La cebolla (Allium cepa) es un cultivo de huerto y de maceta honda, y de los pocos que dan de verdad para almacenar meses. Es una planta bienal que se cultiva como anual: el primer año forma el bulbo, y solo si se deja en tierra sube a flor al año siguiente. Lo que se come es ese bulbo, que no es más que la base engrosada de las hojas.

Antes de comprar semilla hay una cosa que decide el éxito o el fracaso más que el riego, el abonado o el sustrato, y casi nadie la menciona: la cebolla forma bulbo en respuesta a la duración del día. Hay variedades de día corto, de día intermedio y de día largo, y cada una necesita una fecha de siembra distinta. Si plantas una variedad de día largo en el sur y en el momento equivocado, tendrás una mata de hojas preciosa y ningún bulbo debajo. Empezamos por ahí.

Cebollas recién arrancadas

Variedades y fechas: día corto, medio y largo

  • Día corto (tempranas). Bulbifican con días todavía cortos, en torno a las doce horas de luz. Se siembran a final de verano o en otoño y se recogen en primavera. Son cebollas tiernas, de poca conservación, para consumir pronto. La Babosa es el ejemplo clásico en España.
  • Día intermedio (media estación). Siembra a finales de invierno, recolección a mediados de verano. Conservan bastante mejor. Aquí entran tipos como la Recas o las cebollas de Figueres.
  • Día largo (tardías o de guarda). Necesitan días largos de pleno verano para cerrar el bulbo. Se siembran en invierno o principios de primavera y se recogen a final de verano. Son las de piel gruesa y buena conservación, como la Valenciana Tardía.

Además está el eje del sabor: las cebollas dulces, con menos compuestos azufrados, entre las que destaca la Cebolla de Fuentes de Ebro, con Denominación de Origen Protegida en Zaragoza, y las moradas, como la Morada de Zalla vizcaína, muy usada en crudo. Las dulces conservan peor: se comen antes.

Suelo y preparación

La cebolla quiere tierra suelta, profunda y bien drenada, sin piedras ni terrones que deformen el bulbo. En suelo pesado y arcilloso da cebollas pequeñas y mal formadas, y se pudre con facilidad.

Regla importante: nada de estiércol fresco. La cebolla es un cultivo de segundo año en la rotación, es decir, va detrás de un cultivo bien abonado (calabacines, tomates, patatas) y aprovecha lo que quedó. El estiércol sin hacer provoca cuellos gruesos, bulbos aguados y una conservación pésima, además de atraer a la mosca de la cebolla. Si hay que aportar, se hace con compost bien maduro y con antelación.

No repitas cebolla, ajo, puerro ni ninguna otra liliácea en el mismo bancal antes de tres o cuatro años. Es la única defensa práctica contra la podredumbre blanca del cuello, un hongo que persiste años en el suelo.

Plantel de cebolla listo para trasplantar

Tres formas de empezar

Por semilla en semillero. Es la vía más barata y la que más variedades permite. Se siembra en bandeja o en un tablar de tierra fina, en líneas poco profundas, y se mantiene húmedo. La nascencia es lenta y la plantita sale como un hilo doblado en horquilla. Cuando el plantel tiene el grosor de un lápiz y unas tres o cuatro hojas, está listo para trasplantar.

Por plantel comprado. Los manojos de cebolla que se venden en primavera en cualquier tienda agrícola. Ahorra dos meses y va muy bien si vas justo de espacio para semillero. Antes de plantar se recortan un poco las puntas de las hojas y las raíces más largas, y se descartan los plantones demasiado gruesos, que tienen más papeletas de subirse a flor.

Por bulbitos. Cebollines pequeños de la campaña anterior. Es lo más rápido y lo más agradecido para quien empieza, aunque hay menos variedades disponibles y también más tendencia a espigar.

Trasplante y marco de plantación

El trasplante se hace enterrando la base del plantón apenas dos o tres centímetros: lo justo para que se sostenga. Enterrar de más es el error clásico y da cebollas alargadas, de cuello largo, que no cierran bien. El bulbo tiene que engordar medio fuera de la tierra.

Se planta a un palmo entre plantas y unos veinticinco o treinta centímetros entre líneas. Si quieres cebollas pequeñas y muchas, aprieta el marco; si las quieres gordas, dale aire. Después del trasplante, un riego generoso para asentar.

Riego

Riego regular y sin excesos durante todo el crecimiento de la hoja, porque el tamaño final del bulbo depende de cuántas hojas haya conseguido hacer la planta antes de empezar a bulbificar. La cebolla tiene raíces cortas y superficiales, así que prefiere riegos frecuentes y ligeros a un empapado semanal.

Y un detalle que cambia la conservación: se corta el riego entre dos y tres semanas antes de arrancar, cuando las hojas empiezan a doblarse. Una cebolla regada hasta el último día se guarda mal y se pudre por el cuello.

Cultivo de cebolla en el huerto

Cebolla en maceta

Se puede, con condiciones. Hace falta un recipiente de al menos veinte o veinticinco centímetros de profundidad, con buen drenaje, y un sustrato ligero mezclado con compost maduro. En una jardinera larga caben varias plantas a un palmo. Sol directo, muchas horas, es innegociable.

Con todo, en maceta es más realista buscar cebolla tierna (arrancarla joven, antes de que forme bulbo grande) que cebolla de guarda. Los bulbos gordos piden volumen de tierra y una temporada larga, y en maceta casi siempre salen medianos.

Plagas y problemas frecuentes

  • Mildiu (Peronospora destructor). Manchas alargadas y pálidas en la hoja, con un fieltro grisáceo o violáceo con la humedad. Aparece en primaveras lluviosas. Se previene con marcos aireados, riego por goteo en vez de aspersión y rotación.
  • Mosca de la cebolla (Delia antiqua). La larva galería el bulbo por dentro y la planta amarillea y se tuerce. La atrae la materia orgánica sin descomponer; las mallas antiinsecto sobre el bancal funcionan bien.
  • Trips. Punteaduras plateadas en la hoja en veranos secos y calurosos. Debilitan mucho el cultivo si hay sequía.
  • Podredumbre blanca (Sclerotium cepivorum). Micelio blanco algodonoso en la base y raíces podridas. No tiene solución en el bancal afectado: solo rotación larga y no mover tierra de una zona infectada a otra.
  • Subida a flor. El tallo floral asoma y el bulbo se queda pequeño y con un corazón leñoso que no se conserva. Suele deberse a plantones demasiado desarrollados o a un golpe de frío después del trasplante. Esas cebollas se consumen enseguida.
  • Bulbos partidos o dobles. Riego irregular, con periodos de sequía seguidos de un empapado.

Bulbos de cebolla curándose al sol

Cosecha y conservación

La señal es clara: las hojas se doblan por el cuello y empiezan a secarse, y el bulbo tiene la piel exterior ya papelosa. Entonces se arrancan, preferiblemente con la tierra seca y en un día soleado.

Después viene el paso que decide cuántos meses te van a durar, el curado. Se dejan las cebollas con su hoja al aire, extendidas en una sola capa, en un sitio muy aireado y a la sombra o al sol suave, durante una o dos semanas, hasta que el cuello queda completamente seco y las túnicas exteriores crujen. Solo entonces se cortan las hojas dejando un par de dedos, o se trenzan en ristras.

Guarda las cebollas curadas en un lugar seco, oscuro, fresco y ventilado, en cajas de rejilla, mallas o ristras colgadas. Nunca en bolsa de plástico ni en la nevera, donde se ablandan. Revisa de vez en cuando y retira las que empiecen a brotar o a ablandarse antes de que contagien al resto. Las tardías de piel gruesa aguantan muchos meses; las dulces y las tempranas, unas pocas semanas.

Calendario orientativo en España

ZonaSiembraTrasplanteCosecha
Litoral mediterráneo y surAgosto a octubre (tempranas); enero a febrero (media estación)Otoño e inviernoPrimavera y principios de verano
Interior peninsularEnero a marzo en semillero protegidoMarzo a abrilJulio a septiembre
Norte atlánticoFebrero a marzoAbrilAgosto a septiembre

Cebollas conservadas en ristra

Guardar semilla

Si quieres tu propia semilla, deja en tierra un par de bulbos buenos y sanos, o replántalos, y al año siguiente subirán a flor: una umbela esférica de florecitas blancas sobre un tallo hueco y alto. Cuando las cápsulas se abren y asoma la semilla negra, se corta la cabeza entera, se seca a la sombra y se desgrana. La semilla de cebolla pierde poder germinativo rápido, así que se usa preferentemente al año siguiente. Ten en cuenta que las cebollas se cruzan entre variedades con facilidad si florecen a la vez y cerca.

Planta de cebolla en flor

En resumen

La cebolla se cultiva bien en un bancal y también en maceta honda, pero acertar depende de tres decisiones que se toman antes de sembrar: elegir la variedad adecuada al fotoperiodo y a la fecha de siembra, no abonar con estiércol fresco, y no repetir liliáceas en el mismo sitio. Lo demás es riego regular, sol y un marco que deje respirar a los bulbos.

Y la parte que más se descuida está al final: se corta el riego un par de semanas antes de arrancar, y las cebollas se curan una o dos semanas al aire con su hoja puesta antes de guardarlas en sitio seco y oscuro. Una cebolla mal curada se pudre en un mes; bien curada, una variedad tardía de piel gruesa te llega al invierno siguiente.


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