El garbanzo (Cicer arietinum) es una leguminosa anual de secano, uno de los cultivos más antiguos del Mediterráneo y una de las tres legumbres clásicas de la agricultura española junto a la lenteja y la judía. Se siembra directamente, no admite trasplante y necesita poco más que sol, tierra profunda y que nadie lo riegue de más.

Antes de empezar conviene ajustar expectativas. El garbanzo es un cultivo extensivo: una planta produce unas pocas decenas de granos, así que para llenar un tarro hace falta un buen trozo de bancal, no una maceta. En un huerto doméstico tiene todo el sentido si dispones de varios metros cuadrados a pleno sol, y en maceta grande funciona como cultivo de curiosidad, para verlo crecer y para comer garbanzos verdes, que es un bocado que no se encuentra en la tienda. Lo que sí conviene es partir de garbanzo de siembra o, en su defecto, de garbanzo seco de consumo entero y sin partir, que germina perfectamente.

planta de garbanzos

Cómo es la planta

Es una hierba anual de porte erguido o algo abierto, ramificada desde la base, que en el huerto se queda por debajo de la rodilla. Las hojas son compuestas, con varios pares de foliolos pequeños y dentados, y toda la planta está cubierta de pelos glandulares.

Esos pelos tienen una particularidad curiosa: segregan un líquido ácido que se deposita en forma de gotitas y que en el campo se conoce desde antiguo. Es la razón de que, tras andar entre garbanzos con rocío, la ropa quede pegajosa, y también de que sea un cultivo relativamente poco molestado por herbívoros pequeños.

Las flores son solitarias, pequeñas, blancas o azuladas según el tipo, y de ellas sale una vaina corta e hinchada que contiene uno o dos granos. El garbanzo maduro conserva ese pico característico que le da nombre a la especie: arietinum alude a la cabeza de un carnero.

Tipos y variedades

A grandes rasgos hay dos grupos. Los kabuli son los de grano grande, redondeado y claro, que es lo que se come en España: castellano, blanco lechoso, pedrosillano (más pequeño y redondo) o los de Fuentesaúco. Los desi son de grano pequeño, anguloso y oscuro, típicos del subcontinente indio, y son los que se parten para hacer chana dal.

Para el huerto español, cualquiera de las variedades tradicionales locales funciona bien, y suelen estar mejor adaptadas al clima de la zona que las de catálogo.

hojas de garbanzo

Cuándo sembrar en España

La siembra tradicional en España es de primavera, la llamada siembra de febrero o marzo, que aprovecha la humedad de invierno acumulada en el suelo y madura antes del calor fuerte.

  • Interior peninsular: de febrero a marzo, en cuanto se pueda trabajar la tierra y hayan pasado las heladas más duras. El ciclo dura unos cuatro o cinco meses y se cosecha en pleno verano.
  • Litoral mediterráneo y sur: se puede adelantar a enero o febrero, e incluso hacer siembra de invierno con variedades tolerantes a la rabia. La siembra temprana rinde más, pero expone el cultivo a esa enfermedad.
  • Norte atlántico: es el peor escenario. El garbanzo odia la humedad ambiental durante la floración y el llenado del grano, y la rabia arrasa con él. Si lo intentas, busca el sitio más soleado, aireado y drenado que tengas y siembra en primavera.

Suelo, siembra y marco

Quiere suelo profundo, suelto y bien drenado, y se lleva muy bien con los terrenos calizos y de pH neutro o alcalino del interior peninsular. En suelos ácidos o encharcadizos va mal. No necesita abonado nitrogenado: como toda leguminosa, fija nitrógeno gracias a las bacterias de sus nódulos, y por eso encaja tan bien en rotación antes de un cereal o de un cultivo exigente.

Siembra a golpes, enterrando el grano a unos cuatro o cinco centímetros de profundidad, que es más de lo que se suele hacer con otras semillas. Deja unos 35 cm entre líneas y unos 10 cm entre plantas dentro de la línea. En maceta, un recipiente de 30 cm de fondo por planta, con sustrato aligerado con arena.

La nascencia tarda una o dos semanas según temperatura. Si los pájaros te levantan la siembra, cubre con una malla los primeros días.

Riego

Aquí está el error más común. El garbanzo es un cultivo de secano y el exceso de agua le hace más daño que la sequía: favorece la rabia, provoca podredumbres de raíz y da mata frondosa con poca vaina. En huerto, lo razonable es no regar salvo que la primavera venga muy seca, y en ese caso dar un riego generoso en floración y otro durante el llenado de las vainas. En maceta hay que regar más, pero siempre dejando secar bien la superficie entre riegos y sin platillo debajo.

cultivo de garbanzos

Plagas y enfermedades

  • Rabia del garbanzo (Ascochyta rabiei): la enfermedad de referencia. Manchas circulares con puntos oscuros en hojas, tallos y vainas, y tallos que se parten. La favorecen la humedad y las lluvias durante la floración. Se previene con semilla sana, variedades tolerantes, siembra aireada y rotación de al menos tres o cuatro años.
  • Fusariosis: plantas que amarillean y se marchitan de golpe desde la base. Es hongo de suelo, y la rotación es la única herramienta doméstica útil.
  • Heliothis (Helicoverpa armigera): la oruga perfora las vainas y se come el grano. Revisa a partir de la formación de vainas.
  • Pulgón: en brotes tiernos, sin mayor trascendencia.
  • Conejos, liebres y pájaros: el problema real en fincas rurales, tanto en la nascencia como en el grano tierno.

Cosecha

Hay dos momentos posibles. El primero, en verde: cuando la vaina está hinchada y todavía tierna, se abre y se come el grano crudo o pasado por la sartén. Los garbanzos verdes son un producto de temporada muy corto y una de las mejores razones para plantarlos en el huerto.

El segundo es la cosecha para seco, cuando la planta entera ha amarilleado y las vainas suenan al agitarlas. Se arrancan o siegan las matas, se dejan secar unos días en manojos bajo techo y ventiladas, y luego se desgranan frotando y se aventan para limpiar la paja. El grano se guarda bien seco en tarro hermético; conviene tenerlo unos días en el congelador antes de guardarlo si hay riesgo de gorgojo.

vainas de garbanzo

Antes de cocinarlos

El garbanzo seco no se come crudo: como otras legumbres, requiere remojo previo y una cocción completa. Lo habitual es un remojo largo en agua templada con un poco de sal, tirar esa agua y cocer después hasta que el grano esté del todo tierno. Los garbanzos de cosecha propia suelen cocer antes que los comprados si están recién recolectados, y más despacio a medida que envejecen.

El garbanzo en la rotación

Es un cultivo mejorante clásico. Deja el suelo con nitrógeno fijado y bien estructurado, y encaja perfectamente antes de cereales, brásicas o cucurbitáceas. Lo que no debe hacerse es repetirlo en el mismo bancal año tras año: la rabia y el fusarium se acumulan en el suelo y en los restos de cultivo, y una rotación de tres o cuatro años es la medida preventiva más eficaz que tienes.

granos de garbanzo

En resumen

El garbanzo se siembra directo a finales de invierno o principios de primavera, enterrando el grano a cuatro o cinco centímetros, en suelo profundo, calizo o neutro y bien drenado, a pleno sol. No lleva abono nitrogenado y no quiere riego salvo en primaveras muy secas. Es un cultivo de secano y se comporta como tal.

Su punto débil es la humedad, que trae la rabia, así que evita las siembras muy densas, airea el cultivo y rota de bancal cada varios años. Recoge en verde una parte para comerlos tiernos y deja el resto secar en la mata; después arranca, seca a la sombra, desgrana y guarda en tarro hermético. Con unos metros cuadrados tendrás garbanzos propios para varias comidas y un suelo mejor que como estaba.

garbanzos en el huerto

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