La damiana es Turnera diffusa, un arbusto pequeño de la familia de las turneráceas originario de México, Centroamérica, el Caribe y zonas del sur de Estados Unidos y de Sudamérica. Se reconoce por sus hojas pequeñas, aromáticas, con el borde dentado, y por sus flores amarillas de cinco pétalos que salen en las axilas. La variedad más citada en la literatura es Turnera diffusa var. aphrodisiaca, nombre que explica por sí solo la fama tradicional de esta planta.
Antes de intentar cultivarla en España conviene ser realista con el clima. La damiana crece de forma natural en matorrales secos y soleados de zonas cálidas, sobre suelos pobres y pedregosos, y no tolera el frío. Eso significa que al aire libre solo tiene sentido en Canarias y, con suerte y en sitio muy protegido, en puntos del litoral sur libres de heladas. En el resto de la Península el enfoque viable es la maceta: fuera en la buena estación y resguardada en invernadero o en interior luminoso durante el invierno. Ese es el planteamiento de esta guía.
Cómo es la planta
Es un arbusto ramificado de porte modesto, con tallos leñosos en la base y herbáceos en las puntas. Las hojas son pequeñas, alargadas, algo pilosas y con dientes en el margen, y desprenden aroma al frotarlas. Las flores, amarillas y solitarias, aparecen en la estación cálida y dan después una cápsula pequeña con semillas diminutas.
Es una planta de matorral, adaptada a la sequía y a la luz intensa. Todo su manejo se deduce de ahí: mucho sol, poco agua, suelo que drene y ninguna tolerancia a las heladas.
Cómo conseguir planta
Hay dos vías, y las dos tienen sus dificultades en España.
- Semilla. Es diminuta y su germinación es lenta e irregular. Necesita sustrato cálido, alrededor de temperaturas propias del verano, y humedad constante sin encharcamiento. Se siembra en superficie o apenas cubierta, en bandeja, y se cubre con plástico o tapa para mantener la humedad. La semilla que se vende suele tener viabilidad limitada, así que conviene sembrar generoso.
- Esqueje. Es la vía más segura si consigues una planta madre. Se toman esquejes semileñosos en primavera o principios de verano, de unos diez centímetros, se quitan las hojas inferiores y se plantan en sustrato muy drenante con humedad y calor. El enraizado tampoco es rápido.
Conviene decirlo con claridad: la damiana no es una planta común en los viveros españoles y encontrar material de cultivo fiable es la primera dificultad del proyecto.
Sustrato y maceta
Sustrato pobre y muy drenante, del tipo que usarías para una planta mediterránea o para un arbusto de secano: sustrato universal mezclado con arena gruesa, perlita o grava fina, en proporción generosa. Nada de sustratos que retengan agua ni de tierras compactas.
La maceta, mejor de barro que de plástico, porque transpira y ayuda a que el sustrato seque entre riegos. No hace falta un recipiente enorme: la damiana no es una planta grande y prefiere estar algo justa antes que en un volumen de tierra permanentemente húmedo. Agujeros de drenaje amplios y ninguna maceta con plato lleno de agua.
Riego, luz y temperatura
El riego es el punto donde se pierden la mayoría de las plantas. Se riega cuando el sustrato está seco, no antes, y en invierno mucho menos, casi lo justo para que no se deshidrate del todo. El exceso de agua provoca podredumbre de raíz y la planta se pierde en poco tiempo.
La luz debe ser máxima: sol directo durante buena parte del día en verano. En interior invernal necesita la ventana más luminosa que tengas, y aun así estirará y perderá compacidad, algo que se corrige podando en primavera.
El frío es el factor limitante. Es una planta de clima cálido que sufre con temperaturas bajas y no aguanta heladas, así que en la Península hay que entrarla antes de los primeros fríos serios. En Canarias, en zonas costeras y de medianías bajas, puede quedarse fuera todo el año.
Abonado y poda
Muy poco abono. Es una planta de suelos pobres y responde mal al exceso de nitrógeno, que le da crecimiento blando y más problemas de hongos. Un aporte ligero al inicio de la temporada de crecimiento es más que suficiente.
La poda se hace en primavera, al empezar el nuevo crecimiento. Se acortan los tallos para forzar ramificación y mantener la mata compacta, que además es lo que necesita después de un invierno en interior. Los restos de poda pueden servirte de esquejes.
Plagas y problemas
- Podredumbre de raíz. El problema número uno, siempre por riego excesivo o sustrato que no drena.
- Araña roja. Muy frecuente cuando pasa el invierno en interior con aire seco y calefacción. Deja las hojas punteadas y mates.
- Cochinilla y mosca blanca. También típicas del invernaje en interior.
- Planta estirada y con pocas hojas. Falta de luz. Se corrige podando y sacándola al sol en cuanto el tiempo lo permita.
- Daño por frío. Hojas ennegrecidas tras una noche fría. Si el daño alcanza la base leñosa, la planta no se recupera.
Calendario para España
- Canarias: es la única parte de España donde el cultivo al aire libre es razonable. Plantación en primavera, en sitio soleado y con suelo drenante.
- Litoral mediterráneo y sur peninsular: cultivo en maceta que sale a la terraza de abril a octubre y se resguarda el resto del año. En puntos muy protegidos y sin heladas se puede intentar en suelo, asumiendo el riesgo.
- Interior peninsular y norte atlántico: solo en maceta, con invernaje obligatorio en interior o invernadero. En el norte, la falta de sol y el exceso de humedad son un problema añadido.
Sobre su uso tradicional
La damiana tiene un uso tradicional documentado en México y en el área del Caribe, donde se ha empleado durante mucho tiempo en preparaciones de la medicina popular y también como ingrediente aromatizante en algunas bebidas locales. Esa es la razón de su nombre varietal y de su fama.
Aquí lo dejamos ahí, en el terreno de la tradición documentada. Este artículo trata del cultivo de la planta y no da información sobre propiedades, preparaciones ni usos, que corresponden a un profesional sanitario.
Una nota sobre el nombre
El nombre damiana se aplica en América a más de una planta, y en el comercio de hierbas aparecen a veces especies distintas bajo el mismo nombre popular. La que aquí describimos es Turnera diffusa. Si compras semilla o planta, comprueba el nombre científico en la etiqueta, porque el nombre común por sí solo no garantiza nada.
En resumen
La damiana es un arbusto pequeño de clima cálido y seco que en España solo se cultiva al aire libre en Canarias y en enclaves muy protegidos del sur. En el resto del país es una planta de maceta que sale a la terraza en la buena estación y pasa el invierno resguardada. Quiere sol directo, sustrato pobre y muy drenante, riego escaso y ningún exceso de abono.
Las dos dificultades reales del cultivo son conseguir material de partida fiable, porque no es habitual en viveros y la semilla germina de forma irregular, y sobrevivir al invierno, tanto por el frío como por el riego. Si se te muere, apuesta a que fue por agua de más en una maceta que no drenaba, no por sed.