La equinácea es un grupo de plantas del género Echinacea, compuestas perennes originarias de las praderas de Norteamérica. La más cultivada con diferencia en jardines europeos es Echinacea purpurea, la de flores rosa púrpura y cono central anaranjado. También se cultivan Echinacea angustifolia y Echinacea pallida, más ligadas a la tradición herbolaria y bastante más difíciles de manejar en jardín. Cuando en un vivero español pone simplemente equinácea, casi siempre es E. purpurea.
Lo que conviene saber antes de plantarla es que se trata de una perenne de pradera, no de una planta de maceta de temporada. Está adaptada a suelos profundos, sol pleno y veranos con sequía, y una vez arraigada aguanta muy bien. Su punto débil es el exceso de agua en invierno: en suelo pesado y encharcado la corona se pudre. Por eso el drenaje pesa más que cualquier otro factor. En cuanto a su fama, la equinácea tiene un uso tradicional documentado en la herboristería norteamericana y europea, y aquí lo mencionamos como lo que es, tradición, sin entrar en propiedades ni en preparaciones.
Cómo es la planta
Forma una mata de tallos erguidos y rígidos que salen de una corona basal, con hojas ásperas, lanceoladas y de nervadura marcada. Las flores son capítulos grandes con lígulas periféricas que caen hacia abajo, en tonos rosa púrpura en la especie tipo, y un cono central espinoso que es el que da nombre al género, del griego para erizo. Ese cono es lo que se queda en pie en invierno cuando la planta se seca, y es una fuente de semilla muy apreciada por los pájaros.
E. purpurea tiene un sistema radicular fibroso, mientras que E. angustifolia y E. pallida tienen raíz pivotante profunda. Esa diferencia es la razón práctica de que la primera se divida bien y se trasplante sin problemas y las otras dos no.
Cuándo y cómo sembrarla
La semilla de equinácea germina mejor tras un periodo de frío húmedo, que es lo que encontraría en su hábitat natural pasando el invierno en el suelo. Hay dos formas de dárselo:
- Siembra en otoño al aire libre, en semillero protegido o directamente en el sitio, dejando que el invierno haga el trabajo. Es el método más natural.
- Estratificación en frío: mezclar la semilla con sustrato ligeramente húmedo, meterla en una bolsa en la nevera durante unas semanas y sembrar después en primavera.
Sin ese frío la germinación es irregular y baja. La semilla se cubre muy poco, apenas con una capa fina de sustrato, porque le ayuda algo de luz. Las plantas de semilla suelen tardar hasta el segundo año en florecer bien.
Plantación y calendario en España
- Interior peninsular: siembra en otoño o estratificada para sembrar en marzo. Plantación de planta en maceta en primavera u otoño. Es una zona que le va bien: inviernos fríos y veranos secos se parecen a su clima de origen.
- Litoral mediterráneo y sur: mejor plantar en otoño para que arraigue durante el invierno. El calor estival lo tolera si tiene suelo profundo, pero agradece riego de apoyo en los meses más duros.
- Norte atlántico: buen crecimiento por la disponibilidad de agua, pero mucho cuidado con el drenaje invernal. En suelos arcillosos conviene plantarla en un caballón o en un bancal elevado.
El marco de plantación ronda los cuarenta o cincuenta centímetros entre plantas. Queda bien plantada en grupo, que es como aparece en su hábitat.
Suelo y exposición
Sol pleno. En sombra hace tallos débiles que se tumban y florece poco. El suelo debe ser profundo y bien drenado; tolera suelos pobres y pedregosos mejor que suelos ricos y húmedos. Un exceso de fertilidad da plantas altas, blandas y que se vuelcan.
En maceta se puede cultivar, sobre todo E. purpurea, pero necesita un recipiente hondo, de treinta centímetros o más, y hay que vigilar que en invierno no quede con el sustrato empapado.
Riego
Riego regular durante el primer año, mientras enraíza. A partir de ahí es una planta con buena tolerancia a la sequía y se conforma con riegos ocasionales en verano. El error clásico no es la falta de agua, sino el exceso.
Cuidados y poda
Quitar las flores marchitas durante el verano prolonga la floración. Al final de la temporada tienes dos opciones: cortar los tallos a ras para dejar el arriate limpio, o dejar los conos en pie durante el invierno, que resulta muy decorativo con la escarcha y da alimento a los jilgueros y otros granívoros. La segunda opción es la que suelen elegir los jardineros que trabajan con praderas.
Al cabo de tres o cuatro años las matas de E. purpurea pierden vigor por el centro. Es el momento de dividirlas, en otoño o a principios de primavera, separando la corona en porciones con raíces y yemas y replantándolas.
Plagas y problemas
- Podredumbre de la corona. El problema principal, siempre asociado a suelo encharcado en invierno.
- Oídio. Polvo blanco en las hojas en veranos húmedos o en plantaciones muy densas. Mejora con más aire entre plantas.
- Babosas y caracoles. Atacan los brotes tiernos en primavera, sobre todo en plantas jóvenes.
- Filodia o aster yellows. Deformaciones llamativas de la flor, con conos que producen brotes verdes en lugar de florecer normalmente. Es una enfermedad transmitida por insectos y las plantas afectadas se arrancan y se retiran.
- Plantas tumbadas. Exceso de abono o sombra. No es un problema de riego.
Multiplicación
Por semilla, como hemos visto, y por división de mata en E. purpurea. La división es la vía obligada si quieres conservar exactamente una variedad de color concreto, porque muchas de las equináceas de colores llamativos que se venden hoy son cultivares e híbridos que no reproducen fielmente por semilla: de sus semillas salen plantas variables, a menudo más cerca del rosa púrpura original.
Las especies de raíz pivotante como E. angustifolia no se dividen bien; con ellas hay que ir por semilla.
En el jardín
La equinácea es una planta de pradera y funciona muy bien acompañada de gramíneas ornamentales y de otras perennes de floración estival. Es una de las mejores plantas para atraer abejas y mariposas al jardín, y sus conos dan comida a los pájaros en invierno. Para un arriate de bajo mantenimiento en clima seco, es difícil hacerlo mejor.
Sobre su uso tradicional
La equinácea fue una planta importante en la herboristería tradicional de los pueblos nativos de Norteamérica y pasó desde allí al herbolario europeo. Es una tradición documentada, y como tal la citamos. Este artículo trata del cultivo de la planta y no entra en preparaciones ni en usos, que corresponden a un profesional sanitario.
En resumen
La equinácea, y sobre todo Echinacea purpurea, es una perenne de pradera fácil de mantener si respetas lo que pide: sol pleno, suelo profundo y bien drenado y poca fertilización. Se siembra en otoño o con estratificación en frío, florece a partir del segundo año y se divide cada tres o cuatro para renovar la mata.
El fallo que más plantas mata no es la sequía, sino el agua parada en invierno sobre un suelo pesado. Si tu terreno es arcilloso, plántala elevada. Y si compras un cultivar de color concreto, multiplícalo por división, porque su semilla no reproduce el color de la planta madre.