carnoso que pasa de rojo a negro.
- Híbridos ornamentales. Se cultivan por sus frutos rojos, rosados o blancos, muy usados en floristería.
Ninguno de ellos sustituye a Hypericum perforatum, ni al revés. Si compras semilla o planta, mira el nombre científico de la etiqueta.
Dónde plantarlo en España
Es una planta poco exigente y crece en casi todo el país, con matices:
- Norte atlántico y zonas de montaña. Su ambiente más natural. Prados, taludes y claros. Aquí crece con vigor y florece abundantemente.
- Interior peninsular. Se da bien en suelos pobres y pedregosos, con sol pleno. Aguanta el frío del invierno sin problemas porque la parte aérea desaparece y rebrota de la cepa.
- Litoral mediterráneo y sur. Funciona, pero en verano muy seco y caluroso conviene un riego de apoyo o una posición con algo de sombra en las horas centrales, o la mata se agosta pronto.
Lo que no tolera es el suelo pesado y encharcado. En terreno arcilloso, plántalo en alto o mejora el drenaje con arena y grava.
Siembra y plantación
La semilla es diminuta y tiene una particularidad importante: necesita luz para germinar. No la entierres. Se esparce sobre la superficie de un sustrato fino y húmedo y se presiona ligeramente, sin cubrir, o como mucho con una capa finísima de arena.
La germinación es lenta y desigual. Ayuda mucho un periodo de frío previo: sembrar en semillero al aire libre en otoño e invierno, dejando que la bandeja pase el frío a la intemperie, da mejores resultados que sembrar en primavera en interior. También se puede simular metiendo la semilla húmeda en la nevera durante unas semanas antes de sembrar.
Las plántulas se trasplantan cuando tienen varias hojas verdaderas, a unos treinta o cuarenta centímetros entre plantas. Si consigues una mata, la división de la cepa en otoño o al principio de la primavera es la vía rápida y segura.
Exposición, suelo y riego
Sol pleno. Cuanta más luz, más compacta queda la mata y más florece. En sombra se estira y produce poca flor.
El suelo ideal es pobre, suelto y con buen drenaje, incluso pedregoso. No necesita abonado: en tierra rica y abonada crece frondosa, se tumba y florece peor. Un suelo neutro o ligeramente alcalino le va bien, aunque tolera bastante variación.
El riego es escaso una vez arraigada. El primer año conviene regar para que la raíz se asiente; después, en la mayor parte del país se apaña con la lluvia y con un riego ocasional en pleno verano. El exceso de agua es mucho más peligroso para ella que la falta.
Mantenimiento
Después de la floración, hacia finales de verano, se corta la mata dejando unos centímetros sobre el suelo. Con eso se consigue una planta más limpia, se evita que suelte toda la semilla y a veces se provoca un rebrote con floración tardía.
Ese control de la semilla no es un capricho. El hipérico produce cantidades enormes de simiente muy fina, que germina en cualquier grieta y en cualquier hueco del arriate. En un jardín pequeño es fácil que en pocos años esté en sitios donde no lo pusiste. Fuera de Europa, esta misma capacidad ha convertido a la especie en una mala hierba problemática en pastos de otros continentes. Aquí es planta nativa y forma parte de la flora, pero conviene tener presente su empuje.
En maceta
Va bien en contenedor si el drenaje es bueno. Una maceta de veinticinco o treinta centímetros de diámetro, con sustrato pobre y suelto al que se añade arena o grava, es suficiente para una mata. Colócala al sol, riega poco y no la abones. En invierno la parte aérea se seca; no la des por muerta y no la riegues durante ese reposo.
Plagas y problemas frecuentes
- Pudrición de raíz. Casi siempre por exceso de riego o suelo que no drena. Es el problema más frecuente en cultivo.
- Oídio. En ambientes cerrados y con poca ventilación, sobre todo en macetas apretadas.
- Escarabajos defoliadores. Existen coleópteros del género Chrysolina especializados en el hipérico, tanto que se han empleado como control biológico de la planta en países donde se ha convertido en invasora. En un jardín aparecen de forma puntual y sin mayor consecuencia.
- Mata tumbada y sin flor. Suelo demasiado rico o sombra excesiva.
Recolección y tradición
La costumbre popular en toda Europa era recolectar el hipérico en torno a la noche de San Juan, cuando la planta está en plena flor, cortando las sumidades floridas y secándolas colgadas a la sombra. Es una de las tradiciones herbolarias mejor documentadas del continente, ligada a las fiestas del solsticio, y aparece en la literatura popular española con ese mismo nombre.
Ese es el alcance de lo que se cuenta aquí: la tradición existe y es antigua. Este sitio no describe preparados ni atribuye propiedades. Y conviene repetir lo del principio, porque es lo que de verdad importa: el hipérico interacciona con muchos medicamentos y es fotosensibilizante. No es una planta inocua por ser silvestre y bonita.
Calendario orientativo
| Época | Trabajo |
|---|---|
| Otoño | Siembra en semillero al aire libre, división de matas |
| Finales de invierno | División, trasplante de plántulas, limpieza de la mata |
| Primavera | Crecimiento, riego de apoyo el primer año |
| Junio a agosto | Floración y recolección de sumidades |
| Finales de verano | Corte de la mata para evitar la resiembra |
En resumen
El hipérico es una perenne silvestre española, fácil de cultivar y agradecida en suelo pobre y a pleno sol. Su cultivo tiene poco misterio: siembra superficial con frío previo o división de mata, drenaje, riego escaso y ningún abono. Lo que sí hay que hacer todos los años es cortarla después de florecer, porque si no siembra por todas partes.
Reconocerla es sencillo con las tres claves: hojas con puntos translúcidos a contraluz, puntos negros en el borde del pétalo y tallo con dos aristas. Y por encima de todo lo demás, ten presentes su carácter fotosensibilizante y sus interacciones con medicamentos, que son datos bien documentados y no una advertencia de trámite.