La guayaba es el fruto del guayabo, Psidium guajava, un arbolito de la familia de las mirtáceas originario de la América tropical, entre el sur de México y el norte de Sudamérica. Hoy se cultiva en todos los trópicos del mundo, y ese dato es justo el que hay que tener delante antes de plantar uno: es un frutal tropical y sensible al frío, no un árbol mediterráneo.

En España eso significa que el guayabo solo da fruta al aire libre con normalidad en Canarias y en enclaves muy concretos de la costa tropical de Granada y Málaga, donde ya se cultivan el mango y el aguacate. En el resto del país la opción realista es una maceta grande que pasa el invierno bajo cubierta, o directamente un invernadero. Esta guía cuenta cómo es el árbol y qué hace falta para que prospere, y también dónde deja de tener sentido intentarlo.

Guayabas maduras en la rama del guayabo

Cómo es el guayabo

Es un árbol pequeño o arbusto grande, que en buenas condiciones se queda en un porte de tres a ocho metros y suele conducirse mucho más bajo para poder recolectar. La corteza es lisa, de tono pardo claro, y se desprende en placas dejando manchas verdosas: es uno de sus rasgos más reconocibles. La hoja es opuesta, elíptica, algo coriácea, con la nervadura muy marcada por el envés y un olor característico al estrujarla.

La flor es blanca, con muchos estambres, y aparece sobre madera nueva. El fruto es una baya redondeada o aperada, de piel verde que amarillea al madurar, con la pulpa blanca, rosada o roja según la variedad y llena de semillas duras. La guayaba desprende un aroma muy intenso cuando está en su punto, hasta el extremo de perfumar una habitación entera.

Cuidado con el nombre: guayaba no es feijoa

En España se llama a veces guayaba a la feijoa, Acca sellowiana, conocida también como guayabo del Brasil o guayaba piña. Son dos plantas distintas de la misma familia. La feijoa tiene la hoja más pequeña, con el envés cubierto de un fieltro blanquecino, y una flor espectacular de pétalos blancos y carnosos con un penacho de estambres rojos. Su fruto es alargado, verde y de sabor a piña.

La diferencia práctica es enorme: la feijoa aguanta heladas moderadas y se cultiva sin problema en jardines del norte y del interior templado de España, mientras que el guayabo verdadero no. Si lo que buscas es un arbusto de este aire para un jardín peninsular, la feijoa es la respuesta razonable y el guayabo no.

Flor de feijoa o guayabo del Brasil, con petalos blancos y estambres rojos

Existe además la guayaba fresa (Psidium cattleyanum), de fruto pequeño y rojizo, algo más resistente al frío que la común. Conviene saber que esta especie se comporta como colonizadora agresiva en varios archipiélagos y zonas húmedas subtropicales, donde forma masas densas que desplazan a la vegetación nativa. Si vives en una isla o en una zona de clima subtropical, no la plantes cerca de un espacio natural.

Clima: lo que de verdad decide

El guayabo quiere calor sostenido y no soporta el frío. Las heladas dañan la parte aérea y una helada seria puede matar un árbol joven. Tampoco le va bien el invierno largo y fresco sin heladas: sin calor no cuaja ni madura.

  • Canarias. Zonas bajas y medianías del sur, sin heladas. Aquí se cultiva al aire libre con normalidad.
  • Costa tropical de Granada y Málaga, y puntos abrigados de Almería. Es el único enclave peninsular donde tiene sentido plantarlo en el suelo, y aun así en la parcela más resguardada y sin bolsas de aire frío.
  • Resto del litoral mediterráneo. Solo en maceta con refugio invernal, o en invernadero. Puede vegetar años sin llegar a producir fruta aprovechable.
  • Interior peninsular y norte atlántico. Al aire libre, no. El invierno del interior lo mata y el verano del norte no le da calor suficiente. Aquí es planta de invernadero.

Suelo, riego y exposición

Acepta suelos muy variados siempre que drenen. Prefiere terrenos profundos, ricos en materia orgánica y de reacción neutra a ligeramente ácida. En suelos muy calizos aparece con frecuencia clorosis férrica, con las hojas amarillas y los nervios verdes.

El riego debe ser abundante y regular en primavera y verano, sin llegar al encharcamiento. Una sequía marcada durante el engorde hace que el fruto quede pequeño y con la pulpa dura. En invierno, con la planta parada por el frío, se reduce mucho.

La exposición es a pleno sol. En interior o en invernadero hay que darle el sitio más luminoso disponible; con poca luz se estira, se queda con hojas grandes y blandas y no florece.

Guayabo en produccion con fruta colgando

En maceta, y hasta dónde llega

El cultivo en contenedor funciona bien durante los primeros años y permite tener un guayabo bonito en una terraza o un patio. Hace falta una maceta grande, de cincuenta litros o más para un ejemplar de un par de metros, con sustrato suelto y buen drenaje. La planta se conduce baja con podas de formación y se saca al exterior de mayo a octubre.

Lo que hay que decir con claridad es que producir fruta madura en maceta fuera de zona cálida es difícil. El árbol necesita una temporada larga y calurosa para cuajar y madurar, y en un patio de Madrid o de Bilbao rara vez la tiene. Si te vale como planta ornamental de hoja aromática, adelante. Si lo que quieres es cosechar guayabas, replantea el objetivo.

Poda

Se poda a finales de invierno o al inicio de la primavera, antes de la brotación. Como el guayabo florece en la madera del año, un despunte de las ramas estimula brotes nuevos y con ellos flor. La poda persigue tres cosas: limitar la altura para poder recolectar, aclarar el interior para que entre luz y aire, y eliminar los chupones que salen del pie, que en esta especie son abundantes.

Semillero con plantulas jovenes de guayabo

Multiplicación

La semilla germina con facilidad si se siembra fresca, y es la vía más habitual entre aficionados, pero el árbol resultante no reproduce la variedad y tarda varios años en dar fruta. Las semillas de una guayaba de supermercado sirven para probar, sabiendo eso.

Para conservar una variedad concreta se recurre al acodo aéreo, al esqueje semileñoso con calor de fondo o al injerto sobre pie de semilla. El acodo aéreo es el que mejor resultado da en manos aficionadas.

Planta joven de guayabo en maceta

Plagas y problemas frecuentes

  • Mosca de la fruta. La Ceratitis capitata es el problema principal en zona cálida: pica el fruto y lo inutiliza. La guayaba es uno de sus frutales preferidos.
  • Cochinillas y pulgón. Frecuentes en cultivo protegido y en interiores, con poca ventilación.
  • Araña roja. Aparece en invernadero y en casa con calefacción y aire seco.
  • Clorosis férrica. Hojas amarillas con nervadura verde, típica de suelo o riego calizos.
  • Daño por frío. Hojas pardas y colgando tras una helada. En árbol joven puede ser irreversible.

Cosecha y consumo

En zona cálida la cosecha principal cae entre finales de verano y otoño. La guayaba se recoge cuando la piel pasa de verde intenso a verde claro o amarillo y el fruto empieza a ceder a la presión. Sigue madurando después de cortada, así que se puede recolectar algo firme y dejarla ablandar a temperatura ambiente.

Se come la fruta entera, con piel y semillas, o se pasa por un tamiz para separar las semillas, que son muy duras. Aguanta pocos días una vez madura y no soporta bien el frigorífico, donde pierde aroma. La transformación en dulce, mermelada o pasta es la forma tradicional de conservarla, y esa es la razón de que en América tropical el bocadillo de guayaba sea tan común.

En resumen

El guayabo es un frutal tropical bonito y agradecido en su clima, pero en España su cultivo al aire libre se limita a Canarias y a la franja litoral más cálida del sur. Fuera de ahí puede vivir en maceta o en invernadero como planta ornamental, aunque cosechar fruta madura es otra cosa y conviene no dar por hecho que va a pasar.

Si lo que te atrae es el aire de mirtácea subtropical y quieres fruta de verdad en un jardín peninsular, la feijoa es la alternativa que sí funciona, porque aguanta el frío que el guayabo no aguanta. Y si te decides por la guayaba fresa, ten en cuenta su capacidad de escaparse del cultivo y no la plantes junto a un espacio natural.


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