La belladona, Atropa belladonna, es una de las plantas más tóxicas de la flora europea, y esta ficha no explica cómo cultivarla. Explica cómo reconocerla, dónde crece y por qué no debe plantarse en un jardín doméstico. Toda la planta contiene alcaloides tropánicos (atropina, hiosciamina y escopolamina) en cantidades peligrosas: la raíz, el tallo, la hoja, la flor y sobre todo el fruto. No hay parte comestible, no hay cocción que la vuelva inocua y no hay dosis casera segura.

El riesgo concreto está en las bayas. Son negras, redondas, brillantes y de sabor dulzón, y tienen exactamente el aspecto de algo que se puede comer. Los envenenamientos graves en Europa se producen casi siempre en niños que las encuentran a su altura y se comen unas cuantas. Un puñado de bayas basta para causar una intoxicación grave en un adulto y muchas menos en un niño. Si sospechas que alguien ha ingerido belladona, llama de inmediato al 112 o al Servicio de Información Toxicológica del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses. No provoques el vómito, no le des leche ni ningún remedio casero y no esperes a que aparezcan los síntomas. Lleva contigo un resto de la planta o una foto para que puedan identificarla.

Belladona

Cómo reconocerla

La belladona es una herbácea perenne de la familia de las solanáceas, la del tomate, la patata y el beleño. Rebrota cada año desde una cepa gruesa y leñosa y llega a hacerse una mata alta, de aspecto algo desgarbado, con tallos verdes o violáceos que se ramifican en la parte alta.

Los rasgos que la identifican son estos:

  • Hojas ovales, enteras, de un verde apagado, con la punta acuminada. En las ramas floríferas salen emparejadas, pero con una hoja claramente más grande que la otra, un detalle muy característico.
  • Flores solitarias y colgantes, en forma de campana o de dedal, de un color pardo violáceo apagado por fuera y amarillento por dentro. No son vistosas y pasan desapercibidas.
  • Fruto: una baya del tamaño aproximado de una cereza pequeña, verde primero y negra y muy brillante al madurar, solitaria y asentada sobre un cáliz verde persistente con cinco lóbulos abiertos en estrella. Ese cáliz en estrella bajo la baya es la señal más fiable de todas.
  • Olor desagradable de toda la planta al frotarla.

Cuidado con confundirla en el sentido contrario. La hierba mora (Solanum nigrum), también tóxica, tiene bayas negras pero agrupadas en racimillos y mucho más pequeñas. El saúco lleva sus frutos en corimbos amplios y colgantes. La belladona es la que presenta bayas grandes, sueltas, una a una, sobre esa base estrellada.

Dónde crece en España

No es una planta de jardín ni de cuneta cualquiera. La belladona vive en la mitad norte peninsular y en zonas de montaña, en claros y bordes de hayedos y robledales, en desprendimientos y suelos removidos, preferentemente sobre sustratos calizos y en ambientes frescos y húmedos. Se encuentra en el Pirineo, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y algunas sierras del sur, siempre en enclaves de altitud. En el litoral mediterráneo seco y en la meseta baja no es planta habitual.

Como es de montaña y no abundante, en varias comunidades autónomas las poblaciones silvestres de flora se rigen por catálogos regionales que pueden limitar su recolección. Antes de tocar cualquier planta silvestre, consulta la normativa de tu comunidad.

Bayas de belladona

Por qué no se planta en un jardín

Es una pregunta que se hace con frecuencia, normalmente por curiosidad botánica, y la respuesta tiene varias partes:

  • El fruto es una trampa para niños. Está a la altura de la mano, es negro y brillante, y no amarga. Ninguna instrucción, ningún cartel y ninguna vigilancia razonable compensan eso en un espacio por el que pasen niños pequeños.
  • También afecta a los animales domésticos. Perros y gatos que mordisquean plantas del jardín pueden intoxicarse, y lo mismo vale para el ganado.
  • Se resiembra sola. Los pájaros comen las bayas sin sufrir daño y dispersan la semilla, de modo que una planta introducida en un jardín puede aparecer después en el del vecino o en el descampado de al lado.
  • Manipularla tiene riesgo. Los alcaloides se absorben también por mucosas: tocar la planta y llevarse después la mano a los ojos provoca dilatación de la pupila y visión borrosa. Ese efecto, por cierto, es el origen del nombre "bella dona", por la costumbre renacentista de usarla en cosmética ocular, una práctica peligrosa que se cuenta como anécdota histórica y nada más.
  • Hay restricciones legales sobre su comercio. En España, la Orden SCO/190/2004, de 28 de enero, establece la lista de plantas cuya venta al público queda prohibida o restringida por razón de su toxicidad, y Atropa belladonna figura en ella. Su uso queda en el ámbito de la industria farmacéutica, no en el del aficionado.

Si te la encuentras en el jardín o en la finca y quieres eliminarla, hazlo con guantes, manga larga y lavándote después. Arranca la mata entera con la cepa, retira los frutos con especial cuidado y no la eches al compost donde vayan a jugar niños ni al pasto del ganado. La planta seca sigue siendo tóxica.

Planta de belladona

Su uso histórico, contado como historia

La belladona es una planta con muchísima literatura detrás. Aparece en las farmacopeas europeas desde hace siglos, se la asocia a los ungüentos de la tradición popular y su nombre científico viene de Átropos, la de las tres Moiras que cortaba el hilo de la vida, lo que da una idea de la reputación que tenía. La atropina que se aísla de ella se convirtió después en un principio activo bien conocido de la farmacia industrial.

Nada de eso se traduce en un uso doméstico. Los alcaloides de la belladona tienen un margen entre la dosis con efecto y la dosis tóxica muy estrecho, y su contenido varía enormemente de una planta a otra según la época, el suelo y la parte utilizada. Preparar cualquier cosa con belladona en casa no es una tradición que recuperar, es una forma de intoxicarse. Este sitio no da consejo médico y aquí menos que nunca.

Si aun así te encuentras la planta

En una salida al monte, lo sensato es fotografiarla y no tocarla. Enseña la foto a los niños que vayan contigo y explícales que esas bayas negras y brillantes no se cogen. Es una conversación que vale también para el tejo, el aro, la nueza y otras plantas de fruto llamativo del monte español.

Si recolectas plantas silvestres comestibles, extrema el cuidado con las hojas jóvenes. Las rosetas de belladona pueden confundirse con las de otras plantas de hoja ancha que sí se recogen, y hay intoxicaciones documentadas por lotes de raíz o de hoja contaminados con belladona. La regla que no falla: si no estás seguro al cien por cien de la especie, no la recojas.

Hojas de belladona

Qué plantar en su lugar

Si lo que te atraía era el aire de planta de bosque fresco y sombrío, hay alternativas sin este problema. En un rincón umbrío y húmedo funcionan bien los helechos, las hostas, las digitales sin fruto carnoso (con la precaución de que la digital también es tóxica), las aguileñas o los geranios de bosque. Para un jardín con niños, lo más práctico es elegir plantas de fruto llamativo que además sean comestibles, como los frutales de baya, y así el impulso de coger y probar no acaba en urgencias.

En resumen

La belladona es una herbácea de montaña de la mitad norte peninsular, con flores acampanadas parduzcas y bayas negras y brillantes que descansan sobre un cáliz en estrella. Toda la planta es tóxica por alcaloides tropánicos y las bayas son especialmente peligrosas para los niños porque son dulces y atractivas. No se planta en un jardín doméstico, y en España su venta al público está restringida por la Orden SCO/190/2004.

Ante cualquier ingestión sospechosa, llama al 112 o al Servicio de Información Toxicológica del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses y no intentes nada por tu cuenta. Y en el campo, mírala, fotografíala y déjala donde está.

Cómo identificar la belladona Belladona, planta tóxica

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