Gordolobo es el nombre común de varias plantas del género Verbascum, de la familia de las escrofulariáceas. La más conocida y la que se planta en jardinería es Verbascum thapsus, esa planta de roseta grande y aterciopelada que el segundo año levanta una espiga densa de flores amarillas a la orilla de los caminos. En España conviven otras muchas: Verbascum sinuatum, de hojas onduladas y flores dispersas en un candelabro ramificado, es abundantísima en cunetas del sur y del centro, y Verbascum pulverulentum y Verbascum densiflorum también son frecuentes. Todas comparten porte, ciclo y manejo.

Lo primero que hay que saber es que el gordolobo es una planta bienal, y eso condiciona todo lo demás: el primer año solo hace una roseta de hojas pegada al suelo, y es en el segundo cuando emite la vara floral, que en un ejemplar bien plantado alcanza una altura considerable, muy por encima de la cintura. Después de florecer y granar, la planta muere. No es, por tanto, una planta de interior ni de maceta pequeña: es una planta de jardín seco, de rocalla, de borde de camino o de zona silvestre, que se resiembra sola año tras año si la dejas.

gordolobo en flor

Cómo es la planta

La roseta del primer año está formada por hojas grandes, ovaladas y alargadas, de un verde grisáceo, cubiertas por una densa capa de pelos ramificados que le da un tacto de fieltro o de terciopelo. Ese tomento es una adaptación a la sequía y al sol fuerte, y es lo que hace inconfundible al gordolobo incluso sin flores.

El segundo año sale del centro un tallo grueso, erguido, también aterciopelado, con las hojas cada vez más pequeñas hacia arriba y rematado en una espiga cilíndrica y compacta de flores amarillas de cinco pétalos. Florece de forma escalonada durante buena parte del verano, con solo unas pocas flores abiertas a la vez a lo largo de la espiga. Después se forman miles de cápsulas con semillas diminutas, y ahí termina el ciclo.

La raíz es pivotante y se hunde bastante, algo que hay que tener presente tanto para el trasplante, que tolera mal, como para el tamaño del recipiente si lo cultivas en maceta.

Dónde crece

Es una planta ruderal por excelencia: cunetas, escombreras, terrenos removidos, claros de bosque quemados, pedregales y bordes de camino. Le van los suelos pobres, sueltos, pedregosos y con buen drenaje, y el sol directo. Donde no sale es en la sombra ni en la tierra pesada y encharcada.

En España está presente en casi todo el territorio, con unas especies u otras según la zona: V. thapsus es más frecuente en la mitad norte y en zonas de montaña, y V. sinuatum domina las cunetas cálidas del centro y del sur.

roseta de gordolobo

Cómo sembrarlo

La semilla del gordolobo es minúscula y tiene una peculiaridad que decide el éxito de la siembra: necesita luz para germinar. Si la entierras, no nace. Se siembra en superficie, sobre tierra rastrillada y limpia, y se aprieta ligeramente con la mano para asegurar el contacto, sin cubrirla con sustrato.

  • Época: a finales de verano y en otoño, de agosto a octubre, para que la roseta se forme antes del invierno y florezca al verano siguiente. También sirve la siembra de primavera, retrasando la floración un año.
  • Sitio: a pleno sol, en suelo pobre y drenado. Nada de enmiendas ni de abonos: en tierra rica crece blando y se tumba.
  • Marco: deja unos 40 o 50 cm entre plantas, porque la roseta ocupa bastante.
  • Trasplante: mejor evitarlo. Si vas a hacerlo, hazlo con la planta muy pequeña y con el cepellón entero, sin romper la raíz principal.
  • Riego: mantén la superficie húmeda hasta la nascencia y después reduce mucho. Una vez formada la roseta, apenas necesita riego.

En maceta

Se puede, con matices. Necesitas un recipiente hondo, de al menos 30 o 40 cm, para alojar la raíz pivotante, sustrato muy drenante con arena o grava, sol directo y riego escaso. La roseta del primer año queda decorativa, y el segundo año la vara floral hará que la maceta se vuelva inestable con el viento, así que conviene un recipiente pesado o apoyado. Es más un capricho que un cultivo cómodo: el gordolobo está pensado para el suelo.

espiga floral del gordolobo

Mantenimiento

Es de las plantas que menos piden. No se abona, no se poda y prácticamente no se riega una vez establecida. Las dos únicas decisiones son cuándo retirar la vara seca y si dejar o no que grane.

Si la dejas granar, tendrás gordolobos de sobra durante años, porque produce una cantidad enorme de semilla y esta permanece viable en el suelo mucho tiempo. Si no quieres que se extienda, corta la espiga en cuanto termine la floración y antes de que las cápsulas se abran. Dejar la vara seca en pie durante el invierno tiene su gracia: da estructura al jardín y los jilgueros se acercan a por la semilla.

Plagas y problemas

  • Exceso de agua: el problema más habitual. La roseta se pudre por el cuello en suelo pesado o con riego frecuente.
  • Oruga del gordolobo (Cucullia verbasci): una oruga blanca con manchas negras y amarillas, muy llamativa, que puede dejar la planta esqueletizada. Se retira a mano.
  • Babosas y caracoles: se ceban con las plántulas y con las hojas jóvenes.
  • Oídio: polvillo blanco sobre la hoja en ambientes húmedos y poco aireados.
  • Vuelco de la vara: con viento fuerte y suelo blando. Se evita no abonando y plantando en suelo firme.
hojas aterciopeladas del gordolobo

Precauciones y tradición

El gordolobo tiene un largo historial de usos populares en España, desde las varas secas empapadas en sebo que servían de antorcha hasta su presencia en la fitoterapia tradicional europea. Eso es tradición documentada y así se cuenta aquí, sin entrar en propiedades ni en preparaciones, que es terreno sanitario.

Hay, en cambio, dos advertencias prácticas que sí corresponden a esta ficha. La primera: los pelos que cubren hojas y tallos son irritantes para la piel y, sobre todo, para las mucosas y la garganta. Conviene manipular la planta con guantes si eres sensible, y es la razón por la que en los usos tradicionales las preparaciones se colaban con paño fino.

La segunda: la planta, y en particular sus semillas, contienen saponinas y otros compuestos que se han empleado tradicionalmente para atontar peces y capturarlos con facilidad. Es un uso que hoy está prohibido en aguas continentales españolas por la legislación de pesca, además de dañino para el ecosistema. Dicho de otro modo: no es una planta inocua ni un ingrediente de cocina.

gordolobo silvestre

Para qué ponerlo en el jardín

El gordolobo aporta lo que pocas plantas dan a la vez: volumen y textura de terciopelo a nivel de suelo el primer año, verticalidad y flor amarilla el segundo, estructura seca en invierno y comida para pájaros e insectos. Encaja perfectamente en jardines de bajo consumo de agua, en rocallas, en pendientes soleadas y en zonas de flora silvestre, junto a lavandas, gauras, salvias y gramíneas. Al no necesitar riego ni abono una vez arraigado, es una de esas plantas que trabajan solas.

En resumen

El gordolobo es una bienal de sol y suelo pobre que se siembra en superficie, sin cubrir la semilla, a finales de verano o en otoño. El primer año hace la roseta aterciopelada y el segundo levanta la vara de flor amarilla, y después muere dejando semilla de sobra para repetir sin ayuda. No lleva abono, no quiere riego y no soporta el encharcamiento.

Trátalo como lo que es: una planta de jardín seco y de zona silvestre, no una planta de interior ni de maceta pequeña. Si no quieres que se extienda, corta la espiga antes de que las cápsulas se abran; si quieres tenerlo siempre, deja granar una o dos varas y olvídate del asunto durante años.

verbascum thapsus

Contenidos relacionados