El durián es Durio zibethinus, un árbol tropical de gran porte originario del sudeste asiático, sobre todo de Borneo y Sumatra, y cultivado hoy en Malasia, Indonesia, Tailandia, Filipinas y Vietnam. Su fruto es inconfundible: una masa grande cubierta de espinas duras, que al abrirse muestra unos gajos de pulpa cremosa y amarillenta alrededor de semillas grandes. Y tiene un olor tan intenso que en varios países asiáticos está prohibido entrar con él en el metro, en hoteles y en aviones.
Conviene decirlo desde el principio y sin rodeos: el durián no se cultiva en España. Es un árbol de selva tropical húmeda, de los que necesitan calor constante, humedad alta durante todo el año y ausencia total de frío. Ni el clima peninsular ni el canario reúnen esas condiciones de forma continuada, y tampoco es un árbol que quepa en una maceta ni en un patio. Este artículo explica cómo es la planta, qué necesita realmente y qué es lo máximo que puede intentarse aquí, que es germinar una semilla y mantener una plantita como curiosidad de invernadero cálido.
Cómo es el árbol
Es un árbol grande, de los que forman parte del dosel del bosque tropical, con tronco recto y copa amplia. Las hojas son perennes, alargadas, coriáceas, de haz verde brillante y envés con tonos bronceados. Las flores salen directamente del tronco y de las ramas gruesas, un fenómeno llamado caulifloria que comparte con otros árboles tropicales como el cacao. Son flores nocturnas, y su polinización natural corre a cargo sobre todo de murciélagos, lo que explica el olor fuerte y la apertura de noche.
Los frutos cuelgan de las ramas y pesan varios kilos. Cuando maduran, caen. Eso, unido a las espinas, hace que en las plantaciones haya que tener cuidado real bajo los árboles.
Qué clima necesita
El durián es exigente hasta el extremo:
- Temperatura cálida y estable durante todo el año, sin estaciones frías y sin oscilaciones bruscas. El frío moderado ya lo daña, y una helada lo mata.
- Humedad ambiental alta de forma continuada, propia de selva ecuatorial.
- Lluvia abundante y bien repartida, con suelos que retengan humedad y a la vez drenen.
- Suelos profundos, ácidos y ricos en materia orgánica.
- Protección del viento, porque las hojas grandes y el peso de los frutos lo hacen vulnerable.
Ninguna zona de España cumple esas condiciones al aire libre. En Canarias hay un clima subtropical que permite cultivar mango, aguacate y papaya, pero es un subtropical relativamente seco y fresco en invierno, muy lejos de lo que el durián necesita. En el litoral mediterráneo, ni hablar: los inviernos son demasiado fríos y el verano demasiado seco.
Germinar una semilla de durián
Si te llega un durián y quieres probar, la germinación es la parte fácil, con dos advertencias importantes.
La primera es que la semilla de durián es recalcitrante: no soporta la desecación ni el almacenamiento. Pierde viabilidad en pocos días, así que hay que sembrarla recién sacada del fruto. Una semilla seca comprada por internet lo más probable es que no germine nunca.
La segunda es que necesita calor. Se limpia la semilla de restos de pulpa, se siembra en un tiesto hondo con sustrato ligero y ácido, apenas cubierta o incluso apoyada de lado sobre la superficie, y se mantiene húmeda y caliente, en ambiente de invernadero. Suele germinar en pocos días si las condiciones son buenas.
Qué pasa después
Aquí es donde el proyecto se complica. La plantita crece con rapidez al principio y luego se detiene si no encuentra el ambiente que pide. Los problemas típicos en un cultivo doméstico en España son:
- Aire seco. Los bordes de las hojas se secan y la planta se deteriora. En una casa con calefacción es prácticamente inevitable sin un armario de cultivo o invernadero húmedo.
- Falta de luz en invierno. La planta se estira y pierde hojas.
- Frío. Basta con una corriente en invierno o una ventana mal cerrada.
- Raíz sensible. El durián tiene raíz pivotante y se trasplanta mal. Conviene sembrar directamente en un tiesto hondo y perturbar la raíz lo menos posible.
Aun con todo perfecto, un árbol de durián de semilla tarda muchos años en fructificar, y en cultivo comercial se injerta precisamente para acortar ese plazo y para asegurar la variedad. Fructificar en España, fuera de un invernadero tropical con control climático, no es un objetivo realista.
Cómo se cultiva donde sí se da
En las zonas productoras, el durián se planta a marcos amplios, porque el árbol se hace grande, y con protección de viento. Se usan plantas injertadas sobre patrones de semilla, lo que garantiza la variedad y adelanta la producción. Los árboles jóvenes se cultivan con sombra parcial durante los primeros años y se exponen al sol conforme crecen.
La polinización natural depende de murciélagos y de algunos insectos nocturnos, y en muchas plantaciones se recurre a la polinización manual para mejorar el cuajado y la forma del fruto, porque un durián mal polinizado sale deforme, con gajos vacíos.
La cosecha tiene su propia técnica. Como el fruto cae al madurar, en algunas plantaciones se deja caer y se recoge del suelo, y en otras se recolecta antes atándolo con cuerdas. Esa diferencia explica por qué los frutos exportados nunca saben igual que los comidos en origen: se cortan antes de tiempo para que aguanten el viaje.
Variedades
Hay muchísimas variedades seleccionadas, sobre todo en Malasia y Tailandia, con diferencias notables de textura, dulzor, amargor y color de pulpa. Las más conocidas internacionalmente son las malasias de pulpa amarga y cremosa y las tailandesas de pulpa más firme y dulce, que son las que suelen llegar congeladas a Europa. Cada país productor tiene sus propias denominaciones y su propia afición, comparable a la que existe aquí con las variedades de aceituna o de uva.
Sobre el consumo
Se come la pulpa que envuelve las semillas, cruda y madura, y también se usa en repostería y en preparaciones fermentadas. Las semillas no se comen crudas: en los países de origen se consumen cocidas o tostadas.
Hay además una advertencia popular muy repetida en el sudeste asiático sobre no combinar durián con alcohol. Es una creencia extendida y de interés cultural, y lo mencionamos como tal.
Alternativas realistas en España
Si lo que te atrae es cultivar fruta tropical o subtropical, en España hay opciones que sí funcionan. En Canarias y en la costa tropical de Granada y Málaga se cultivan mango, aguacate, chirimoya, papaya y níspero con resultados excelentes. En el litoral mediterráneo, el caqui, el granado y los cítricos. Todas ellas dan fruta de verdad, y ninguna te va a hacer pelear contra el clima como el durián.
En resumen
El durián es un árbol de selva tropical húmeda que necesita calor y humedad constantes durante todo el año y que alcanza un porte muy grande. No se cultiva en España, ni en la Península ni en Canarias, y no es una planta que tenga sentido plantear como cultivo doméstico o de maceta salvo como curiosidad de invernadero cálido.
Si quieres intentarlo, siembra la semilla recién sacada del fruto, porque pierde la viabilidad en pocos días, en un tiesto hondo y en ambiente cálido y húmedo. Tendrás una planta interesante durante un tiempo. Para fruta tropical de verdad y cosechable, mira hacia el mango, el aguacate o la chirimoya, que en el sur de España y en Canarias sí se dan.