La col o repollo es Brassica oleracea var. capitata, una de las muchas formas cultivadas que el hombre ha sacado de la misma especie silvestre. De esa misma planta salieron también la coliflor, el brócoli, las coles de Bruselas, el colinabo y la berza. Lo que distingue al repollo es que forma una cabeza compacta: las hojas centrales se van cerrando unas sobre otras hasta apretarse en una bola densa. Cuando en el mercado te hablan de col lombarda, col de Milán o repollo blanco, siguen siendo la misma variedad botánica con distinto color y textura de hoja.

Antes de sembrar conviene saber dos cosas. La primera es que la col es un cultivo de tiempo fresco: cuaja bien con temperaturas suaves y aguanta el frío e incluso alguna helada ligera, pero con calor fuerte se espiga, es decir, monta el tallo floral y deja de apretar la cabeza. La segunda es que ocupa sitio y tarda. Desde la siembra hasta la recolección pasan varios meses, y cada planta necesita su hueco. En maceta se puede, pero hace falta un recipiente grande y hondo, de los de veinticinco o treinta litros por planta, y aun así la cabeza saldrá más pequeña que en suelo.

planta de col

Cómo es la planta

La col es bienal: el primer año hace la roseta de hojas y la cabeza, y el segundo, si la dejas, florece y da semilla. En el huerto se cosecha siempre en el primer ciclo. La raíz es pivotante pero relativamente superficial, con la mayor parte del sistema radicular en los primeros veinte o treinta centímetros de suelo. Las hojas son grandes, de nervadura marcada, con una capa cerosa que hace que el agua resbale. Ese detalle importa a la hora de tratar: si mojas una hoja de col con agua sola, se escurre entera.

La cabeza se forma cuando las hojas jóvenes del centro dejan de abrirse y se superponen. Es un proceso que responde a la temperatura y a la disponibilidad de agua y nitrógeno. Si a la planta le falta agua en ese momento, la cabeza queda floja; si le sobra de golpe después de una sequía, la cabeza se abre y se raja.

Cuándo plantar en España

La col admite dos calendarios principales según la zona y la variedad.

  • Interior peninsular (Castilla, Aragón, Navarra): siembra de semillero de febrero a abril para cosecha de verano y principios de otoño, y siembra de junio a julio para las variedades de otoño e invierno, que son las que mejor resisten el frío.
  • Litoral mediterráneo y sur: aquí lo lógico es el ciclo de otoño e invierno. Siembra de agosto a octubre y cosecha de diciembre a marzo. Las siembras de primavera se espigan cuando llega el calor.
  • Norte atlántico (Galicia, Cantábrico): el clima fresco y húmedo es el ideal para las coles. Se puede sembrar casi todo el año, con el grueso de marzo a julio, y hay variedades locales de berza y repollo adaptadas a la zona.

El sistema habitual es sembrar en semillero, en bandeja o en macetas pequeñas, y trasplantar cuando la plantita tiene cuatro o cinco hojas verdaderas. Al trasplantar, entierra el tallo hasta casi las primeras hojas: la col emite raíces del tallo enterrado y queda mejor anclada. La distancia razonable entre plantas es de unos cuarenta a cincuenta centímetros, y algo más entre líneas.

cultivo de col

Suelo y abonado

La col es exigente. Quiere suelo profundo, con materia orgánica y buena retención de agua, pero sin encharcamiento. El pH le va mejor entre neutro y ligeramente alcalino; en suelos muy ácidos es más frecuente la hernia de la col, de la que hablamos más abajo. Lo habitual es aportar compost o estiércol bien hecho antes de plantar, incorporado a la tierra unas semanas antes.

Si vas a cultivarla en maceta, usa un sustrato de huerto con compost y algo de material de drenaje, y cuenta con abonar durante el ciclo, porque el volumen limitado de tierra se agota. La col responde bien al nitrógeno, pero pasarse tiene un precio: hojas grandes, cabeza floja y planta más apetecible para el pulgón.

Riego y exposición

A pleno sol en casi toda España, salvo en el sur en ciclos de finales de primavera, donde agradece algo de sombra en las horas centrales. El riego debe ser regular y sin sobresaltos. La col no perdona los ciclos de sequía seguidos de riego abundante: es la causa más común de que la cabeza se raje justo antes de cosechar. Mejor riegos moderados y frecuentes que uno grande cada mucho tiempo. Un acolchado de paja o de restos vegetales mantiene la humedad y frena las malas hierbas.

Plagas y problemas frecuentes

  • Oruga de la col. Las larvas de las mariposas blancas del género Pieris son el problema clásico. Se ven a simple vista y dejan las hojas agujereadas. Revisar el envés de las hojas y retirar a mano funciona bien en huerto pequeño. Una malla antiinsectos sobre el cultivo evita que la mariposa ponga.
  • Pulgón ceniciento de la col. Forma colonias grisáceas y polvorientas, muy pegadas, sobre todo en el cogollo. Cuesta mojarlo por la cera de la hoja.
  • Babosas y caracoles. Especialmente en el norte y en otoño. Atacan a las plantas recién trasplantadas.
  • Hernia de la col. Causada por Plasmodiophora brassicae, deforma las raíces y hace que la planta se marchite pese a estar regada. Es un problema de suelo que persiste años, así que la prevención es rotar: no repetir crucíferas en la misma parcela varias campañas seguidas.
  • Espigado. Si la planta pasa frío siendo joven y luego llega el calor, monta flor en vez de cabeza. Se evita respetando la época de siembra de cada variedad.
hojas de col

Rotación y asociación

La col pertenece a las crucíferas, junto al rábano, el nabo, la rúcula, la mostaza, el brócoli y la coliflor. Todas comparten las mismas plagas y enfermedades del suelo, así que en la rotación se tratan como un solo grupo. Después de coles va bien una leguminosa, y antes de coles suele funcionar dejar la parcela con un aporte de compost bien maduro.

Cosecha y conservación

El repollo se recoge cuando la cabeza está firme al apretarla con la mano. Si al presionar cede, aún le falta. Se corta con cuchillo por la base, dejando dos o tres hojas exteriores de protección. Si dejas el tocón en tierra y la temporada acompaña, a veces rebrota y da cabezas pequeñas aprovechables.

Una col entera y sana se conserva semanas en un sitio fresco y oscuro, y bastante más en el cajón de verduras de la nevera. Cortada dura mucho menos. La col es una de las hortalizas que mejor admite la fermentación láctica, que es de donde vienen el chucrut y el kimchi: se corta fina, se sala y se deja fermentar en su propio jugo, sin aire. Esa es la conserva tradicional del repollo en media Europa.

col en el huerto

Variedades

Dentro del repollo hay grupos bien diferenciados que conviene distinguir al comprar semilla:

  • Repollo liso blanco o verde. Hoja lisa y cabeza muy apretada. Es el típico de chucrut y el que mejor se conserva.
  • Col de Milán o col rizada de cabeza. Hoja abullonada, cabeza menos densa, textura más tierna. Suele ser la más rústica frente al frío.
  • Lombarda. De color rojo violáceo por su contenido en antocianinas. Ciclo algo más largo. Al cocerla vira de color según el pH del agua, por eso se le suele añadir un ácido.
  • Variedades locales. En Galicia y la cornisa cantábrica hay poblaciones tradicionales de berza y repollo mantenidas por agricultores. Son las que mejor se comportan en su zona.
col lista para cosechar

Guardar semilla

Sacar semilla de col en casa es posible pero tiene truco. Es bienal, así que hay que mantener la planta un segundo año para que florezca, y las crucíferas se cruzan entre sí con facilidad: si tienes coliflor, brócoli o berza floreciendo cerca, la semilla saldrá mezclada. Además la col es en buena medida alógama, así que hace falta más de una planta para tener semilla viable.

repollo

En resumen

La col es un cultivo de clima fresco, agradecido y bastante rústico, siempre que respetes dos cosas: la época de siembra que corresponde a tu zona y un riego constante sin altibajos. Necesita suelo rico, espacio y paciencia, porque el ciclo es largo. En maceta grande sale, aunque con cabezas más modestas que en tierra.

Los problemas que te vas a encontrar son casi siempre los mismos: orugas, pulgón ceniciento y, si repites crucíferas en el mismo sitio año tras año, hernia de la col. Con revisión a mano, una malla antiinsectos y una rotación seria, el cultivo se lleva bien. Y la recompensa es una hortaliza que se guarda semanas enteras y que admite la mejor conserva casera que existe para ella, el chucrut.


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