La centella asiática (Centella asiatica) es una hierba rastrera de la familia de la zanahoria y el perejil, originaria de las zonas húmedas tropicales y subtropicales de Asia. En España se cultiva bien, pero con una condición que lo decide todo: no aguanta las heladas. Eso la convierte en una planta de maceta, de invernadero o de interior luminoso en casi toda la Península, y solo en zonas litorales libres de heladas y en Canarias puede quedarse fuera todo el año.
Es un cultivo fácil si se entiende de dónde viene. Crece de forma natural en terrenos encharcados, márgenes de arrozal, orillas de arroyo y suelos que nunca llegan a secarse, siempre a media sombra. Traducido a una maceta: sustrato que retiene humedad, riego constante, ambiente húmedo y nada de sol abrasador del mediodía. Quien la mata, casi siempre la ha secado.

Cómo es la planta
No tiene tallo erguido. Emite estolones largos y finos que se arrastran por el suelo y enraízan en cada nudo, y de cada nudo salen hojas con peciolo largo. El resultado es una alfombra baja y abierta que se extiende en superficie, como hace la fresa.
La hoja es lo característico: redondeada o arriñonada, de borde festoneado y nervios que salen en abanico desde la base. El peciolo se inserta en la escotadura del borde de la hoja, no en su centro. Ese detalle es la clave para no confundirla, y volvemos a él enseguida.
Las flores son diminutas, blanquecinas o rosadas, reunidas en umbelas muy pequeñas y con un pedúnculo tan corto que quedan escondidas bajo las hojas. Es fácil tener la planta un año entero sin darse cuenta de que ha florecido.
Con qué se confunde
La centella asiática se parece muchísimo a las Hydrocotyle, las llamadas sombrerillo de agua o redondita de agua, hasta el punto de que en su día se clasificó dentro de ese género. La diferencia práctica está en la inserción del peciolo:
- Hydrocotyle: hoja peltada, el peciolo se une al centro del limbo, por debajo, como el mango de una sombrilla. La hoja parece un platillo redondo perfecto.
- Centella asiatica: el peciolo se inserta en el borde, en una escotadura, y la hoja tiene forma de riñón o de corazón muy abierto.
Esta distinción no es solo botánica. La redondita de agua (Hydrocotyle ranunculoides) figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013, y es una planta acuática que ha causado problemas serios en cauces y humedales peninsulares. No se cultiva, no se comercializa y no se suelta al medio. Si compras "centella" para consumo o para una maceta, asegúrate de la identificación.

Sustrato y maceta
Al revés de casi todo lo que se cultiva en tiesto, aquí interesa un sustrato que retenga agua. Una mezcla de sustrato universal con compost o mantillo, más una parte de fibra de coco, funciona muy bien. Se puede añadir algo de arena para que no se compacte del todo, pero sin buscar el drenaje rápido que pediría una aromática mediterránea.
La maceta no necesita ser honda, porque la planta enraíza superficialmente, pero sí ancha: cuanta más superficie, más sitio para que los estolones arraiguen y más planta tendrás. Una jardinera baja y ancha es el recipiente ideal.
Un truco que imita su medio natural: dejar el plato con un dedo de agua permanentemente. En la mayoría de las plantas eso es una sentencia; en la centella asiática, que vive con los pies mojados, va bien siempre que el sustrato no se apelmace y el sitio sea cálido. En invierno, con temperaturas bajas, mejor retirar el plato.
Luz, temperatura y humedad
Media sombra o luz filtrada. Sol directo suave de mañana, sí; sol de mediodía en verano peninsular, no: quema las hojas y las deja con los bordes secos. En interior, junto a una ventana clara pero sin sol duro.
Es una planta de clima cálido y húmedo. Sufre con el frío, y una helada acaba con la parte aérea. En el interior peninsular se cultiva de abril a octubre en el exterior y se entra a casa o al invernadero el resto del año. En el litoral mediterráneo y en zonas costeras del sur puede pasar el invierno fuera en un lugar resguardado si no hiela. En Canarias vive todo el año a la intemperie sin problema. En el norte atlántico, la humedad ambiental le encanta, pero el invierno frío obliga igualmente a protegerla.
El aire seco de la calefacción es su otro enemigo. Agrupar macetas, poner una bandeja con grava y agua debajo o tenerla en una habitación húmeda, como un baño con luz, mejora mucho su aspecto en invierno.

Riego y abonado
Riego abundante y frecuente, sin dejar que el sustrato llegue a secarse en superficie. En verano puede tocar a diario. Si la planta se seca, las hojas se ponen mustias y translúcidas rápidamente; suele recuperarse tras un riego, pero cada susto le cuesta.
De abonado, un aporte de compost al plantar y, en plena temporada de crecimiento, un abono líquido equilibrado y diluido cada dos o tres semanas. Si vas a comer la hoja, quédate en materia orgánica bien hecha.
Multiplicación
Es de las plantas más agradecidas de propagar, y casi nadie la reproduce por semilla porque no hace falta.
- Por estolones. Busca un nudo que ya haya echado raíces, córtalo con un trocito de estolón a cada lado y plántalo en otra maceta. Agarra prácticamente siempre. Se hace en primavera o verano.
- Por división de mata. Al trasplantar, se parte el cepellón en trozos con raíz y hoja y se replanta cada uno.
- Por semilla. Posible pero lento y desigual. Solo tiene sentido si no consigues planta.
Conviene renovar la maceta cada uno o dos años, porque el centro de la mata se agota mientras los bordes siguen extendiéndose.
Problemas frecuentes
- Hojas con los bordes secos y quemados. Exceso de sol directo o aire seco.
- Hojas amarillas y blandas, planta parada. Frío. Es el síntoma típico de octubre y noviembre en el exterior: hay que entrarla.
- Planta escuálida, con hojas pequeñas y peciolos larguísimos. Falta de luz. Se estira buscándola.
- Babosas y caracoles. Con ese sustrato siempre húmedo y esa hoja tierna, es la plaga número uno en exterior.
- Pulgón y araña roja. El pulgón en primavera; la araña roja aparece justo cuando el ambiente se seca, así que es una señal de que hay que subir la humedad.
- Mosquitos del sustrato. Inevitables con riego constante. Molestan más de lo que dañan; se controlan dejando secar ligeramente la superficie y con trampas cromáticas.

Cosecha
Se cortan las hojas con su peciolo, las más grandes y desarrolladas, dejando siempre buena parte de la mata para que siga produciendo. La planta rebrota constantemente en temporada cálida, así que se puede ir cosechando poco a poco desde la primavera hasta el otoño.
Una advertencia de seguridad concreta: dado que en la naturaleza crece en suelos encharcados y a orillas del agua, no se recolecta silvestre en zanjas, acequias, arrozales o riberas de origen desconocido. El agua estancada puede llevar contaminantes y patógenos, y la hoja los recoge. Si vas a comerla, cultívala tú, en sustrato limpio y con agua de riego potable.
Sobre el uso tradicional
La centella asiática se emplea desde hace siglos en la medicina tradicional del sur y el sureste de Asia, y sus hojas forman parte de la cocina de Sri Lanka, Tailandia o Indonesia, donde se comen crudas en ensaladas y preparaciones frescas. También aparece hoy en multitud de productos cosméticos comerciales.
Lo recogemos como tradición documentada y uso culinario, nada más. Este sitio no da propiedades medicinales, ni dosis, ni preparaciones, y cualquier duda sobre su consumo, especialmente en el embarazo o si tomas medicación, corresponde a un profesional sanitario.

Calendario
| Época | Qué toca |
|---|---|
| Marzo a abril | Trasplante, división de mata, salida al exterior cuando pase el riesgo de heladas. |
| Mayo a septiembre | Crecimiento fuerte. Riego frecuente, abonado ligero, cosecha de hoja y esquejes de estolón. |
| Octubre | Entrada a interior o invernadero en la mitad norte y en el interior. |
| Invierno | Riego reducido, sin abono. Luz clara y ambiente húmedo. |

En resumen
La centella asiática se cultiva perfectamente en casa siempre que se le dé lo contrario de lo que pide una aromática mediterránea: sustrato que retenga humedad, riego constante, media sombra y ambiente húmedo. Se multiplica sola por estolones, así que de una maceta salen todas las que quieras, y su único límite real en España es el frío: fuera del litoral cálido y de Canarias, hay que entrarla en invierno.
Antes de comprarla, comprueba la identificación mirando dónde se inserta el peciolo: si va al centro de una hoja redonda, es una Hydrocotyle y no una centella, y una de ellas está catalogada como invasora en España. Y si la vas a consumir, cultívala tú en sustrato limpio en vez de recolectarla en cunetas o riberas, porque su hábitat natural es justo el tipo de sitio donde el agua no suele estar limpia.