La coliflor es Brassica oleracea var. botrytis. Lo que comemos no es un fruto ni una raíz, sino una inflorescencia inmadura: miles de yemas florales apretadas que forman esa masa blanca y compacta que se llama pella. Si la planta se deja en el huerto pasado el punto, la pella se afloja, se separa en ramilletes y acaba dando flores amarillas. Por eso la coliflor tiene un momento de cosecha bastante estrecho.

Antes de plantarla conviene tener claro que es de las crucíferas más delicadas del huerto. La col perdona errores; la coliflor no tanto. Necesita crecer sin parones: cualquier corte en el suministro de agua o de nutrientes, un trasplante mal hecho o una ola de calor en el momento equivocado hacen que la planta forme una pella diminuta y prematura, un defecto que los hortelanos llaman botonado. Con riego constante, suelo rico y la época de siembra correcta, en cambio, es un cultivo perfectamente asequible.

planta de coliflor

Cómo es la planta

Forma una roseta de hojas grandes, alargadas y erguidas, con nervio central marcado, y en el centro va engordando la pella. Las hojas interiores tienden a cerrarse sobre ella y la protegen del sol, que es lo que mantiene el color blanco. Es una planta anual o bienal según variedad, y en el huerto siempre se aprovecha antes de la floración.

La raíz es menos profunda de lo que su tamaño hace pensar, y eso explica por qué sufre tanto con la falta de agua. También explica que aguante mal el viento fuerte si el suelo está suelto.

Cuándo sembrar en España

La coliflor es un cultivo de tiempo fresco. Las variedades se clasifican por ciclo, y elegir mal el ciclo es el error más frecuente.

  • Interior peninsular: siembra de semillero de marzo a abril para cosecha de verano con variedades de ciclo corto, y de junio a julio, que es la siembra principal, para cosechar de octubre a diciembre.
  • Litoral mediterráneo y sur: el ciclo natural es el de otoño e invierno. Siembra de julio a septiembre y cosecha de noviembre a marzo. En verano el calor impide que la pella cuaje.
  • Norte atlántico: es donde mejor se da. Se puede sembrar de marzo a julio, y con variedades tardías se cosecha hasta bien entrado el invierno o incluso a principios de primavera.

Se siembra en semillero y se trasplanta con cuatro o cinco hojas verdaderas, sin dejar que la plantita se quede pasada en la bandeja: una planta que ha sufrido en el cepellón es candidata segura al botonado. Marco de plantación de unos cincuenta a sesenta centímetros entre plantas.

cultivo de coliflor

Suelo y abonado

Suelo profundo, fresco, con buena reserva de materia orgánica y drenaje suficiente. El pH le va mejor entre neutro y ligeramente alcalino. Se prepara con un aporte generoso de compost o estiércol maduro incorporado antes de plantar.

La coliflor es sensible a las carencias de micronutrientes. Dos síntomas clásicos: si aparecen manchas pardas en el interior de la pella suele hablarse de deficiencia de boro, y si las hojas jóvenes salen estrechas y deformes, en forma de cola de látigo, la causa habitual es falta de molibdeno, muy asociada a suelos ácidos. En huerto doméstico la respuesta práctica a ambos casos pasa por corregir el pH del suelo y mantener un buen nivel de materia orgánica, más que por añadir productos a ciegas.

Riego y exposición

Pleno sol y riego constante. Constante es la palabra: la coliflor consume mucha agua y no tolera secarse. Un acolchado de paja o restos vegetales ayuda a que el suelo no oscile tanto. En maceta se puede cultivar en recipientes de veinticinco o treinta litros por planta, aunque hay que estar muy encima del riego, porque el margen de error es aún menor que en tierra.

El blanqueo de la pella

Es la práctica más característica de este cultivo. Cuando la pella empieza a verse, del tamaño de un huevo, se recogen las hojas exteriores por encima y se atan sin apretar, o simplemente se dobla una hoja grande sobre la pella. Así se protege del sol, que la volvería amarillenta o rosada, y de la lluvia, que favorece las podredumbres. No afecta al sabor, solo al aspecto. Hay variedades modernas de autoblanqueo cuyas hojas se cierran solas sobre la pella y no necesitan este trabajo.

pella de coliflor

Plagas y problemas frecuentes

  • Orugas de la col. Las larvas de Pieris agujerean las hojas y se meten en la pella. Malla antiinsectos desde el trasplante y revisión del envés de las hojas.
  • Pulgón ceniciento. Colonias grisáceas en el cogollo y en el envés. Difícil de mojar por la cera de las hojas.
  • Mosca de la col. Sus larvas atacan las raíces de las plantas jóvenes recién trasplantadas y las hacen marchitar.
  • Hernia de la col (Plasmodiophora brassicae). Engrosamientos y deformaciones en la raíz. Persiste años en el suelo; se combate rotando crucíferas y evitando los suelos ácidos y encharcados.
  • Botonado. Pella minúscula formada demasiado pronto. La causa es el estrés: trasplante tardío, sequía, frío inesperado o falta de nutrientes.
  • Pella granulada o pilosa. La superficie pierde la textura lisa. Suele ocurrir con calor durante la formación de la pella o por cosechar tarde.
coliflor en el huerto

Rotación

Trata a la coliflor como parte del grupo de las crucíferas junto a col, brócoli, berza, rábano, nabo, rúcula y mostaza. No repitas ese grupo en el mismo bancal en campañas consecutivas: es la mejor prevención contra la hernia de la col y contra la acumulación de plagas específicas.

Cosecha y conservación

Se cosecha cuando la pella está compacta, firme y del tamaño propio de la variedad, pero antes de que los ramilletes empiecen a separarse. Conviene revisar cada pocos días en la recta final, porque el punto se pasa deprisa, sobre todo si vienen días cálidos. Se corta el tallo por debajo de la pella dejando algunas hojas alrededor, que la protegen durante el transporte y el almacenaje.

En fresco aguanta bastantes días en frío, envuelta y sin lavar. Para conservarla más tiempo, la coliflor admite bien la congelación después de un escaldado breve, y también el encurtido en vinagre, que es la conserva tradicional. A diferencia de la col, no da rebrote aprovechable después de cortar la pella en la mayoría de los casos, así que la planta se retira.

cosecha de coliflor

Variedades

Además de la coliflor blanca clásica hay variedades de pella naranja, morada y verde, y está la romanesco, de pella verde con estructura en espiral, que botánicamente pertenece al mismo grupo. En el catálogo comercial lo importante no es tanto el color como el ciclo: cada variedad indica cuántos días necesita desde el trasplante y en qué estación está pensada para cuajar. Sembrar una variedad de invierno en primavera, o al revés, da problemas casi con seguridad.

coliflor

En resumen

La coliflor es un cultivo de clima fresco que exige regularidad. Elige la variedad según el ciclo y la zona, trasplanta cuando la planta está en su punto sin dejarla pasarse en el semillero, riega sin permitir que el suelo se seque y aporta materia orgánica antes de plantar. Si la pella sale pequeña y prematura, el problema casi siempre está en algún parón de crecimiento previo.

El resto del manejo es el común a las crucíferas: malla antiinsectos contra las mariposas de la col, vigilancia del pulgón ceniciento y rotación larga para no arrastrar la hernia de la col en el suelo. Cuando la pella se vea, átale las hojas por encima para blanquearla y revisa cada pocos días, porque el momento de cortarla dura poco.


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