El ginkgo (Ginkgo biloba) es un árbol único: es el último superviviente de un grupo de plantas que dominó el planeta hace más de doscientos millones de años y no tiene ningún pariente vivo cercano. Ni conífera ni frondosa en sentido estricto, es una gimnosperma de hoja caduca, con hojas en forma de abanico partidas en dos lóbulos y nerviación en abanico, que en otoño se vuelven de un amarillo dorado espectacular y caen casi todas en pocos días.

Antes de plantar uno hay que saber dos cosas. La primera es que es un árbol grande y longevo, que supera de largo los veinte metros y vive siglos: no es planta de casa ni de maceta, salvo como bonsái, para lo que resulta excelente. La segunda es que el ginkgo es dioico, con pies macho y pies hembra separados, y que los ejemplares hembra producen semillas rodeadas de una capa carnosa que, al caer y pudrirse, huele fatal y puede provocar dermatitis por contacto. Por eso los viveros venden casi siempre clones masculinos injertados, y por eso conviene comprar un cultivar identificado y no una planta de semilla si el árbol va a estar junto a una acera o un paso.

ginkgo biloba

Cómo es el árbol

De joven el ginkgo tiene un porte estrecho, casi columnar, con ramas poco numerosas y aspecto algo desgarbado. Con los años ensancha la copa y adquiere una silueta amplia e irregular que es la que se ve en los ejemplares viejos de parques y jardines históricos. El crecimiento es lento o moderado, y esa es una de sus virtudes en jardinería urbana: no da sustos.

La hoja es inconfundible, con forma de abanico, borde ondulado y a menudo una escotadura central que la divide en dos lóbulos, de donde le viene el nombre específico. Los nervios salen desde el pecíolo y se van bifurcando sin formar nunca una red, un rasgo arcaico que no comparte con ningún árbol común. Nacen agrupadas en pequeños braquiblastos a lo largo de las ramas viejas.

El ginkgo no tiene flores ni frutos en el sentido habitual. Los pies hembra producen óvulos que, tras la fecundación, dan semillas del tamaño de una aceituna grande, recubiertas por una capa carnosa amarillenta.

Porte adulto, espacio y distancias

Un ginkgo adulto es un árbol de sombra de tamaño considerable. Necesita espacio en horizontal para la copa y suelo suficiente para la raíz, aunque su sistema radicular es menos problemático que el de otras especies urbanas y no suele levantar aceras con la agresividad de un plátano o un chopo.

El artículo 591 del Código Civil establece dos metros de distancia al lindero para los árboles altos, salvo ordenanza municipal o costumbre local. Con un ginkgo, ese mínimo legal se queda corto en la práctica: si vas a dejarlo crecer libre, cuenta con varios metros libres alrededor y colócalo pensando en la sombra que dará dentro de treinta años, no en el plantón que estás plantando hoy.

hojas de ginkgo en otono

Dónde va bien en España

El ginkgo es sorprendentemente adaptable. Resiste bien el frío invernal, incluidas las heladas fuertes del interior peninsular, tolera la contaminación urbana mejor que casi cualquier otro árbol y admite suelos muy diversos, ácidos o calizos, siempre que drenen y tengan algo de fondo.

  • Interior peninsular: excelente. El contraste térmico le sienta bien y el color de otoño es más intenso.
  • Norte atlántico: también funciona, con la única precaución del drenaje en suelos pesados.
  • Litoral mediterráneo y sur: se cultiva sin problema en parques y jardines, pero necesita riego de apoyo en verano, sobre todo los primeros años, y sufre en suelos muy someros y calizos con calor extremo.

Plantación

Planta en reposo, de noviembre a febrero, con planta de vivero en contenedor. Abre un hoyo amplio, del doble del cepellón, descompacta el fondo y planta sin enterrar el cuello. Rellena con la tierra del sitio, forma alcorque y riega a fondo para asentar.

Los primeros años el ginkgo agradece riego regular en verano y un acolchado que mantenga fresca la superficie y evite la competencia de la hierba. Una vez establecido es un árbol muy poco exigente. Sol pleno o, como mucho, sombra ligera: a la sombra se ahíla y pierde el color de otoño.

Poda

Prácticamente no la necesita. En los primeros años se hace poda de formación para elegir una guía y subir la cruz si va a estar en zona de paso, y a partir de ahí basta con retirar madera seca o ramas rotas. Es un árbol de estructura fuerte, que no se desgaja con facilidad, y las podas severas solo consiguen estropear su silueta natural.

tronco de ginkgo

Multiplicación

  • Semilla: se recogen las semillas maduras de un pie hembra en otoño, se limpia la capa carnosa con guantes y se estratifican en frío antes de sembrar en primavera. El inconveniente es que hasta pasados muchos años no sabrás si el árbol es macho o hembra.
  • Esqueje semileñoso: en verano, con brotes del año y hormona de enraizamiento, en sustrato arenoso y bajo ambiente húmedo. Es el método que garantiza el sexo del ejemplar.
  • Injerto: es lo que hacen los viveros para propagar cultivares masculinos seleccionados.

Plagas y problemas

Aquí el ginkgo es casi un caso aparte: apenas tiene plagas ni enfermedades conocidas, lo que unido a su tolerancia a la contaminación explica su éxito como árbol de calle. Los problemas que se ven son otros:

  • Encharcamiento: el suelo permanentemente saturado le pudre la raíz.
  • Trasplante mal hecho: arranca lento y puede tardar un par de temporadas en despegar.
  • Sequía en verano los primeros años: quemado de bordes de hoja y caída prematura.
  • Las semillas del pie hembra: el olor rancio y penetrante de la pulpa en descomposición es un problema real en aceras y patios.
ejemplar de ginkgo

Ginkgo como bonsái y en maceta

El ginkgo es una especie clásica de bonsái, apreciada precisamente por la forma de la hoja y por el amarillo de otoño. En maceta grande, como árbol de terraza, se puede mantener unos años con trasplantes periódicos, sustrato drenante y riego regular, aunque siempre será un árbol contenido a la fuerza. Lo que no funciona es tenerlo en interior: es caducifolio, necesita el frío del invierno para su reposo y en un salón se debilita hasta morir.

Sobre las semillas y la seguridad

La capa carnosa que envuelve la semilla contiene ácidos ginkgólicos, emparentados con los compuestos irritantes de la hiedra venenosa, y su manipulación sin guantes puede provocar dermatitis en personas sensibles. Al limpiar semillas, guantes siempre.

La almendra interior, el ginnan, se consume tostada en la cocina japonesa y china, pero no es un fruto seco cualquiera: contiene ginkgotoxina y hay casos documentados de intoxicación por consumo abundante, con especial gravedad en niños pequeños. No se comen crudas ni en cantidad, y no es algo que convenga improvisar con las semillas del árbol del parque. Ante una ingestión con síntomas, se acude a un centro sanitario o se llama al Instituto Nacional de Toxicología.

hoja bilobulada del ginkgo

En resumen

El ginkgo es uno de los mejores árboles ornamentales que se pueden plantar en España: resistente al frío, a la contaminación y a las plagas, adaptable en suelo, de crecimiento tranquilo y con un otoño dorado que pocas especies igualan. Se planta en invierno, a pleno sol, en suelo drenado, y solo pide riego durante los primeros veranos.

La decisión importante se toma en el vivero: elige un cultivar masculino injertado si el árbol va a estar cerca de un paso o de una terraza, y así te ahorras el olor de las semillas y el riesgo de dermatitis al recogerlas. Y dale sitio, porque es un árbol que llega a grande y que puede vivir muchísimo más que quien lo planta.

ginkgo en el jardin

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