La palabra cebolleta designa en España dos cosas distintas, y conviene aclararlo antes de comprar semilla porque el cultivo cambia. Por un lado está la cebolla tierna: una cebolla común (Allium cepa) arrancada joven, cuando todavía no ha cerrado el bulbo, con el tallo verde entero. Por otro está la cebolleta perenne o cebolla de invierno (Allium fistulosum), una especie diferente que no forma bulbo redondo, sino un cuello blanco alargado, y que vive años formando mata.

Y hay una tercera planta que se confunde con las anteriores en el expositor de semillas: el cebollino (Allium schoenoprasum), de hoja mucho más fina y flor malva, que se usa picado como aromática y del que no se come el cuello. Si buscas eso que se pone en la ensalada o en el sofrito con el tallo blanco y las hojas huecas verdes, lo que quieres es una de las dos primeras. Esta ficha cubre las dos, porque en la práctica se cultivan casi igual.

Cebolletas frescas

Cuál te conviene

Si quieres una cosecha de cebolletas en un momento concreto y luego dedicar el bancal a otra cosa, siembra cebolla común y arráncala tierna. Cualquier variedad sirve, y las de día corto o tempranas van especialmente bien porque se recogen antes.

Si quieres tener cebolleta a mano casi todo el año sin volver a sembrar, planta Allium fistulosum. Es perenne, aguanta el frío mucho mejor que la cebolla común, se ahíja sola formando grupos y se cosecha por corte o arrancando plantas sueltas del grupo, dejando el resto creciendo. Para una maceta de balcón es la opción claramente mejor.

Cómo es la cebolleta perenne

Forma un mazo de tallos que salen de la misma cepa. La hoja es cilíndrica y hueca, de un verde intenso, y la base se estrecha en un cuello blanco recto que puede alargarse bastante si se aporca. No engorda un bulbo esférico como la cebolla, como mucho un ensanchamiento. Si se le deja, florece en primavera o verano en una umbela esférica de flores blanquecinas, y a partir de ahí la planta pone la energía en la semilla, así que si la quieres para comer conviene cortar los tallos florales en cuanto asoman.

Suelo, sol y sustrato

Quiere sol directo y tierra suelta que drene bien, con buen contenido en materia orgánica ya descompuesta. Como con la cebolla, nada de estiércol fresco: da plantas aguadas y llama a la mosca. Tolera un poco de sombra a mediodía en verano, sobre todo en el sur, y de hecho la hoja se pone más tierna.

En maceta funciona muy bien porque las raíces son cortas. Con una jardinera de unos veinte centímetros de profundidad hay de sobra. Sustrato ligero, mezcla de tierra de cultivo con compost maduro, y agujeros de drenaje limpios. El error habitual en maceta es dejar el plato con agua debajo: se pudre el cuello.

Cebolleta perenne en mata

Siembra y calendario

Se puede sembrar directamente en el sitio, en líneas poco profundas y bastante juntas, o en semillero y trasplantar cuando el plantón tiene el grosor de un lápiz. La siembra directa evita el estrés del trasplante y va bien porque no buscamos bulbos grandes.

  • Litoral mediterráneo y sur. Siembra de finales de verano a otoño para cosechar en invierno y primavera, y de nuevo a finales de invierno. En pleno verano cuesta, porque el calor la hace subir a flor.
  • Interior peninsular. Siembra de febrero a abril y otra tanda a finales de verano. La cebolleta perenne aguanta el invierno en tierra sin problema y rebrota con fuerza en cuanto sube la temperatura.
  • Norte atlántico. Siembra de primavera y de final de verano. Aquí lo crítico es el drenaje, no el frío.

Un truco práctico para tener cebolleta continua: siembra una tira corta cada tres o cuatro semanas en vez de todo de golpe. Así escalonas la cosecha en lugar de encontrarte con veinte cebolletas listas el mismo día.

Marco y aporcado

Como se cosecha joven, el marco puede ser apretado: unos cinco centímetros entre plantas en la línea, con las líneas a un palmo. Si vas a arrancar de manera escalonada, empieza más denso y ve entresacando, y las que queden dispondrán del sitio que dejan las otras.

Para conseguir cuellos blancos largos, que es lo que da buena presencia y sabor suave, se aporca: se va arrimando tierra suelta a la base de las plantas a medida que crecen, dejando fuera solo la parte verde. Otra opción es plantar en un pequeño surco y rellenarlo poco a poco. Sin aporcar también se comen, simplemente tienen menos blanco.

Aporcado de cebolletas

Riego y abonado

Riego frecuente y ligero. La cebolleta se come tierna, y la ternura depende de que la planta no pase sed: un cultivo que sufre sequía saca hoja fibrosa y sabor más picante. En maceta, en verano, puede tocar regar a diario; en suelo, un par de veces por semana según el clima.

De abonado, poco y suave. Un aporte de compost al preparar el bancal y, si el cultivo va a durar meses, algún riego con un abono equilibrado. El exceso de nitrógeno da hoja blanda que se tumba y atrae pulgón.

Multiplicación de la cebolleta perenne

Esta es su gracia. Cuando una mata tiene ya varios tallos, se levanta entera con una horquilla a finales de invierno o en otoño, se separan los brotes con sus raíces tirando con las manos y se replanta cada uno por separado. En una temporada cada trozo vuelve a formar mata. De una planta salen fácilmente cinco o seis, y así el cultivo se autoabastece sin comprar semilla nunca más.

También se puede rebrotar la base de las cebolletas compradas: se corta dejando dos o tres centímetros de cuello con las raíces y se planta en tierra (mejor que en un vaso de agua, donde acaban debilitándose). Da un par de cortes de hoja verde, útil para la cocina, pero no sustituye a una planta bien sembrada.

Cosecha

Se arranca cuando el cuello tiene el grosor que te interese, desde el de un dedo meñique en adelante. Con el suelo húmedo salen enteras sin romperse. En la cebolleta perenne caben dos formas: arrancar plantas sueltas del grupo, o cortar la hoja a unos centímetros del suelo y dejar que rebrote, como con el cebollino.

Se aprovecha todo: el cuello blanco y la parte verde, que tiene un sabor más suave y va muy bien en crudo al final de un plato. Se conserva en la nevera unos días, envuelta en un paño ligeramente húmedo, aunque lo suyo es cortarla y usarla. La parte verde se congela cortada en rodajitas sin problema y se puede echar directamente a la sartén.

Cosecha de cebolleta

Problemas frecuentes

  • Mildiu. Manchas pálidas alargadas y afieltrado grisáceo en la hoja, en primaveras húmedas. Airear el marco y regar por la base, no por encima de la hoja.
  • Roya. Pústulas anaranjadas, sobre todo en cultivos apretados y en otoños suaves. Se retiran las hojas afectadas y se aclara la mata.
  • Trips. Hoja con punteado plateado en veranos secos. Mantener el riego regular reduce mucho el daño.
  • Mosca de la cebolla. La larva galería el cuello. La malla antiinsecto sobre el bancal es la medida más eficaz, junto con no usar materia orgánica sin descomponer.
  • Subida a flor prematura. Por golpes de calor o de frío. Corta el tallo floral en cuanto lo veas si quieres seguir cosechando hoja.
  • Pudrición del cuello en maceta. Casi siempre agua estancada en el plato o sustrato compactado.

La rotación vale igual que para la cebolla: no repitas liliáceas en el mismo bancal antes de tres años.

Cebolletas en jardinera

Variedades

De cebolleta perenne se encuentran variedades de cuello largo y blanco, muy usadas en la cocina asiática, y otras de cuello rojizo. De cebolla común para arrancar tierna sirve prácticamente cualquiera, y en España las tempranas de día corto, tipo Babosa, son las que antes están listas. Para maceta, cuanto más se ajuste la variedad a un cuello estrecho y a un ciclo corto, mejor.

Planta de cebolleta con flor

En resumen

La cebolleta es uno de los cultivos más fáciles y agradecidos para una maceta o una jardinera: pide sol, sustrato que drene, riego frecuente y ligero, y se cosecha a los pocos meses. Si eliges Allium fistulosum, la cebolleta perenne, además tendrás mata para años, porque se multiplica sola por división de la cepa y aguanta el invierno en el exterior sin protección.

Dos claves para acertar. La primera, saber qué estás comprando: cebolla común para arrancar tierna, cebolleta perenne o cebollino son tres plantas distintas con usos distintos. La segunda, sembrar de forma escalonada, unas pocas cada tres o cuatro semanas, porque la cebolleta se come tierna y de nada sirve tener toda la cosecha lista el mismo día.


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