El comino es Cuminum cyminum, una umbelífera anual pequeña de la que se aprovecha la semilla, o más exactamente el fruto seco. Es originario de la cuenca oriental del Mediterráneo y de Asia occidental, y en España tiene una tradición larga: se cultivó durante siglos en Andalucía y La Mancha, y sigue apareciendo en la cocina popular, del pincho moruno al gazpacho de algunas comarcas.

Antes de nada, aclara el nombre. En castellano se llama comino a varias cosas distintas y no son intercambiables. El comino negro del mercado suele ser Nigella sativa, que ni siquiera es de la misma familia. La alcaravea (Carum carvi) se vende a veces como comino de prado y tiene un sabor bastante distinto. Y el comino de Marruecos o comino molido corriente sí es Cuminum cyminum. Si vas a sembrar, comprueba el nombre científico en el sobre de semillas, porque el cultivo de una y otra especie no coincide.

planta de comino

Cómo es la planta

Es una hierba anual de porte bajo y aspecto frágil, con tallos finos y ramificados y hojas muy divididas en segmentos filiformes, parecidas a las del hinojo pero mucho más pequeñas. Las flores son diminutas, blancas o rosadas, agrupadas en umbelas de pocos radios. De esas umbelas salen los frutos alargados y estriados que conocemos como semillas de comino.

Es una planta de ciclo corto y raíz débil, sin ningún vigor para competir. En el huerto se pierde con facilidad entre las malas hierbas si no se le hace sitio.

Dónde y cuándo sembrarlo en España

El comino necesita calor, sol y sequedad al final del ciclo. La humedad en el momento de la maduración es lo que arruina la cosecha, porque los frutos se manchan y aparecen hongos. Eso define bastante bien dónde va bien y dónde no.

  • Interior peninsular y sur: es su terreno. Siembra directa en primavera, de marzo a abril, cuando el suelo ya se ha templado, para recolectar a mediados o finales de verano.
  • Litoral mediterráneo: también funciona, con siembra de febrero a abril según la zona. En el litoral cálido se puede adelantar.
  • Norte atlántico: es la zona más complicada. Los veranos húmedos y las lluvias en la maduración hacen que el fruto no seque bien. Se puede cultivar en maceta bajo cubierta o en un porche soleado, pero conviene no esperar una cosecha abundante.

La siembra directa es lo recomendable, porque el comino tiene raíz pivotante y el trasplante lo acusa. Se siembra a poca profundidad, apenas cubriendo la semilla, en líneas separadas unos veinte o treinta centímetros, y después se aclara para dejar las plantas a unos diez centímetros entre sí. Con temperaturas frescas la germinación se hace de rogar.

cultivo de comino

Suelo y sustrato

Quiere suelo suelto, arenoso o franco, bien drenado y no demasiado rico. En tierras pesadas y húmedas la planta se pudre por el cuello. No es un cultivo que agradezca el estiércol fresco ni el exceso de nitrógeno: con demasiada fertilidad hace mucha hoja y poca semilla.

En maceta funciona razonablemente bien, que es la forma más práctica de tenerlo en un balcón. Un recipiente de veinte o veinticinco centímetros de profundidad, sustrato ligero con arena o perlita y buen drenaje bastan. Puedes poner varias plantas juntas en la misma maceta.

Riego y exposición

Pleno sol, siempre. En sombra no cuaja. El riego debe ser moderado durante el crecimiento y suspenderse cuando los frutos empiezan a formarse y a virar de color: a partir de ahí lo que interesa es que la planta seque. Regar en la maduración es el fallo más habitual y se paga con semilla de mala calidad.

Cuidados durante el ciclo

Poco más que escardar. El comino no compite con las malas hierbas, así que hay que mantener limpio el entorno durante las primeras semanas, que es cuando la plantita es más vulnerable. No necesita poda ni pinzado. Como las plantas son bajas y de tallo fino, tampoco hacen falta tutores, salvo en sitios muy ventosos donde se tumban.

flores de comino

Plagas y problemas

  • Pulgón. Aparece en los brotes tiernos y en las umbelas en formación.
  • Alternariosis y otros hongos foliares. Manchas oscuras en hojas y tallos en condiciones húmedas. Es el gran limitante del cultivo en climas atlánticos.
  • Fusariosis y podredumbre del cuello. Asociadas a suelos pesados, encharcados o a exceso de riego.
  • Germinación irregular. Muy frecuente. Suele deberse a sembrar con el suelo frío, a enterrar demasiado la semilla o a usar semilla vieja. El comino de la despensa, si está entero y no ha sido tratado con calor, a veces germina, pero la semilla de siembra da resultados más fiables.

Cosecha

Se recolecta cuando las umbelas han pasado de verde a pardo y los frutos se desprenden con facilidad al frotarlos entre los dedos. Como no todas las umbelas maduran a la vez, en huerto pequeño se puede ir cortando por partes, o esperar a que la mayoría estén hechas y segar la planta entera.

Lo tradicional es cortar las plantas, atarlas en manojos y colgarlas boca abajo en un sitio seco, ventilado y a la sombra, con una tela o un papel debajo para recoger lo que caiga. Al cabo de unos días se trilla, es decir, se frota o se golpea suavemente el manojo para separar los frutos, y luego se aventa para quitar los restos vegetales.

semillas de comino

Secado y conservación

La semilla debe quedar completamente seca antes de guardarla: si conserva humedad, en el tarro aparece moho. Se extiende en capa fina un par de días más a la sombra y después se guarda en un recipiente hermético, al abrigo de la luz y del calor.

El comino entero mantiene el aroma mucho más tiempo que el molido, porque los aceites esenciales se volatilizan enseguida al triturarlo. Lo práctico es guardar la semilla entera y moler lo que vayas a usar. Tostarla ligeramente en sartén antes de moler es la costumbre en muchas cocinas y realza el aroma.

Guardar semilla para el año siguiente

Es el cultivo más fácil del mundo en este aspecto: la parte que cosechas es la propia semilla. Aparta las umbelas mejor formadas y más limpias, sécalas aparte y guárdalas etiquetadas. La viabilidad cae con los años, así que conviene renovar la semilla cada dos o tres campañas.

comino en el huerto

Una advertencia sobre las umbelíferas

El comino pertenece a la familia de las apiáceas, la misma del perejil, el hinojo, el apio y la zanahoria, pero también la de la cicuta (Conium maculatum) y otras especies muy tóxicas. Esto no afecta al comino que tú siembras, porque sabes lo que has puesto, pero sí importa si recolectas umbelíferas en el campo: nunca se recoge una planta de esta familia por parecido de aspecto. En el huerto, el riesgo es cero mientras la semilla venga identificada.

comino

En resumen

El comino es un cultivo de secano, de sol y de ciclo corto. Se siembra directamente en primavera en suelo suelto y pobre, se riega con moderación mientras crece y se deja secar cuando los frutos empiezan a formarse. En el interior y en el sur de España va bien; en el norte atlántico la humedad del verano complica que la semilla madure limpia.

Lo que más falla es la germinación, casi siempre por sembrar con el suelo frío o enterrar demasiado, y la maduración, por regar cuando ya no toca. Recoge las umbelas cuando estén pardas, seca los manojos boca abajo a la sombra y guarda la semilla entera en un tarro hermético: molida pierde el aroma en cuestión de semanas.


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