El hibisco que se vende en los centros de jardinería con ese nombre es casi siempre Hibiscus rosa-sinensis, un arbusto de hoja perenne de la familia de las malváceas conocido también como rosa de China, pacífico o flor de cayena. Es la planta de las flores grandes en forma de embudo, con una columna de estambres que sobresale del centro, y de las hojas ovadas, brillantes y de borde dentado.
Lo primero que hay que saber antes de comprarlo es que no resiste las heladas. En el litoral mediterráneo cálido, en el sur y en Canarias vive al aire libre todo el año y llega a formar un arbusto de dos o tres metros. En el resto de España es una planta de maceta que pasa el invierno dentro de casa o en un invernadero. Lo segundo es que cada flor dura un solo día: se abre por la mañana y se cierra al caer la tarde. No es un problema de la planta ni un fallo de riego, es su forma de funcionar, y lo que compensa es que una planta bien cuidada abre flores nuevas sin parar durante meses.
No todos los hibiscos son el mismo
El género Hibiscus es enorme y bajo el mismo nombre común se venden plantas con necesidades muy distintas:
- Hibiscus rosa-sinensis. Perenne, de hoja brillante, sensible al frío. Es el hibisco de maceta y de jardín de costa cálida. Flores muy variadas en color, simples o dobles.
- Hibiscus syriacus. Conocido como altea o rosa de Siria. Es caducifolio y resistente al frío, y se cultiva sin problemas en el interior peninsular y en el norte. Hoja más pequeña y trilobulada, flores algo menores, en blanco, rosa, lila o azulado. Si vives en Burgos y quieres un hibisco en el jardín, este es el tuyo.
- Hibiscus sabdariffa. La rosa de Jamaica. Es una planta anual tropical de tallos rojizos, y lo que se aprovecha de ella no es el pétalo sino el cáliz carnoso que queda tras la flor, con el que se hace la bebida de color rojo intenso. En España solo se cultiva como anual de verano en zonas cálidas, y necesita un ciclo largo.
- Hibiscus moscheutos. Perenne herbácea de zonas húmedas, con flores enormes. Rebrota cada primavera desde la cepa y aguanta el frío.
Esta ficha se centra en el primero, que es lo que la mayoría de la gente entiende por hibisco.
Cómo es la planta
Es un arbusto de hoja perenne, ramificado desde abajo, de crecimiento rápido en calor. En clima favorable alcanza dos o tres metros y se usa como seto florido; en maceta se mantiene entre medio metro y metro y medio a base de podas. La hoja es ovada, acabada en punta, con el borde aserrado y un brillo característico. La flor tiene cinco pétalos, o muchos más en las variedades dobles, y del centro sale un tubo de estambres coronado por cinco estigmas, rasgo inconfundible de las malváceas.
Exposición
Quiere mucha luz. Al aire libre, sol pleno en costa y en zonas templadas; en el interior con veranos muy duros agradece sombra en las horas centrales, porque el sol de julio a cuarenta grados le quema la hoja. Dentro de casa hay que ponerlo junto a la ventana más luminosa que tengas: con poca luz se estira, pierde hojas por abajo y deja de florecer.
Lo que no soporta es la corriente de aire frío ni los cambios bruscos de sitio. Es una de las causas más habituales de que se caigan los botones florales sin llegar a abrir.
Maceta y sustrato
Necesita un recipiente amplio, con drenaje generoso. Para una planta de vivero de un metro, una maceta de veinticinco o treinta centímetros de diámetro es un buen punto de partida, y se va subiendo de tamaño cada dos o tres años. Trasplanta a la salida del invierno, antes de la brotación.
El sustrato debe ser rico en materia orgánica y a la vez suelto: una mezcla de sustrato universal de calidad con compost y perlita funciona bien. Prefiere pH ligeramente ácido a neutro, y en agua muy caliza tiende a amarillear entre los nervios. Si el agua del grifo de tu zona es dura, riega con agua de lluvia cuando puedas.
Riego
Es una planta de riego generoso en temporada cálida. En verano, al aire libre y en maceta, puede pedir agua a diario. La regla es mantener el sustrato húmedo sin dejar agua estancada en el plato: el hibisco no perdona ni la sequía ni el encharcamiento permanente.
En invierno, dentro de casa y con la planta parada, se riega mucho menos, solo cuando los primeros centímetros de sustrato estén secos. El error clásico de esta época es seguir regando como en agosto y pudrir la raíz.
Abonado
Florece de forma continuada y eso consume. Durante la primavera y el verano conviene un abono para plantas de flor cada dos o tres semanas, con buen contenido en potasio. En otoño se va espaciando y en invierno se suspende. El exceso de nitrógeno da mucha hoja verde y pocas flores.
Poda
Aquí está la clave para tener una planta compacta y florida en lugar de un manojo de ramas largas con hojas solo en la punta. El hibisco florece sobre los brotes nuevos, así que podarlo estimula flor en vez de quitarla.
La poda principal se hace a finales de invierno o al comenzar la primavera, antes de la brotación. Se acortan las ramas alrededor de un tercio, cortando siempre por encima de una yema orientada hacia fuera, y se eliminan las ramas secas, débiles o que se cruzan hacia el interior. Durante la temporada de crecimiento se pueden despuntar los brotes que se disparen, lo que provoca ramificación y más puntos de floración.
Plagas y problemas frecuentes
- Mosca blanca. El problema número uno del hibisco, sobre todo en interior y en invernadero. Se instala en el envés de las hojas y sale volando en nube al mover la planta.
- Pulgón. En brotes tiernos y botones florales en primavera.
- Araña roja. Aparece con aire seco y calefacción. Deja la hoja punteada de amarillo y telarañas finísimas en las axilas.
- Cochinilla algodonosa. Bolitas blancas en las axilas de las hojas y en la unión de las ramas.
- Caída de botones sin abrir. Muy frecuente y casi siempre por estrés: cambio de ubicación, corriente de aire, riego irregular o falta de luz. Se corrige dejando la planta quieta en un sitio adecuado.
- Hojas amarillas. Si amarillean las de abajo y caen, suele ser exceso de agua o falta de luz. Si amarillean entre los nervios quedando estos verdes, es clorosis por agua o sustrato calizos.
Multiplicación
Lo habitual es el esqueje semileñoso, tomado en primavera o a principios de verano. Se corta una punta de rama de unos diez o quince centímetros, se le quitan las hojas inferiores y se planta en un sustrato ligero y húmedo, con calor y ambiente cerrado. Enraíza en unas semanas y agradece hormonas de enraizamiento, aunque no son imprescindibles.
El acodo aéreo también funciona bien en ramas gruesas, y es útil para recuperar una planta que se ha desnudado por abajo. La semilla se puede sembrar, pero las variedades de jardinería son híbridos y no reproducen las características de la planta madre.
Invierno
Fuera de la costa cálida, la maceta entra en casa antes de las primeras heladas, hacia octubre o noviembre, y sale de nuevo cuando pase el riesgo, en abril o mayo. Dentro conviene un sitio muy luminoso, lejos de radiadores y de puertas por donde entre aire frío. Es normal que pierda parte de las hojas en la transición y que apenas florezca durante el invierno; en primavera, con la poda y la brotación, se recupera.
¿Se come?
La bebida roja conocida como agua de Jamaica o flor de Jamaica se hace con los cálices de Hibiscus sabdariffa, que es otra especie. Los pétalos de Hibiscus rosa-sinensis no se consideran tóxicos y en algunas cocinas asiáticas se usan de forma puntual, pero hay una advertencia práctica que sí conviene tener presente: las plantas ornamentales de vivero suelen haber recibido tratamientos fitosanitarios y no están destinadas al consumo. No comas flores de una planta comprada como ornamental.
Calendario orientativo
| Época | Trabajo |
|---|---|
| Finales de invierno | Poda de un tercio, trasplante, primer abonado |
| Primavera | Sacar al exterior, riego creciente, esquejes |
| Verano | Riego abundante, abonado quincenal, floración continua |
| Otoño | Reducir abonado y riego, entrar la maceta antes de las heladas |
| Invierno | Interior luminoso, riego escaso, sin abonar |
En resumen
El hibisco de maceta es Hibiscus rosa-sinensis, una planta agradecida siempre que le des mucha luz, riego abundante en calor y refugio en invierno fuera de la costa templada. Sus flores duran un día y eso es normal; lo que hay que buscar es una planta que abra flores sin parar, y para eso hacen falta abonado regular y poda de finales de invierno, porque florece sobre madera nueva.
Si lo que quieres es un hibisco que aguante el invierno de la meseta o del norte plantado en el suelo, la especie que buscas no es esta sino la altea, Hibiscus syriacus, que es caducifolia y resistente al frío. Y si te interesaba por la infusión roja, entonces hablamos de Hibiscus sabdariffa, otra planta distinta con otro ciclo.