Espino, a secas, es un nombre que en España designa a varias plantas distintas. El más común con diferencia es el espino albar o majuelo (Crataegus monogyna), el arbusto espinoso de flor blanca y frutos rojos que forma setos en media península. Pero también se llama espino al espino negro (Rhamnus lycioides), matorral del monte mediterráneo seco, y al espino amarillo (Hippophae rhamnoides), un arbusto de otra familia con bayas anaranjadas. Esta ficha va del espino albar, que es el que se planta de verdad en cerramientos y jardines.
Y hay dos cosas que hay que saber antes de plantarlo. La primera es que no es una planta de maceta ni de casa: es un arbusto o arbolillo que se hace grande, con espinas duras de varios centímetros, y que ocupa sitio. La segunda, más importante, es que el género Crataegus es hospedante del fuego bacteriano (Erwinia amylovora), una enfermedad de cuarentena que afecta a perales y manzanos. Por ese motivo, en varias comunidades autónomas la plantación y la comercialización de espino albar están sujetas a restricciones, sobre todo en zonas frutícolas. Antes de comprar plantas, pregunta en tu comunidad autónoma si hay limitaciones vigentes en tu municipio; no es un trámite teórico, es la razón por la que en algunos viveros no lo encontrarás.
Cómo es el espino albar
Es una rosácea caducifolia que crece como arbusto muy ramificado o como arbolillo de varios metros de altura, con copa densa y ramas armadas de espinas. La corteza es grisácea y se resquebraja con los años. La hoja es pequeña, con lóbulos profundos que llegan casi al nervio central, y toma tonos amarillos y rojizos antes de caer.
Florece en primavera, según zona entre finales de marzo y mayo, en corimbos de flores blancas de cinco pétalos y olor fuerte, muy visitadas por abejas y otros insectos. El fruto es un pomo rojo llamado majuela, del tamaño de un guisante grande, que madura a finales de verano y otoño y que se queda en la planta buena parte del invierno alimentando a mirlos, zorzales y currucas.
La especie se distingue de Crataegus laevigata, más rara en España y propia del norte húmedo, porque el majuelo tiene un solo estilo en la flor y un solo hueso en el fruto, mientras que la otra tiene dos o tres.
Porte adulto y dónde plantarlo
Un espino albar aislado y bien alimentado alcanza el tamaño de un árbol pequeño, con copa ancha y tronco corto y retorcido. En seto recortado se mantiene a la altura que decidas, pero el sistema radicular sigue siendo el de un arbusto grande, así que no lo pongas pegado a una pared, a una solera o a una arqueta.
Como referencia de distancias, el Código Civil establece en su artículo 591 que los árboles altos se plantan a dos metros de la línea divisoria con la finca vecina y los arbustos o árboles bajos a cincuenta centímetros, salvo que haya ordenanza municipal o costumbre local que diga otra cosa. Con un espino de seto, medio metro es el mínimo legal; con uno que vayas a dejar crecer libre, cuenta dos metros y mira además hacia dónde caerá la sombra.
Piensa también en las espinas. No es planta para poner junto a un camino estrecho, una zona de juego infantil o un tendedero. Esa misma característica es la que lo hace excelente como cerramiento vivo impenetrable para el ganado, que es el uso tradicional en el campo español.
Clima y suelo
Es una planta rústica y muy adaptable. Prospera en el norte atlántico, en todo el interior peninsular y en la media montaña mediterránea, y aguanta bien tanto los fríos continentales como los veranos secos una vez arraigada. Donde peor va es en el litoral más cálido y árido del sureste, donde el espino negro ocupa su papel.
Sobre el suelo no es exigente: tolera terrenos calizos, arcillosos y pedregosos, y solo rechaza los encharcados de forma permanente. Prefiere sol pleno; a media sombra florece y fructifica bastante menos.
Plantación
La época es el reposo invernal, de noviembre a febrero fuera de días de helada. Es cuando se venden las plantas a raíz desnuda, que son las más baratas y las que mejor arraigan si se plantan enseguida.
- Para seto: abre una zanja en lugar de hoyos sueltos y coloca de tres a cinco plantas por metro lineal, al tresbolillo si quieres un seto muy tupido.
- Ejemplar aislado: hoyo amplio, del doble del cepellón, con la tierra del fondo descompactada.
- Al plantar: no entierres el cuello de la raíz, recorta las raíces rotas y riega abundantemente para asentar la tierra, aunque llueva.
El primer verano hay que regarlo, aunque después se valga solo. Un acolchado de paja o astillas alrededor del pie ahorra riegos y quita hierba competidora, que es el principal enemigo de una plantación joven.
Poda
Tolera la poda mejor que casi cualquier otro arbusto, y de ahí su fama como planta de seto. En seto formal se recorta a finales de invierno y se puede dar un repaso en verano. En porte libre solo hay que quitar madera seca, ramas cruzadas y chupones de la base.
Ten en cuenta que florece sobre madera del año anterior: si recortas el seto a fondo en primavera te quedas sin flor y sin majuelas. Si te interesan los frutos y los pájaros, poda después de la floración o deja algún tramo sin recortar.
Multiplicación
Por semilla es posible, pero lento. El hueso tiene doble latencia: necesita un periodo cálido y después uno frío prolongado, así que sembrado en otoño en una cama de semillas al aire libre suele nacer en la segunda primavera, no en la primera. Se recogen las majuelas maduras, se despulpan y se estratifican en arena húmeda. Conviene sembrar de sobra y tener paciencia.
Para variedades ornamentales de flor doble o rosada se recurre al injerto sobre pie de espino albar. El propio majuelo se usa además de forma tradicional como patrón para el níspero europeo (Mespilus germanica).
Plagas y problemas
- Fuego bacteriano: el problema serio. Provoca marchitez repentina de brotes y flores, con aspecto de quemado y curvatura del extremo de la rama. Es enfermedad de declaración obligatoria: ante una sospecha hay que avisar al servicio de sanidad vegetal de la comunidad autónoma y no ir podando y moviendo restos por ahí.
- Pulgón: deforma los brotes tiernos en primavera. Rara vez compromete a la planta.
- Oídio y royas: manchas y polvillo en hoja; en ejemplares establecidos son un problema estético.
- Orugas defoliadoras: pueden dejar el seto pelado en primavera y rebrota sin más.
¿Se puede tener en maceta?
Como planta de terraza a largo plazo, no: acaba pidiendo suelo. Lo que sí funciona muy bien es el espino albar como bonsái, y de hecho es una especie clásica para ello por su corteza rugosa, su hoja pequeña, su floración y sus frutos. Ahí sí tiene sentido el cultivo en recipiente, con trasplantes periódicos, sustrato drenante y podas de formación.
Sobre las majuelas
El fruto del espino albar es comestible y se ha comido tradicionalmente en el campo, crudo o en compotas y licores, aunque tiene poquísima pulpa harinosa alrededor de un hueso grande. Ese hueso no se come ni se tritura: como ocurre en otras rosáceas, las semillas contienen glucósidos cianogénicos. Al preparar compota se cuela la pulpa y se descartan los huesos.
El majuelo aparece en la tradición popular europea asociado a la primavera y a los cercados, y sus flores y frutos figuran en la fitoterapia clásica. Eso se cuenta aquí como lo que es, tradición documentada, sin entrar en preparaciones ni en usos que corresponden al ámbito sanitario.
En resumen
El espino albar es la planta de seto vivo por excelencia en el clima español: rústica, espinosa, que aguanta poda, frío y sequía, y que además da flor en primavera y comida a los pájaros en invierno. Se planta a raíz desnuda en invierno, a pleno sol, en zanja si va de seto, respetando las distancias del artículo 591 del Código Civil respecto al lindero.
Lo que hay que comprobar antes de comprarlo es la normativa autonómica sobre fuego bacteriano, porque en zonas de fruticultura puede estar restringido. Y lo que hay que asumir es que no es planta de interior ni de maceta: en recipiente solo tiene sentido como bonsái. Fuera de ahí, dale sitio, sol y unos años, y no pedirá casi nada más.