La fumaria (Fumaria officinalis), conocida en España como palomilla, palomina, conejitos o zapaticos según la comarca, es una hierba anual de la familia de las papaveráceas, pariente de la amapola. Es una de las plantas arvenses más comunes del país: sale sola en huertos, viñas, olivares, bordes de camino y alcorques, y florece cuando casi nada más lo hace, entre el final del invierno y la primavera.

Conviene decirlo de entrada por dos motivos. El primero, práctico: si vives en la mitad sur o en cualquier zona agrícola, es probable que no tengas que plantarla, sino simplemente dejar de arrancarla. El segundo es de seguridad: la fumaria contiene alcaloides isoquinolínicos, entre ellos la protopina, y aunque figura en la fitoterapia tradicional europea, no es una planta comestible ni una hierba de infusión casera. Aquí la tratamos como lo que es en el jardín, una anual ornamental y melífera de floración temprana, y su uso tradicional se menciona como tradición, sin recetas ni cantidades.

planta de fumaria

Cómo es la planta

Es una anual de tallos delgados, ramificados y algo tumbados o apoyados en la vegetación vecina, que forma matas laxas de altura variable, normalmente por debajo de la rodilla. El conjunto tiene un tono verde grisáceo o glauco muy característico, que la delata de lejos entre la hierba.

La hoja está profundamente dividida en segmentos estrechos, con un aspecto plumoso parecido al del perejil o al de algunas umbelíferas. Las flores se agrupan en racimos erguidos y son pequeñas, tubulares, de un rosa purpúreo con el extremo de los pétalos manchado de un púrpura muy oscuro, casi negro. De ahí los nombres populares que evocan pajarillos o zapatos diminutos. El fruto es una nuececilla globosa, algo rugosa, con una sola semilla.

No es la única fumaria

El género Fumaria es numeroso y difícil, y en España conviven varias especies muy parecidas. La zarcillosa (Fumaria capreolata) es más robusta, trepa apoyándose en los pecíolos y tiene flores blanquecinas con la punta oscura. Fumaria muralis y Fumaria parviflora son otras habituales, con flores más pequeñas o más pálidas. Distinguirlas con seguridad exige fijarse en el tamaño de la flor, la forma del fruto y las brácteas, así que si alguien te da una identificación de especie a ojo, tómala como aproximada. Todas comparten aspecto, ciclo y comportamiento en el huerto.

flores de fumaria

Dónde crece

La fumaria es una planta nitrófila: prefiere suelos removidos, frescos y ricos, y por eso aparece justo donde hay actividad humana. En España está presente en casi todo el territorio peninsular y en Baleares, y es especialmente abundante en los cultivos de invierno del interior y del sur. En el norte atlántico también sale, aunque compite peor con la hierba densa de los prados.

Su ciclo es el de una arvense de invierno: nace en otoño con las primeras lluvias, pasa el invierno creciendo despacio, florece de febrero a mayo según la zona y seca en cuanto llega el calor, dejando la semilla en el suelo para el otoño siguiente.

Cómo sembrarla

Si quieres tenerla a propósito, en un rincón del huerto, en un bancal de flores silvestres o en una jardinera, el planteamiento es sencillo y responde a su ciclo natural:

  • Época: otoño, de septiembre a noviembre. La siembra de primavera funciona mal porque la planta apenas tiene tiempo antes del calor.
  • Método: siembra directa al voleo sobre tierra removida y rastrillada. No la trasplantes: tiene raíz fina y el trasplante la resiente.
  • Profundidad: cúbrela con una capa fina de tierra. A diferencia de otras semillas silvestres, la fumaria germina mejor enterrada que en superficie.
  • Riego: mantén la superficie húmeda hasta la nascencia y después deja que se apañe con la lluvia. En jardinera, riega cuando la tierra se seque en superficie.
  • Suelo: cualquiera que no se encharque, mejor si es fértil y suelto. Tolera bien la caliza.
  • Exposición: sol o sombra ligera. A pleno sol florece más.

La semilla tiene latencia y no germina toda de golpe: es normal que una parte nazca el primer otoño y otra al siguiente. Una vez instalada, la fumaria se resiembra sola año tras año si dejas que complete la fructificación antes de limpiar el bancal.

fumaria en el huerto

En maceta

Funciona en jardinera y en maceta ancha, con sustrato universal aligerado con arena y agujeros de drenaje amplios. Siembra en otoño, deja el recipiente a la intemperie durante el invierno (el frío le viene bien) y tendrás flor en primavera. Ten presente que es una anual: al llegar el calor la mata seca y se acaba el ciclo. Si quieres repetirlo, deja algunas plantas granar antes de retirarlas.

Plagas y problemas

La fumaria da pocos disgustos porque es una planta rústica de ciclo corto. Lo que se ve con más frecuencia es:

  • Pulgón: se acumula en los extremos de los tallos en primavera. Rara vez hace falta intervenir.
  • Oídio: polvillo blanco al final del ciclo, cuando la planta ya está de retirada.
  • Babosas: se comen las plántulas tiernas en otoños lluviosos.
  • Exceso de agua: en jardinera, el encharcamiento la pudre rápido.

La otra cara: cuando es mala hierba

Conviene ser honesto: en el cultivo de cereal de invierno, en la huerta y en el viñedo, la fumaria es una arvense competidora, de las más frecuentes en España, y su semilla persiste en el suelo. En un huerto doméstico se controla sin dificultad con escarda manual antes de que florezca, porque arranca fácil y tiene raíz superficial. Si la quieres como ornamental, tenla acotada en una zona concreta y no dejes que grane por todo el bancal, o acabarás quitándola de todas partes durante años.

Como contrapartida, aporta algo real: florece muy pronto, cuando hay poca oferta de néctar, y sus flores atraen abejas y otros polinizadores en los meses fríos. En cubiertas vegetales de olivar y viñedo forma parte de la flora arvense que se deja crecer en invierno para proteger el suelo de la erosión.

detalle de la fumaria

Tradición y precaución

La fumaria aparece en los herbarios europeos desde antiguo y ha tenido un uso tradicional documentado en la etnobotánica peninsular. Ese es todo el alcance de lo que aquí se dice al respecto. Contiene alcaloides con actividad farmacológica y un margen estrecho, así que no es planta para preparar en casa, ni para comer, ni para dársela a animales domésticos. Ante una ingestión accidental, se llama al Instituto Nacional de Toxicología o se acude a un centro sanitario, sin intentar remedios caseros.

mata de fumaria

En resumen

La fumaria es una anual de invierno que se siembra al voleo en otoño sobre tierra removida, se cubre con una capa fina de tierra y florece entre febrero y mayo con esos racimos rosados de punta oscura. No pide riego una vez arrancada la lluvia, tolera suelos calizos y fértiles, y se resiembra sola si la dejas granar.

Es una planta para un rincón de flora silvestre, para una cubierta vegetal o para una jardinera de invierno, y no un cultivo de consumo: sus alcaloides la dejan fuera de la cocina y de las infusiones caseras. Si la tienes en el huerto, contrólala antes de la floración cuando estorbe y déjala granar donde te interese que vuelva.

fumaria officinalis

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