El nombre "biloba" no es el de una planta, es un epíteto: se refiere a Ginkgo biloba, el ginkgo, y viene de la forma de su hoja, un abanico partido en dos lóbulos. Es un árbol que no se parece a ningún otro, y con razón: es la única especie viva de todo su grupo, un linaje que ya existía antes de que aparecieran las plantas con flor y que hoy solo conserva a este representante. De ahí lo de "fósil viviente". Es originario de China y hoy se planta en calles y parques de medio mundo, España incluida.
Lo que hay que saber antes de plantarlo es que es un árbol grande y lento. Con el tiempo alcanza un porte considerable, con tronco recto y copa amplia, y vive siglos. No es una planta de casa ni de maceta permanente en su forma normal, aunque sí funciona muy bien como bonsái, que es la excepción que se explica más abajo. Si lo plantas en un jardín pequeño, plantéatelo como el árbol de ese jardín, no como uno más.
Cómo es el ginkgo
Es un árbol caducifolio de crecimiento lento, con la copa estrecha y algo desordenada de joven y más ancha y redondeada con los años. La corteza es grisácea y agrietada. Las ramas llevan dos tipos de brotes: unos largos, que alargan la rama, y otros cortos y engrosados, en los que las hojas salen en rosetas apretadas. Ese detalle le da su aspecto tan reconocible.
La hoja es lo mejor de la especie: en forma de abanico, con la nerviación en abanico también, sin nervio central, hendida en el medio en dos lóbulos, de un verde claro que en otoño vira a un amarillo dorado espectacular antes de caer, y suele caer casi de golpe. No es una conífera ni un frondoso al uso: es su propia cosa.
El ginkgo es dioico, es decir, hay pies masculinos y pies femeninos separados. Esto tiene consecuencias prácticas de peso.
Macho o hembra: la decisión importante
Los pies femeninos producen unas semillas carnosas del tamaño de una ciruela pequeña. Cuando maduran y caen, la envoltura carnosa se descompone y desprende un olor muy desagradable, a mantequilla rancia, que impregna la acera y las suelas de los zapatos. Por eso en jardinería urbana se plantan casi siempre clones masculinos injertados o de esqueje, con nombre de cultivar.
Hay otro motivo. Esa pulpa contiene compuestos que pueden causar dermatitis de contacto en personas sensibles, emparentados químicamente con los de la hiedra venenosa y la piel del mango. Si tienes que recoger semillas caídas, hazlo con guantes.
Del ginkgo sembrado por semilla no sabrás el sexo hasta que fructifique, y eso son muchos años. Si el olor te importa, compra un ejemplar de cultivar masculino identificado en un vivero. Los nombres que verás con más frecuencia son Autumn Gold, Princeton Sentry y Fastigiata para porte columnar, y Mariken o Troll entre los enanos para jardines pequeños y macetas.
Dónde plantarlo y a qué distancia
Quiere sol pleno. Tolera sombra parcial de joven, pero necesita luz para desarrollarse bien y para dar buen color de otoño.
Sobre el espacio, calcula con generosidad. Un ginkgo adulto es un árbol de parque, con copa amplia y tronco grueso. Aunque su raíz no tiene fama de agresiva con cimientos ni con conducciones, plantarlo pegado a la casa es condenar a alguien, dentro de treinta años, a podarlo mal o a talarlo. Si el espacio es justo, elige un cultivar columnar o enano.
De un lindero, ten presente el artículo 591 del Código Civil, que remite a las ordenanzas o la costumbre del lugar y, en su defecto, fija dos metros para árboles altos y cincuenta centímetros para arbustos o árboles bajos. La ordenanza municipal prevalece, así que consúltala.
Es un árbol muy tolerante a la contaminación, a la compactación del suelo y al ambiente urbano, y por eso funciona tan bien en alineaciones de calle. Aguanta bien el frío del interior peninsular, y también el litoral mediterráneo, aunque en zonas muy secas y calurosas necesita riego de apoyo. En el norte atlántico crece sin problema.
Suelo
Poco exigente. Va bien en suelos francos, profundos y bien drenados, y se adapta a texturas muy distintas y a un rango amplio de pH. Lo que no soporta es el encharcamiento prolongado. Si tu terreno se queda con el agua, planta sobre un ligero montículo.
Al plantar, abre un hoyo amplio, descompacta el fondo y las paredes y rellena con la propia tierra mejorada con algo de compost. No hace falta abonado especial.
Cuándo y cómo plantar
Se planta en parada vegetativa, de noviembre a marzo, evitando días de helada. Con planta en contenedor la ventana es más amplia, pero el otoño y el final del invierno siguen siendo lo mejor.
Coloca el cuello a ras de suelo, sin enterrarlo. Riega abundantemente de asiento y forma un alcorque. Si el sitio es ventoso, pon un tutor bajo los primeros años y quítalo en cuanto el tronco engorde, porque un tutor eterno debilita el árbol.
Riego y cuidados
Los dos o tres primeros años necesita riego regular en verano para instalarse. Una vez adulto es bastante resistente a la sequía, aunque en el interior seco y en el sur agradece riegos de apoyo en los veranos más duros.
La poda es mínima. El ginkgo forma una estructura correcta por sí solo y responde mal a las podas severas. Limítate a quitar ramas secas, rotas o mal dirigidas, y hazlo en invierno. Nada de desmoches.
Un acolchado de materia orgánica bajo la copa, sin tocar el tronco, le va bien los primeros años.
Plagas y enfermedades
Es una de las razones por las que se planta tanto: el ginkgo apenas tiene plagas ni enfermedades en Europa. No se le conocen problemas fitosanitarios importantes en jardinería española. Los contratiempos habituales son de manejo, no de patógenos:
- Encharcamiento, que le pudre la raíz.
- Trasplante mal hecho o cuello enterrado.
- Golpes de sol y quemaduras de hoja en ejemplares recién plantados y sin riego en el primer verano.
- Crecimiento lento, que no es un problema sino la naturaleza del árbol, y hay que asumirlo.
Multiplicación
Por semilla: se recogen las semillas caídas en otoño (con guantes), se limpia la pulpa, se estratifican en frío y húmedo durante el invierno y se siembran en primavera. Germina bien, pero saldrán pies de sexo desconocido y tardarán muchos años en revelarlo.
Por esqueje semileñoso en verano, con hormona de enraizamiento y ambiente húmedo, o por injerto, que es lo que hacen los viveros para reproducir cultivares masculinos con garantía. Es el camino recomendable si quieres un sexo concreto o un porte concreto.
El ginkgo como bonsái y en maceta
Aquí sí tiene sentido la maceta. El ginkgo es un clásico del bonsái, sobre todo en estilo escoba, y su hoja pequeña de abanico y su color de otoño lo hacen muy vistoso en tiesto. Como bonsái pide sol, riego frecuente en verano y trasplante periódico, y responde bien al pinzado de brotes largos. Es de exterior: no vive dentro de casa, necesita el frío del invierno para su parada vegetativa.
También los cultivares enanos, de crecimiento muy compacto, se pueden mantener en contenedor grande durante años en una terraza. Un ginkgo de porte normal en maceta, en cambio, solo aguanta bien los primeros años; después hay que plantarlo en tierra.
Una nota sobre las semillas
La almendra interior de la semilla del ginkgo se consume tostada en la cocina de China, Japón y Corea, donde es un ingrediente tradicional. No es un fruto seco cualquiera: contiene un compuesto que en cantidades altas ha causado intoxicaciones documentadas, con mayor riesgo en niños, y en Japón se recomienda tradicionalmente limitar mucho la cantidad. En España no es un uso habitual, y aquí se cuenta como dato cultural, no como recomendación. Este sitio no da consejo dietético ni médico, y del ginkgo tampoco vamos a hablar de propiedades.
En resumen
El ginkgo es un árbol de jardín amplio o de calle: lento, longevo, prácticamente sin plagas, muy tolerante a la contaminación y con un amarillo de otoño difícil de igualar. Se planta en invierno, a pleno sol, en suelo drenado, con riego los primeros veranos y poda mínima después.
La decisión que más te va a afectar es el sexo del ejemplar: los pies femeninos producen semillas que huelen muy mal al caer y cuya pulpa puede irritar la piel. Compra un cultivar masculino identificado si lo vas a poner cerca de un paso. Y si tu espacio es pequeño, quédate con un cultivar columnar, uno enano o directamente con un bonsái, que es donde el ginkgo cabe en casa.