El calabacín es Cucurbita pepo, la misma especie que las calabazas de Halloween y que muchas calabazas ornamentales. Lo que lo diferencia no es la botánica sino el momento de la cosecha: se recoge inmaduro, con la piel todavía tierna y las semillas sin formar. De ahí viene su principal virtud en el huerto doméstico, que es la rapidez, y también su principal defecto, que es que una sola planta bien cuidada produce más de lo que una familia puede comer.

Antes de sembrar hay dos cosas que conviene saber. La primera es que el calabacín es muy sensible al frío: la semilla no germina en suelo fresco y una helada tardía se lleva por delante las plantas jóvenes, así que no se adelanta la siembra por muy buen tiempo que haga en marzo. La segunda es que ocupa mucho más de lo que parece. Aunque no trepa como la calabaza, forma una mata ancha que acaba invadiendo casi un metro cuadrado, y en una jardinera estrecha se ahoga.

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Cómo es la planta

Es una hortaliza anual de porte arbustivo, con un tallo corto y grueso del que salen hojas grandes, lobuladas y de pecíolo largo, muchas de ellas con manchas plateadas que la gente confunde a menudo con oídio. Los tallos y los pecíolos están cubiertos de pelos rígidos que pican bastante al manipular la planta.

Es monoica: cada planta tiene flores masculinas y femeninas separadas. Las masculinas salen sobre un pedúnculo largo y fino, y aparecen primero; las femeninas llevan detrás un pequeño calabacín en miniatura, que es el ovario. Ese detalle explica una de las quejas más frecuentes de quien lo cultiva por primera vez: los primeros frutitos amarillean y se caen sin engordar. Casi siempre es porque no hubo polinización, no porque la planta esté enferma.

Las flores son comestibles y se aprovechan rebozadas o rellenas. Se cogen las masculinas, que son las que sobran, dejando alguna para la polinización.

Variedades

  • Verde oscuro alargado. El tipo corriente, de piel brillante y producción muy alta. Es el que se encuentra en cualquier tienda de semillas.
  • Blanco o claro. Piel más pálida y carne algo más fina, muy extendido en el sur y el levante españoles.
  • Amarillo. De color intenso y piel delicada; decorativo y de sabor suave.
  • Redondo. Tipo bola, ideal para rellenar y muy adecuado para maceta porque la mata suele ser más compacta.
  • Tromboncino. No es Cucurbita pepo sino Cucurbita moschata. Trepa, hace frutos largos y curvados, y resiste bastante mejor el oídio y la sequía.

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Cuándo y cómo sembrar

La semilla es grande y germina rápido cuando el suelo se ha templado. Se puede sembrar directamente en el sitio definitivo, que es lo que mejor funciona porque el calabacín acusa el trasplante, o en maceta individual unas semanas antes para adelantar la cosecha. Si siembras en maceta, usa recipientes hondos y trasplanta pronto, con dos o tres hojas verdaderas, sin romper el cepellón.

Se ponen dos o tres semillas por hoyo, de canto, enterradas dos o tres centímetros, y se deja la planta más vigorosa. Golpes de siembra escalonados con tres o cuatro semanas de diferencia dan una cosecha repartida en lugar de una avalancha.

ZonaSiembraCosecha
Litoral mediterráneo y surMarzo a julioMayo a octubre
Interior peninsularFinales de abril a junioJunio a septiembre
Norte atlánticoMayo a junioJulio a septiembre

En el sur más cálido se puede hacer una siembra tardía de finales de verano para cosechar en otoño, siempre que las noches no refresquen demasiado pronto.

Suelo, marco y abonado

Pide suelo profundo, suelto y muy rico en materia orgánica. Lo tradicional es abrir un hoyo generoso, echar un buen puñado de compost o estiércol bien hecho en el fondo, cubrirlo con tierra y sembrar encima. Necesita un pH próximo a neutro y, sobre todo, drenaje: el cuello de la planta se pudre con facilidad si queda agua estancada alrededor del tallo.

El marco de plantación es de al menos 80 centímetros entre plantas, y un metro es mejor. Apretarlas genera un ambiente húmedo y cerrado entre las hojas que es exactamente lo que necesita el oídio para instalarse.

Riego

El calabacín es muy exigente en agua, porque produce mucho y muy deprisa, y sus hojas grandes transpiran a lo bestia. En pleno verano necesita riego frecuente y abundante. Lo importante es cómo se riega: siempre al pie, nunca mojando las hojas, y preferiblemente por la mañana. El riego por aspersión al atardecer es la receta directa para llenar la planta de hongos.

Un acolchado de paja alrededor de la planta mantiene la humedad, evita que los frutos toquen la tierra desnuda y reduce el salpicado de tierra sobre las hojas.

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Calabacín en maceta

Funciona bien si el recipiente es grande: una sola planta en un contenedor de 30 o 40 litros como mínimo, con buen drenaje y sustrato rico. Las variedades redondas o de mata compacta son las más adecuadas. Necesita al menos seis horas de sol directo y riego diario en verano, además de aportes de abono cada pocas semanas, porque en tan poco volumen el sustrato se agota rápido.

En balcón, la polinización manual es casi obligatoria: hay menos insectos y las flores duran un solo día. Se coge una flor masculina, se le quitan los pétalos y se frota el estambre contra el pistilo de la femenina, a primera hora de la mañana.

Plagas y problemas frecuentes

  • Oídio. El problema número uno. Un polvillo blanco que cubre el haz de las hojas y acaba secándolas. Se favorece con el calor, la humedad nocturna y las plantas apretadas. Airear, regar al pie y retirar las hojas más afectadas ayuda a retrasarlo. No confundas las manchas plateadas naturales de muchas variedades con oídio: las primeras están bajo la epidermis y no se van al frotar.
  • Pulgón y mosca blanca. Colonizan el envés y transmiten virus del mosaico, que deforma hojas y frutos. Una planta con virus no se recupera; se arranca.
  • Araña roja. En veranos secos y calurosos deja las hojas punteadas y mates.
  • Podredumbre del cuello. Casi siempre por exceso de agua acumulada en la base del tallo.
  • Frutos que amarillean y se caen. Falta de polinización, o bien un exceso de carga que la planta no puede sostener.

Cuidado con los calabacines amargos

Este es un aviso poco conocido y conviene tenerlo presente. Las cucurbitáceas producen unas sustancias llamadas cucurbitacinas, muy amargas y tóxicas, que la selección agrícola eliminó de las variedades comestibles. Ocasionalmente reaparecen, sobre todo en plantas nacidas de semillas guardadas en casa que se han cruzado con calabazas ornamentales, o en plantas muy estresadas.

La regla es sencilla y no tiene excepciones: si un calabacín sabe amargo, aunque sea ligeramente, se escupe y se tira entero. No se cocina más, no se le quita la parte amarga. El amargor no desaparece con el calor y la ingestión puede provocar un cuadro digestivo serio. Por eso conviene comprar semilla comercial en lugar de guardarla de un huerto donde también hay calabazas.

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Cosecha y conservación

Se recoge joven, cuando el fruto tiene un palmo o poco más y la piel se raya con la uña sin esfuerzo. En plena producción hay que pasar cada dos o tres días, porque en verano un calabacín dobla su tamaño en cuarenta y ocho horas. Dejarlos crecer no es solo cuestión de textura: cuanto más fruto maduro haya en la planta, menos flores nuevas emite.

Se corta con tijera o cuchillo dejando un trozo de pedúnculo, nunca arrancando de un tirón, porque se desgarra el tallo. En la nevera aguanta alrededor de una semana. Para conservar más tiempo, funciona bien rallarlo o cortarlo en rodajas, escaldarlo brevemente y congelarlo, aunque pierde firmeza. En crema congelado va perfecto.

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En resumen

El calabacín es de los cultivos de verano más rápidos y agradecidos: se siembra cuando ya no hay riesgo de helada, en suelo rico y con espacio de sobra, se riega al pie sin mojar las hojas y empieza a producir en pocas semanas. Dos plantas bien cuidadas suelen bastar para una familia, y escalonar la siembra evita el atracón de agosto.

Los dos frentes a vigilar son el oídio, que llega tarde o temprano y se retrasa con aireación y riego correcto, y la polinización, sobre todo en balcón, donde conviene hacerla a mano. Y una regla de seguridad que no se negocia: un calabacín amargo se tira, no se cocina.

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