El fresno es un árbol caducifolio del género Fraxinus, de la familia de las oleáceas, la misma del olivo y del aligustre. En España hay tres especies que interesan a quien vaya a plantar uno. El fresno de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia) es el más extendido, propio de riberas, vegas y dehesas del centro y el sur. El fresno común (Fraxinus excelsior) es el del norte húmedo, de Galicia a los Pirineos. Y el fresno de flor u orno (Fraxinus ornus), de flores blancas vistosas y porte más contenido, se usa mucho como árbol de alineación en calles y jardines.
Lo primero que hay que asumir es que un fresno no es una planta de casa ni de maceta. Los dos primeros son árboles de sombra que superan con facilidad los veinte metros y desarrollan una copa ancha y un sistema radicular potente, acostumbrado a buscar agua freática. Es un árbol magnífico para una finca, un paseo o un borde de arroyo, y una mala idea a tres metros de una fachada o encima de una red de saneamiento. Si el espacio es reducido, el fresno de flor es la única opción sensata de las tres.
Cómo reconocer un fresno
La hoja es la clave: compuesta, imparipinnada, con varios pares de foliolos dentados y uno terminal, y dispuesta de forma opuesta en la ramilla, algo que descarta de golpe a casi todos los árboles que se le parecen. En el fresno de hoja estrecha los foliolos son estrechos y lanceolados; en el común, más anchos.
El fresno común tiene además una marca inconfundible en invierno: las yemas son de un negro aterciopelado, muy visibles en la ramilla desnuda. La corteza es lisa y grisácea de joven y se agrieta en una red fina con los años. El fruto es una sámara alargada, con un ala membranosa, que cuelga en racimos densos y se queda en el árbol hasta bien entrado el invierno.
El fresno de flor se distingue en primavera sin ninguna duda, porque cubre la copa de panículas de flores blancas y perfumadas, algo que las otras dos especies no hacen: sus flores son discretas y sin pétalos.
Porte adulto y distancias
Un fresno de ribera adulto es un árbol grande, de tronco recto y copa amplia. Antes de plantarlo, cuenta el espacio en horizontal, no solo en altura: la proyección de la copa marca la zona donde nada más va a crecer bien y donde caerán hojas y sámaras cada otoño.
El artículo 591 del Código Civil fija dos metros de distancia al lindero para los árboles altos y cincuenta centímetros para arbustos y árboles bajos, salvo ordenanza municipal o costumbre local. Ese es el mínimo legal, no la recomendación práctica: para un F. angustifolia o un F. excelsior destinado a crecer libre, piensa en varios metros libres por cada lado y aléjalo de muros, aceras, pozos y arquetas. Sus raíces son vigorosas y buscan la humedad, incluida la de una tubería con una junta floja.
Dónde prospera
El fresno es árbol de suelo profundo y fresco. En estado silvestre ocupa las orillas de ríos y arroyos, las vegas y los fondos de valle, y esa preferencia se mantiene en cultivo: donde hay humedad freática, crece rápido y bien.
- Norte atlántico: zona natural del fresno común, sin problemas de agua ni de temperatura.
- Interior peninsular: el fresno de hoja estrecha es el adecuado, y aguanta el frío continental y los veranos calurosos siempre que tenga fondo de suelo y algún riego de apoyo los primeros años.
- Litoral mediterráneo y sur: también F. angustifolia, y el fresno de flor para calles y jardines pequeños, que tolera mejor la sequía y el calor.
Sobre el tipo de suelo no es especialmente exigente y admite terrenos calizos, arcillosos y de vega, siempre que no estén encharcados de forma permanente ni sean demasiado someros.
Plantación
Se planta en reposo vegetativo, de noviembre a febrero, fuera de días de helada. La planta de vivero a raíz desnuda de una o dos savias arraiga muy bien y es la opción más económica; con planta en contenedor el margen de fechas es mayor.
Abre un hoyo generoso, del doble del cepellón, y descompacta el fondo para que la raíz baje. Planta sin enterrar el cuello, rellena con la misma tierra del sitio, forma un alcorque y riega abundantemente aunque llueva, para asentar el suelo alrededor de la raíz. Entutora solo si el sitio es muy ventoso, y con tutor bajo, que un árbol que se mueve engorda tronco.
Los dos o tres primeros veranos hay que regar de verdad, sobre todo en el interior y en el sur. Un acolchado de astillas alrededor del pie ahorra agua y elimina la competencia de la hierba, que frena mucho a un árbol joven.
Poda
En los primeros años se hace poda de formación: elegir una guía central, eliminar ramas competidoras y ir subiendo la cruz si el árbol va a estar en zona de paso. Después, lo mínimo: madera seca, ramas rotas y poco más.
El fresno tolera bien la poda severa, y esa capacidad está detrás de una práctica tradicional española, el trasmocho o desmochado: cortar la copa a cierta altura cada varios años para obtener ramón como forraje para el ganado y leña, dejando esos troncos gruesos y cabezudos característicos de las dehesas y de los prados del norte. Es una técnica de gestión ganadera, no un arreglo estético, y una vez empezada obliga a repetirla, porque los rebrotes se hacen pesados y acaban desgajándose si se abandonan.
Multiplicación
Por semilla. Las sámaras se recogen del árbol en otoño, cuando están secas y de color pajizo. Tienen latencia profunda, así que sembradas en otoño en una cama de semillas al aire libre suelen germinar en la segunda primavera; sembrarlas en interior con calor no acelera nada, más bien lo contrario. Conviene sembrar cantidad y armarse de paciencia.
Las variedades ornamentales de porte llorón o de copa esférica se propagan por injerto sobre pie franco, y el fresno figura también entre las especies clásicas de bonsái, que es la única forma razonable de tenerlo en recipiente.
Problemas y cosas a vigilar
- Seca del fresno: la enfermedad causada por el hongo Hymenoscyphus fraxineus ha arrasado fresnedas en gran parte de Europa, con muerte descendente de ramas, marchitez de brotes y lesiones en la base de las ramillas. Compra planta en viveros con pasaporte fitosanitario y avisa al servicio de sanidad vegetal de tu comunidad autónoma si observas síntomas compatibles.
- Barrenadores y perforadores: atacan sobre todo a árboles debilitados o mal podados.
- Ácaros y agallas: deforman inflorescencias y hojas; son antiestéticos y rara vez graves.
- Polen: el fresno es una oleácea de floración primaveral y su polen es un alérgeno reconocido, con reactividad cruzada con el del olivo. Es un factor a tener en cuenta al elegir arbolado en zonas urbanas.
- Resiembra: las especies de ribera producen muchísima sámara y aparecen plántulas por todo el jardín. Se arrancan fácil de pequeñas.
Para qué se ha usado
La madera de fresno es dura, elástica y muy resistente a la flexión, y por eso se ha usado tradicionalmente en mangos de herramienta, varas, palos de carro, aros y bastones. El ramón servía de forraje para el ganado en épocas de escasez, y las fresnedas de ribera cumplen además una función clave sujetando taludes y márgenes de río.
En resumen
El fresno es un árbol de sombra de primer orden para fincas, riberas y paseos, con tres especies bien diferenciadas según el clima: F. angustifolia en el centro y el sur, F. excelsior en el norte húmedo y F. ornus cuando el espacio es limitado. Se planta a raíz desnuda en invierno, en suelo profundo y fresco, con riego de apoyo durante los primeros veranos.
Lo que no es, es una planta doméstica: en maceta solo tiene sentido como bonsái, y plantado cerca de una casa acaba dando problemas de raíces y de sombra. Elige bien la distancia desde el principio, respeta el mínimo del artículo 591 del Código Civil y añade el margen que pide un árbol que va a vivir muchas décadas.