El eneldo es Anethum graveolens, una umbelífera anual de la que se aprovechan dos cosas distintas: la hoja fresca, plumosa y de aroma suave, y la semilla, más intensa y anisada. En la cocina no son intercambiables. La hoja va al pescado, a las salsas frías y a los encurtidos; la semilla es una especia con carácter propio, presente en la conserva del pepinillo y en el pan de centeno de media Europa.
Lo que hay que saber antes de sembrarlo es que el eneldo es de ciclo corto y se espiga rápido. En cuanto llegan el calor y los días largos monta el tallo floral, y a partir de ahí la hoja se hace escasa y pierde calidad. La forma de tener hoja durante toda la temporada no es cuidar mejor una planta, sino sembrar cada tres o cuatro semanas. También conviene saber que no le gusta el trasplante: tiene raíz pivotante y se resiente, así que se siembra donde va a vivir.
Cómo es la planta
Tallo hueco, estriado y de color verde azulado, con hojas muy divididas en segmentos finísimos, casi filamentosos. Se parece bastante al hinojo, y de hecho se confunden con facilidad cuando son jóvenes: el hinojo tiene aroma claramente anisado y forma con los años una mata perenne y robusta, mientras que el eneldo es anual, más fino y de olor distinto. La inflorescencia es una umbela amplia de flores amarillas pequeñas, muy visitada por insectos.
La planta alcanza un porte respetable cuando espiga, y en sitios ventosos se tumba con facilidad porque el tallo es hueco y ligero.
Cuándo y dónde sembrarlo en España
- Interior peninsular: siembra de marzo a junio, con siembras escalonadas cada tres semanas. En pleno verano espiga muy rápido, así que a partir de julio conviene sembrar solo si buscas semilla.
- Litoral mediterráneo y sur: siembra de febrero a mayo, y una segunda tanda en septiembre para tener hoja en otoño, que en climas suaves funciona muy bien.
- Norte atlántico: el verano fresco alarga la fase de hoja. Siembra de abril a julio con buenos resultados.
Se siembra directamente, a poca profundidad y en surcos, y luego se aclara dejando unos veinte centímetros entre plantas si quieres que engorden, o más juntas si vas a cortar hoja tierna. La semilla germina mejor con el suelo templado y necesita humedad constante los primeros días.
Suelo, sustrato y maceta
Suelo suelto, fresco y con drenaje. No pide gran fertilidad: con un suelo de huerto normal y algo de compost va sobrado. En tierras pesadas y encharcadizas la raíz sufre.
En maceta se cultiva sin problema y es una de las aromáticas que mejor funcionan en un balcón, con una condición: la maceta tiene que ser honda. La raíz pivotante necesita al menos veinticinco o treinta centímetros de profundidad; en jardineras poco profundas la planta espiga enseguida y se queda raquítica. Siembra directamente en la maceta definitiva y aclara después.
Riego y exposición
Pleno sol, aunque en el sur en pleno verano agradece sombra en las horas centrales, que además retrasa un poco el espigado. El riego debe ser regular: el estrés hídrico es precisamente uno de los disparadores del espigado, junto con el calor. En maceta hay que estar más encima porque el sustrato se seca deprisa.
Cómo retrasar el espigado
No se puede evitar, es lo que hace la planta, pero sí se puede retrasar:
- Riega con constancia y no dejes que la planta pase sed.
- Corta el tallo floral en cuanto asome si lo que quieres es hoja. Ganarás algunas semanas.
- Siembra escalonado. Es la solución real: varias tandas pequeñas en vez de una grande.
- En verano, busca una ubicación con algo de sombra por la tarde.
Plagas y problemas
- Pulgón. Se instala en los brotes tiernos y en las umbelas. Es el problema más común.
- Oruga del papilio. Las larvas de Papilio machaon, la mariposa macaón, comen las hojas de umbelíferas y el eneldo es de sus favoritas. Son grandes, verdes con bandas negras y naranjas, y muy vistosas. En un huerto suelen tolerarse sin mayor problema.
- Caída de plántulas. Podredumbre del cuello en siembras densas y con exceso de humedad.
- Vuelco. Las plantas espigadas se tumban con el viento. Un tutor sencillo o sembrar en grupo para que se sostengan entre sí lo resuelve.
Asociación en el huerto
El eneldo en flor atrae sírfidos, avispas parásitas y otros insectos beneficiosos, así que dejar alguna planta florecer al borde del huerto tiene sentido. Con lo que conviene no juntarlo demasiado es con la zanahoria y el hinojo, con los que comparte familia, plagas y capacidad de cruzarse en el caso del hinojo.
Cosecha de la hoja
Se empieza a cortar hoja cuando la planta tiene ya varios tallos hechos, sin desnudarla del todo. Lo mejor es cortar por la mañana temprano, que es cuando el aroma está más concentrado. Se recolecta desde fuera hacia dentro, dejando el corazón para que siga produciendo.
La hoja fresca dura poco, unos días en frío envuelta en un paño húmedo. El eneldo seco pierde muchísimo aroma, mucho más que otras aromáticas, así que la conserva que mejor funciona es la congelación: se pica y se congela, con o sin un poco de agua o aceite. También se puede aromatizar vinagre o sal con él.
Cosecha de la semilla
Si dejas que la planta florezca y granee, tendrás semilla. Se recoge cuando las umbelas han pardeado y los frutos se desprenden al frotarlos, cortando la umbela entera con un trozo de tallo. Lo tradicional es colgar los manojos boca abajo dentro de una bolsa de papel o sobre una tela, en sitio seco y ventilado, y dejar que la semilla caiga sola. Después se limpia y se guarda en tarro hermético.
Esa misma semilla sirve para sembrar la temporada siguiente y para la cocina. El eneldo se resiembra solo con facilidad si dejas caer las semillas en el huerto, hasta el punto de aparecer espontáneamente año tras año en el mismo rincón.
Variedades
Las variedades comerciales se dividen sobre todo entre las seleccionadas para hoja, más frondosas y de espigado más tardío, y las orientadas a semilla, que espigan antes y dan umbelas grandes. Si tu objetivo es tener hoja en la cocina, busca en el sobre alguna indicación de resistencia al espigado. Para encurtidos y pan, cualquiera vale, porque lo que interesa es la semilla.
En resumen
El eneldo es una aromática anual, fácil y rápida, que se siembra directamente y no admite trasplante. Necesita sol, maceta honda si lo cultivas en balcón y riego regular, porque la sed acelera el espigado. Su punto débil es precisamente ese: dura poco en fase de hoja, así que la clave del cultivo es sembrar cada tres o cuatro semanas en vez de una sola vez.
Cuando espiga, no lo tires. Deja florecer alguna planta, que atrae insectos beneficiosos, y recoge la semilla cuando las umbelas estén pardas: te sirve para la cocina y para la siembra del año siguiente. Y ten presente que la hoja seca pierde casi todo el aroma, así que si quieres guardar eneldo para el invierno, congélalo picado.