La granada es el fruto del granado, Punica granatum, un arbolito o arbusto caducifolio de la familia de las litráceas. Es una de las especies frutales más antiguas del Mediterráneo y en España tiene un peso enorme: la comarca del Bajo Vinalopó, con Elche como centro, concentra la mayor parte de la producción nacional y da nombre a la Denominación de Origen Protegida Granada Mollar de Elche.

Antes de plantar uno conviene saber que no es un árbol grande: se queda en un porte de arbusto o arbolito de unos tres a cinco metros, con tendencia natural a ramificar desde el suelo y a emitir chupones desde la raíz. Eso lo hace manejable en un jardín pequeño y hasta cultivable en maceta grande, sobre todo en las variedades enanas. También conviene saber que quiere sol pleno y verano caluroso: en un patio sombrío o en un clima fresco florece poco y madura mal.

Granado con frutos maduros en la rama

Cómo es el granado

Tiene la hoja pequeña, alargada y brillante, de un verde vivo que en otoño vira a amarillo antes de caer. Las ramas jóvenes suelen ir armadas con espinas cortas en el extremo. La flor es lo más llamativo del año: de un rojo anaranjado intenso, con el cáliz carnoso en forma de copa, y aparece entre finales de primavera y principios de verano. De ese cáliz sale directamente el fruto, que conserva la corona característica en el ápice.

Dentro, la granada no tiene pulpa en el sentido habitual: lo que se come son los arilos, las envueltas carnosas y jugosas de cada semilla, separadas por membranas blancas amargas. Según la variedad, la semilla interior es dura o tierna, y ese es el rasgo que marca la diferencia entre una granada de mesa cómoda y otra que da trabajo.

Variedades

  • Mollar de Elche. La más cultivada en España. Arilo grande, dulce y de semilla blanda, piel de tono rosado a rojizo. Es la que ampara la DOP.
  • Valenciana. De maduración temprana, se recoge antes que la Mollar. Sabor menos dulce.
  • Wonderful. De origen californiano, muy extendida en el comercio internacional. Color rojo oscuro, sabor más ácido y semilla más dura, buena para zumo.
  • Granado enano (Punica granatum var. nana). Se queda en poco más de un metro. Da flores en abundancia y frutos pequeños, con frecuencia más ornamentales que aprovechables. Es la opción realista para una maceta en una terraza.
Flor roja de granado

Dónde plantarlo y cuánto espacio pide

Un granado adulto ocupa un círculo de tres a cuatro metros de diámetro. Para un ejemplar aislado en un jardín, deja al menos tres metros hasta el muro de la casa o el lindero, y algo más si quieres poder rodearlo para podar y recoger. En seto o en alineación se plantan a dos o tres metros entre pies. La raíz no es agresiva con cimentaciones ni con tuberías, así que en ese aspecto es un frutal tranquilo. Lo que sí da guerra son los rebrotes de raíz, que salen a un metro o dos del tronco y hay que ir quitando.

Por zonas, en España se comporta así:

  • Litoral mediterráneo y valle del Guadalquivir. Su terreno natural. Florece bien, madura bien y aguanta suelos calizos, salinos y con poca agua.
  • Interior peninsular. Funciona en gran parte de la meseta y del valle del Ebro. Es caducifolio y soporta bien el frío del invierno; el riesgo real son las heladas tardías de primavera sobre la flor.
  • Norte atlántico. Vegeta sin problema, pero el verano fresco y húmedo hace que el fruto cuaje mal, se agriete y no llegue a coger dulzor. Aquí es más un arbusto ornamental de flor que un frutal.
  • Canarias. Se cultiva sin dificultad en medianías y zonas bajas.

Cuándo plantar

La plantación clásica es a raíz desnuda en pleno invierno, entre diciembre y febrero, cuando el árbol está parado. Si compras planta en contenedor, puedes plantar también en otoño o a principios de primavera. Lo que no conviene es plantar en mayo o junio: la planta arranca justo cuando llega el calor y sufre.

Suelo, riego y abonado

El granado es poco exigente con el suelo. Tolera terrenos pobres, pedregosos, calizos y con cierta salinidad, que es justo lo que hay en buena parte del sureste. Lo único que no perdona es el encharcamiento prolongado: en suelo pesado y mal drenado se asfixia la raíz.

Aguanta la sequía, pero aguantar no es producir. Para conseguir fruta de calidad el riego tiene que ser regular durante el cuajado y el engorde, de junio a septiembre. Y aquí está el problema clásico del cultivo: el agrietado del fruto. Se produce cuando después de un periodo seco llega de golpe mucha agua, de riego o de tormenta, y la piel no acompaña al crecimiento interno. La forma de reducirlo es no dejar que el suelo pase de seco a empapado, repartiendo el riego en aportes más frecuentes y menores.

Con el abonado, moderación. Un aporte de compost o estiércol maduro al pie a la salida del invierno suele bastar. El exceso de nitrógeno da mucha rama y poca flor.

Granadas abiertas mostrando los arilos

En maceta

Es de los frutales que mejor se llevan con el cultivo en contenedor, siempre que el contenedor sea grande. Cuenta con un mínimo de cuarenta o cincuenta litros para una variedad estándar formada en árbol pequeño, y bastante menos para el granado enano. Sustrato con buen drenaje, con arena o grava en la mezcla, y agujeros amplios en la base. En maceta el riego pasa a ser cosa de casi todos los días en verano, y el abonado hay que reponerlo porque el volumen de tierra es limitado. La maceta se coloca en el sitio más soleado que tengas.

Poda

Se forma en vaso, dejando tres o cuatro brazos principales, o se deja como arbusto multitronco. La poda anual se hace en invierno y consiste sobre todo en aclarar: quitar madera seca, ramas cruzadas y el interior demasiado denso, porque la fruta necesita luz. Los chupones de raíz se arrancan en cuanto salen; si los dejas, el pie se convierte en una mata impenetrable y desvía el vigor.

Ojo con podar fuerte la madera del año anterior: el granado florece en brotes nuevos que salen de ramas de dos años o más, y una poda severa e indiscriminada puede dejarte sin cosecha.

Plagas y problemas

  • Pulgón. En los brotes tiernos de primavera. Suele controlarse solo si hay fauna auxiliar.
  • Cochinillas. Sobre ramas y frutos, sobre todo en árboles muy densos y poco aireados. Otra razón para aclarar la copa.
  • Mosca mediterránea de la fruta (Ceratitis capitata). Pica el fruto maduro y lo echa a perder.
  • Agrietado. Fisiológico, ligado al riego irregular, como se ha explicado.
  • Caída de flor. Normal en parte: el granado produce flores masculinas que no cuajan. Si la caída es masiva, mira si hubo helada tardía o falta de agua en floración.
Granado joven en cultivo

Multiplicación

Lo habitual y lo más fiable es la estaca leñosa. En invierno se cortan trozos de rama del año, de un dedo de grueso y con varias yemas, y se entierran dejando fuera un par de yemas. Enraízan con facilidad y mantienen las características de la variedad madre. También funcionan los rebrotes de raíz con su cepellón.

La semilla germina bien, pero el árbol resultante no reproduce la variedad y tarda varios años en fructificar. Sirve para experimentar, no para plantar un frutal con un resultado previsible.

Cosecha y conservación

La granada se recoge de septiembre a noviembre según variedad y zona. Es un fruto que no madura después de cortado, así que hay que cogerlo en su punto: cuando el color de la piel está bien desarrollado, el fruto pesa en la mano y al golpearlo suena algo metálico. Se corta con tijera, dejando un trozo de pedúnculo, porque tirando de él se rasga la piel.

Entera y en un sitio fresco, seco y aireado aguanta semanas. En frigorífico se conserva más, aunque la piel se deshidrata y se vuelve correosa. Los arilos desgranados se guardan pocos días en la nevera y admiten congelación.

Un apunte de seguridad: lo que se come es el arilo. La corteza del tronco y la raíz del granado contienen alcaloides y no son comestibles; se usaron en el pasado como remedio casero y provocaron intoxicaciones. Las membranas blancas del interior del fruto no son tóxicas, solo muy amargas.

Rama de granado cargada de fruta

Calendario orientativo

ÉpocaTrabajo
Diciembre a febreroPlantación a raíz desnuda, poda de invierno, estacas
Marzo y abrilBrotación, aporte de compost, vigilar heladas tardías
Mayo y junioFloración y cuajado, empieza el riego regular
Julio y agostoEngorde del fruto, riego constante para evitar agrietado
Septiembre a noviembreCosecha escalonada según variedad
Granada partida con los granos a la vista

En resumen

El granado es un frutal agradecido para casi toda España: aguanta suelos malos, calor, sequía y algo de sal, y a cambio pide sol pleno, drenaje y un riego que no vaya a saltos durante el verano. Su tamaño de arbusto grande lo hace apto para jardines pequeños, y la variedad enana permite tenerlo en maceta en una terraza soleada.

Los dos puntos donde se pierden cosechas son siempre los mismos: el agrietado por riego irregular y una poda mal entendida que elimina la madera donde va a nacer la flor. Si controlas esos dos, el resto del manejo es poco más que quitar chupones en primavera y coger la fruta en su punto, porque después de cortada ya no mejora.


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