La consuelda es Symphytum officinale, una borraginácea perenne de hoja grande y áspera, raíz gruesa y flores colgantes en tonos violeta, rosa o crema. En jardinería se cultiva mucho también la consuelda rusa, Symphytum × uplandicum, un híbrido más vigoroso del que existen selecciones que producen poca o ninguna semilla viable, algo que interesa por lo que veremos enseguida.
Antes de plantarla hay dos advertencias que van por delante. La primera es de toxicidad: la consuelda contiene alcaloides pirrolizidínicos, compuestos con toxicidad hepática reconocida, por lo que su consumo interno está desaconsejado y en varios países la venta de preparados orales está restringida. Aquí la tratamos únicamente como planta de cultivo. La segunda es agronómica: es una perenne de raíz profunda y quebradiza que, una vez instalada, es muy difícil de erradicar, porque cada fragmento de raíz que quede en el suelo rebrota. Se planta donde vaya a quedarse.
Cómo es la planta
Forma una mata amplia de hojas grandes, alargadas y cubiertas de pelos rígidos que pinchan y que en algunas personas producen irritación en la piel, así que conviene manejarla con guantes y manga larga. De la roseta salen tallos florales con inflorescencias curvadas en escorpioide, típicas de la familia de la borraja. Las flores son muy visitadas por abejorros.
La raíz es lo más característico: gruesa, carnosa, oscura por fuera y blanca por dentro, y puede llegar bastante profunda. Esa raíz es la que permite a la planta rebrotar aunque le siegues la parte aérea varias veces al año, y también la que la hace persistente.
Para qué se cultiva hoy en el huerto
El uso principal de la consuelda en horticultura no tiene nada que ver con la fitoterapia. Se cultiva como planta de biomasa: se siega varias veces por temporada y las hojas se emplean como acolchado, como material para el compost o para preparar un macerado en agua, el clásico purín de consuelda, que los hortelanos usan como abono líquido. La planta acumula nutrientes gracias a su raíz profunda, y esa es la lógica del sistema.
Hay además un uso tradicional documentado de la raíz y la hoja en aplicaciones externas en la medicina popular europea, del que viene el nombre común de suelda o suelda consuelda. Es tradición histórica y aquí se menciona como tal, sin entrar en preparaciones ni en usos.
Dónde plantarla
Elige el sitio con cuidado y a largo plazo: un rincón del huerto, un borde, la base de un seto o una zona de compostaje. Evita ponerla en medio de un bancal de rotación, porque en tres años la tendrás por todas partes y quitarla implica sacar la raíz entera sin dejar trozos.
Si tienes dudas, plántala en un contenedor grande enterrado o en un cajón, que limita la expansión de la raíz. La otra precaución sensata es elegir una selección de consuelda rusa de baja producción de semilla, para que no se disperse por siembra.
Cómo se planta
Rara vez se siembra. Lo habitual es plantar esquejes de raíz, trozos de unos cinco a diez centímetros que se entierran horizontalmente a unos ocho centímetros de profundidad, o coronas, que son porciones de la base de la planta con yemas. Ambas cosas se hacen en otoño o a finales de invierno.
La distancia entre plantas ronda los sesenta a noventa centímetros, porque la mata se hace ancha. Tras plantar, riego y paciencia: el primer año la planta se dedica sobre todo a hacer raíz y no conviene segarla mucho.
Suelo, riego y exposición
La consuelda no es exigente. Prefiere suelos profundos, frescos y ricos en materia orgánica, y tolera bien terrenos pesados donde otras plantas sufren. Aguanta la humedad mejor que la sequía prolongada, y de hecho es habitual verla en cunetas y bordes de arroyo.
Va bien a pleno sol y también en media sombra, lo que la hace útil para rincones poco aprovechables del huerto. El riego solo es necesario en verano y en climas secos; en el norte atlántico normalmente se apaña con la lluvia. En zonas de interior con veranos duros agradece riego para seguir produciendo hoja.
Siega y manejo
A partir del segundo año, la mata se puede segar varias veces por temporada, cortando la parte aérea a unos pocos centímetros del suelo cuando las hojas están grandes y antes de que la floración se dispare. La planta rebrota con rapidez. En un clima favorable se pueden hacer varios cortes entre la primavera y el final del verano.
El último corte conviene dejarlo con tiempo suficiente para que la planta rebrote y acumule reservas antes del invierno. En invierno la parte aérea desaparece por completo y vuelve a brotar en primavera.
Plagas y problemas
- Roya. Manchas anaranjadas en el envés de las hojas, más frecuentes en ambientes húmedos y en matas muy densas. Segar y retirar el material afectado ayuda.
- Babosas. Comen los brotes tiernos tras la siega, sobre todo en primavera.
- Expansión no deseada. El problema más real. Cada trozo de raíz roto al cavar da una planta nueva.
- Irritación al manipularla. Los pelos de las hojas irritan la piel de mucha gente. Guantes.
Multiplicación
Es de las plantas más fáciles de multiplicar que hay. Basta con desenterrar parte de la raíz de una mata adulta en el periodo de reposo, cortarla en trozos con navaja y plantarlos. Cada trozo con tejido vivo suele brotar. Esa facilidad es a la vez su virtud y su inconveniente.
Cuidado con la identificación
La consuelda tiene parientes próximos y también parecidos superficiales con otras plantas de hoja grande y áspera. En el género Symphytum hay varias especies en la flora ibérica, y todas comparten la presencia de alcaloides pirrolizidínicos. Como norma, ninguna planta de este grupo se recolecta en el campo para consumo, y en el huerto la consuelda se cultiva para lo que hemos dicho: biomasa, acolchado y compost.
Calendario para España
- Norte atlántico: plantación de esquejes de raíz en otoño o a finales de invierno. Es la zona donde mejor va, con varias siegas de mayo a septiembre y prácticamente sin necesidad de riego.
- Interior peninsular: plantación en otoño para que arraigue con las lluvias, o en febrero y marzo. Siegas de mayo a septiembre, con riego en verano.
- Litoral mediterráneo y sur: plantación en otoño. Aquí conviene ubicarla en media sombra y contar con riego, porque el verano seco frena mucho la producción de hoja.
En resumen
La consuelda es una perenne rústica y productiva que en el huerto se cultiva por su biomasa: hojas para acolchar, para el montón de compost y para macerados de abono. Se planta por trozos de raíz o coronas en otoño o final de invierno, tolera suelos pesados y media sombra, y a partir del segundo año admite varias siegas por temporada.
Dos cosas por encima de todo. Contiene alcaloides pirrolizidínicos, con toxicidad hepática reconocida, así que no es una planta de consumo y no se usa por vía interna. Y es prácticamente imposible de eliminar una vez instalada, porque rebrota de cualquier fragmento de raíz, de modo que la decisión importante no es cómo cuidarla sino dónde ponerla.