El slug de esta página, "blanco o albar", no nombra ninguna especie por sí solo: son dos adjetivos que en español se aplican a varios árboles distintos. Hay un roble albar (Quercus petraea), un pino albar (Pinus sylvestris) y un álamo blanco, que también se llama álamo albar o chopo blanco. Es esta última combinación la que encaja con el par "blanco o albar", porque son los dos nombres comunes de la misma especie: Populus alba. De ella trata la ficha. Si buscabas el roble albar o el pino albar, son árboles muy distintos y con otras necesidades.

El álamo blanco es un árbol de ribera, autóctono de la Península, de crecimiento muy rápido y porte grande. Antes de plantar uno hay que asumir dos cosas: alcanza una altura considerable en pocos años, y emite rebrotes de raíz agresivos a bastante distancia del tronco. Es un árbol magnífico para una finca amplia, un cortavientos o la orilla de un río, y una fuente de disgustos si se planta cerca de una casa, un pavimento, una piscina o una red de saneamiento.

Álamo blanco

Cómo reconocerlo

Es fácil de identificar por dos rasgos:

  • El envés de la hoja es blanco, cubierto de un fieltro denso que hace que el árbol entero parezca plateado cuando sopla el viento. De ahí el nombre.
  • La corteza del tronco joven y de las ramas es lisa, de un blanco grisáceo, con unas lenticelas oscuras en forma de rombo muy características. Con los años, la base del tronco se agrieta y se ennegrece.

La hoja tiene otra particularidad: cambia de forma según el tipo de brote. En los brotes largos y vigorosos es palmeada y lobulada, con aire de hoja de arce; en los brotes cortos es más pequeña, ovalada y solo ligeramente dentada. En otoño amarillea sin llamar demasiado la atención.

Es un árbol dioico: hay pies masculinos y femeninos. Los amentos aparecen a finales de invierno, antes que las hojas, y los pies femeninos producen después esas semillas rodeadas de pelusa algodonosa que vuela por todas partes en primavera y se acumula en cunetas y rejillas. En zonas urbanas se plantan preferentemente clones masculinos por ese motivo. Conviene añadir que el polen de los chopos y álamos es un alérgeno de primavera bien conocido en España.

Dónde crece

Es una especie de ribera: en la naturaleza forma alamedas y bosques de galería junto a ríos, ramblas y vegas de casi toda la Península, y falta o escasea solo en el extremo norte más húmedo. Tolera bien la caliza y cierta salinidad del suelo, aguanta inundaciones temporales y, una vez enraizado y con freático accesible, resiste veranos secos que otros chopos no aguantan.

Eso lo hace muy útil en el interior peninsular y en el litoral mediterráneo, donde es de los pocos árboles de crecimiento rápido que prospera en vegas y en suelos calizos. En el norte atlántico crece también sin problema, aunque allí compite con otras frondosas.

Corteza de álamo blanco

Distancias: lo que hay que pensar antes

Este es el apartado importante y el que más gente se salta. El álamo blanco tiene un sistema radical superficial y trazador, que se extiende lejos y que emite chupones a partir de las raíces. Cada vez que una raíz se hiere, se corta o simplemente encuentra luz, brota un pie nuevo. Un álamo blanco puede convertir un césped en un bosquete si se le deja.

Recomendaciones prácticas:

  • Sepáralo muchos metros de la casa, de la piscina, del pavimento, de los muros y de cualquier arqueta o conducción enterrada. En una parcela urbana pequeña no cabe, y no hay poda que arregle eso.
  • Evítalo junto a césped, huertos o parterres que vayas a labrar: cada laboreo dispara los rebrotes.
  • Del lindero, el artículo 591 del Código Civil remite a las ordenanzas o a la costumbre del lugar y, en su defecto, fija dos metros para árboles altos. Eso es el mínimo legal supletorio, no una buena distancia agronómica: para un álamo blanco, cuanto más lejos, mejor, y consulta la ordenanza municipal, que prevalece.
  • En plantación lineal como cortavientos o pantalla, sepáralos varios metros entre sí y asume que la línea se irá densificando sola con los rebrotes.

Suelo, exposición y agua

Quiere sol pleno y suelo profundo y fresco, preferentemente de vega, con nivel freático accesible. Tolera texturas muy distintas, la caliza y la humedad temporal, y lleva peor los suelos secos, someros y pedregosos, donde crece con menos vigor.

Si lo plantas lejos de un cauce, tendrás que regarlo los primeros años y probablemente también después en verano en el interior seco. Es un árbol de crecimiento rápido, y el crecimiento rápido se paga en agua.

Cuándo y cómo plantar

Se planta en invierno, con el árbol sin hoja, de noviembre a febrero. Hay dos formas:

  • Estaquilla. Es lo tradicional y lo más barato. Se corta un trozo de rama de un año, de un par de dedos de grueso y de una longitud de varios palmos, y se clava en tierra húmeda dejando fuera un par de yemas. Los álamos y los sauces enraízan de estaquilla con una facilidad asombrosa. En terreno de vega prende sin más cuidado.
  • Planta de vivero, a raíz desnuda o en contenedor, plantada en hoyo amplio con el cuello a ras y un buen riego de asiento.

Si quieres un pie masculino para evitar la pelusa, tendrás que comprar un clon identificado; de estaquilla obtienes una copia del árbol del que la cortaste, así que fíjate en si ese produce algodón en primavera.

Álamo blanco en primavera

Poda y manejo

De joven se le puede formar un tronco limpio quitando las ramas bajas de forma progresiva, siempre en invierno. De adulto, la poda debe ser mínima: los álamos compartimentan mal las heridas grandes y una poda severa abre la puerta a pudriciones del tronco.

El trabajo recurrente será eliminar los chupones. Los que salgan del suelo se cortan lo más pegados posible al punto de origen, y en verde mejor que en seco. Segar el rebrote a ras solo lo multiplica.

Ten en cuenta también que es un árbol de madera blanda y frágil. En temporales pierde ramas con relativa facilidad, y esa es otra razón para no tenerlo encima del coche ni del tejado.

Plagas y problemas

  • Royas del chopo (Melampsora), con pústulas anaranjadas en el envés y defoliación anticipada en veranos húmedos.
  • Barrenadores y perforadores del tronco y de las ramas, que son el problema más serio en chopos y álamos y que aprovechan árboles debilitados.
  • Pulgones que forman agallas en los pecíolos y en los brotes.
  • Podredumbres de tronco tras podas mal hechas o heridas de maquinaria.
  • Rebrotes de raíz, que no son una plaga pero dan más trabajo que todas las anteriores juntas.

Para qué sirve, y para qué no

Es excelente como cortavientos, como pantalla visual rápida, para dar sombra en una finca grande y para sujetar taludes y orillas, donde su raíz trazadora deja de ser un defecto y pasa a ser una virtud. También es la especie que forma las alamedas de ribera, con un valor ecológico alto.

No sirve como árbol de jardín pequeño, ni como árbol de calle estrecha, ni cerca de infraestructuras enterradas. Y no tiene sentido como planta de maceta: crece demasiado y demasiado rápido. Si necesitas un árbol de sombra rápida en un espacio limitado, hay opciones mucho más manejables.

Álamos blancos

En resumen

El álamo blanco o albar (Populus alba) es un árbol de ribera autóctono, de crecimiento rápido, hoja plateada por el envés y corteza blanquecina con lenticelas romboidales. Se planta en invierno, de estaquilla o de vivero, en suelo profundo y fresco y a pleno sol, y necesita agua para crecer con vigor.

Su punto crítico no es el cultivo, que es sencillo, sino la ubicación. Raíces trazadoras, rebrotes constantes, madera frágil y un porte grande lo convierten en un árbol de finca amplia, cortavientos o ribera, nunca de jardín pequeño. Piensa la distancia antes de clavar la estaquilla, porque después ya no hay marcha atrás fácil.

Cómo plantar un álamo blanco Álamo albar adulto

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