El slug de esta ficha, cataria, es solo el epíteto del nombre científico. La planta es Nepeta cataria, conocida en España como hierba gatera, nébeda, menta de gato o gatera. Es una labiada perenne, rústica y de vida fácil, que se cultiva sin problema en maceta y que tiene un uso doméstico muy concreto: es la planta que vuelve tontos a los gatos.

Conviene aclarar el nombre común antes de comprar semilla, porque "hierba gatera" se aplica también a otras plantas que atraen a los gatos, como Teucrium marum (la maro o hierba gatera de los boticarios) y a veces a la valeriana. Y en jardinería se vende mucho Nepeta × faassenii, la nébeda ornamental de flor azul violácea, que es otra especie: bonita para borduras, pero no es la que se cultiva por su efecto sobre los gatos ni por la hoja. Si buscas la de verdad, pide Nepeta cataria por el nombre científico.

Hierba gatera, Nepeta cataria

Cómo es la planta

Es una mata perenne de porte erecto y ramificado que forma una masa densa. El tallo es cuadrado, como en todas las labiadas, y está cubierto de una pelusilla que da a la planta un tono verde grisáceo bastante característico. Las hojas son acorazonadas, con el borde dentado y el envés más claro y afelpado. Al frotarlas sueltan un olor entre mentolado y áspero que no se parece a la menta de cocina.

Florece en verano, en espigas de flores pequeñas, blancas o blanquecinas, con puntitos púrpura en el labio inferior, agrupadas en verticilos hacia el extremo de los tallos. No es una flor espectacular, pero atrae abejas y otros polinizadores durante semanas, así que gana bastante como planta de huerto.

El compuesto responsable del efecto sobre los gatos es la nepetalactona, presente en la hoja y el tallo. No todos los gatos reaccionan: la respuesta es hereditaria y una parte de la población felina es indiferente. Los gatitos muy pequeños tampoco suelen responder hasta pasados unos meses. Cuando reaccionan, se restriegan, ruedan y mordisquean la mata, y ahí está el principal riesgo del cultivo: una planta joven sin protección puede quedar aplastada en una tarde.

Dónde y cuándo plantarla

Quiere sol directo, muchas horas. A media sombra vive, pero se estira, se ahíla y pierde aroma. Agradece suelo suelto, incluso pobre y pedregoso, y lo que de verdad no soporta es el encharcamiento: en tierra pesada y húmeda se pudre por el cuello.

Es una planta muy rústica al frío, así que se cultiva bien en toda la Península. Las diferencias por zona son estas:

  • Interior peninsular. Se siembra en primavera, a partir de marzo o abril, cuando ya no hay riesgo de heladas fuertes. Rebrota de cepa cada año.
  • Litoral mediterráneo y sur. Se puede adelantar la siembra a febrero o marzo, y también sembrar a finales de verano. En julio y agosto agradece unas horas de sombra en las horas centrales, sobre todo en maceta.
  • Norte atlántico. Va bien, pero exige drenaje. En suelos que se quedan mojados conviene plantarla en caballón o en un bancal elevado.

Hojas acorazonadas de la nebeda

Siembra paso a paso

La semilla es muy pequeña, así que la técnica importa más que la fecha.

  • Llena un semillero con sustrato fino y humedécelo antes de sembrar, no después, para no arrastrar la semilla.
  • Distribuye la semilla por la superficie y cúbrela con una capa mínima de sustrato o de vermiculita, apenas lo justo para que no quede al aire.
  • Mantén el semillero a temperatura templada y con humedad constante, tapado con un plástico o una campana hasta que asome la nascencia. Después se destapa, o se ahíla.
  • Un paso frío antes de sembrar mejora la nascencia: guarda la semilla unas semanas en la nevera, en un sobre, dentro de un tarro cerrado. No es imprescindible, pero iguala la germinación.

Cuando las plantitas tengan dos o tres pares de hojas verdaderas, se trasplantan a maceta individual y de ahí a su sitio definitivo. En el suelo se deja un buen palmo largo entre planta y planta, porque la mata se abre. En maceta basta una de veinte o veinticinco centímetros de diámetro por planta, honda, con agujeros de drenaje y una capa de grava en el fondo.

Riego y abonado

Riego moderado y espaciado. En suelo, una vez asentada, aguanta bien la sequía y solo pide agua en los golpes de calor. En maceta hay que regar más a menudo, porque el cepellón se seca antes, pero siempre dejando que la superficie se seque entre riegos. El síntoma de exceso de agua es el amarilleo desde abajo y un tallo blando en la base.

De abonado, poco. Un puñado de compost al arrancar la temporada es suficiente. Con exceso de nitrógeno crece mucho, se pone blanda, se tumba y huele menos, que es justo lo contrario de lo que se busca.

Poda y mantenimiento

Se pinza el brote apical cuando la planta es joven, para que ramifique y no salga un solo tallo largo. Después de la floración, un corte a media altura de todos los tallos rejuvenece la mata y suele provocar una segunda brotada tierna a final de verano. En invierno la parte aérea se seca en buena parte del país; se corta a ras a finales de invierno y rebrota de la cepa en primavera.

Ojo con una cosa: se resiembra sola con facilidad. Si no quieres verla aparecer por todo el bancal, corta las espigas antes de que la semilla madure.

Flores blancas de Nepeta cataria

Protegerla de los gatos

Este es el problema práctico de cultivar hierba gatera y casi nadie lo avisa. Un gato que encuentra la mata la usa como cama y como juguete. Con la planta adulta y bien enraizada no pasa gran cosa, rebrota; con un plantón recién trasplantado, sí.

Lo que funciona es cubrir la planta joven con una campana de malla metálica o una jaula de alambre hasta que esté hecha, de modo que las hojas que asomen queden a su alcance y la cepa protegida. Otra opción es tener dos plantas, una accesible para el gato y otra fuera de su alcance, en un balcón o tras una red, para poder cosechar hoja.

Cultivo de nebeda o menta de gato

Multiplicación

Además de la semilla, se multiplica muy fácil de dos maneras. Por esqueje: se corta un tallo tierno de un palmo en primavera o principios de verano, se le quitan las hojas de abajo y se pone en agua o en sustrato ligero; enraíza en pocas semanas. Y por división de mata: se levanta la cepa a finales de invierno, se parte en trozos con raíz y se replanta cada uno. La división es la vía más rápida y garantiza que la planta hija sea idéntica a la madre, cosa que la semilla no asegura.

Cosecha y conservación

La hoja se recoge poco antes o durante la floración, que es cuando el aroma está más concentrado, y a media mañana, con el rocío ya evaporado. Se cortan tallos enteros y se atan en manojos pequeños que se cuelgan boca abajo en un sitio aireado, oscuro y seco. Al secarse, la hoja se desmenuza y se guarda en un tarro hermético al abrigo de la luz.

Del uso doméstico hay dos tradiciones distintas. Una es la de rellenar juguetes de tela con hoja seca para los gatos, que es la más extendida hoy. La otra es el uso de la nébeda en infusión, documentado en la herboristería europea desde antiguo y anterior a la llegada del té a Europa. Lo mencionamos como tradición: aquí no damos propiedades ni preparaciones, y quien tenga cualquier duda de salud debe consultar con un profesional.

Mata de hierba gatera en maceta

Problemas frecuentes

  • Pudrición del cuello. Casi siempre por exceso de riego o por suelo que no drena. Es el fallo más común y no tiene arreglo una vez avanzado: se previene con drenaje y riegos espaciados.
  • Oídio. Polvo blanco en la hoja al final del verano, sobre todo en plantas apretadas y con poca ventilación. Se corrige aclarando la mata y separando las plantas.
  • Pulgón. En los brotes tiernos de primavera. Suele resolverse solo con la llegada de los depredadores naturales; si molesta, un chorro de agua a presión basta.
  • Planta ahilada y sin olor. Falta de sol o exceso de abono nitrogenado.

Nebeda en el huerto

En resumen

La hierba gatera es una de las plantas más agradecidas que se pueden tener en una maceta soleada: se siembra en primavera, pide sol, poco riego y suelo que drene, y a partir del segundo año rebrota sola cada primavera sin que haya que hacerle nada. Se multiplica por esqueje y por división con una facilidad que la hace ideal para empezar, y de paso atrae polinizadores al huerto durante todo el verano.

Dos avisos para acertar. El primero, comprar Nepeta cataria por su nombre científico y no cualquier "hierba gatera" del expositor, porque bajo ese nombre se venden varias plantas distintas. El segundo, proteger la mata joven con una malla hasta que esté bien enraizada, porque si el gato de la casa es de los que reaccionan a la nepetalactona, tu plantón nuevo no dura una tarde.


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