"Azafrán silvestre" es un nombre común que en España se aplica a varios crocus de floración otoñal. Los más extendidos son Crocus serotinus subsp. salzmannii, frecuente en el centro, el oeste y el sur peninsular, y Crocus nudiflorus, propio de la mitad norte, del Pirineo y de la Cordillera Cantábrica. Ambos florecen a finales de verano y en otoño, con flores lilas de aspecto muy parecido al del azafrán de cocina (Crocus sativus), que es una especie distinta, estéril y cultivada.

Antes de seguir hay que decir lo importante. En los mismos prados, en la misma época y con un aspecto engañosamente similar florece el cólquico, Colchicum autumnale, y sus parientes del género Colchicum conocidos como quitameriendas. El cólquico es seriamente tóxico: contiene colchicina en toda la planta, semillas y bulbo incluidos, y las intoxicaciones humanas por confundirlo con un crocus o con ajo silvestre son graves y están bien documentadas. No hay preparación culinaria que lo haga inocuo. Si en algún momento sospechas que alguien ha ingerido cólquico o cualquier bulbo desconocido, llama al 112 o al Servicio de Información Toxicológica del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, y no intentes remedios caseros ni esperes a ver si aparecen síntomas.

Azafrán silvestre en flor

Cómo distinguir un crocus de un cólquico

La diferencia decisiva está en el interior de la flor, y se ve a simple vista si te agachas a mirar:

  • Crocus: tres estambres. Cuenta las anteras. Un crocus tiene exactamente tres, y un estilo que se divide en tres ramas, normalmente de color naranja intenso o rojizo.
  • Cólquico: seis estambres. El doble. Y tres estilos separados desde la base, no uno dividido.

Hay más señales de apoyo. Las hojas del crocus son estrechas, casi filiformes, y suelen llevar una línea blanca por el centro; muchas especies otoñales las sacan a la vez o poco después de la flor. Las del cólquico son anchas, planas, sin raya central, y aparecen en primavera, cuando ya no queda ni rastro de la flor: de ahí el nombre de quitameriendas y esa impresión de que la flor sale "sin hojas". Además el crocus pertenece a las iridáceas, la familia del lirio, y el cólquico a las colchicáceas, un grupo aparte.

Regla práctica: si no has contado los estambres, no toques nada. Y si vas a plantar, compra bulbos etiquetados con el nombre científico en un vivero, que es la única forma de tener certeza.

Cómo es la planta

Los crocus otoñales son geófitos: pasan el verano bajo tierra en forma de cormo, un tallo engrosado y macizo, envuelto en túnicas fibrosas o membranosas. Con las primeras lluvias de finales de agosto o de septiembre emiten la flor, que sale directamente del suelo sobre un tubo largo y pálido, sin tallo aéreo verdadero. La flor es acopada, de color lila o malva claro, a veces casi blanca, con las tres ramas del estilo bien visibles en el centro.

Después de la floración salen las hojas, estrechas y erectas, que trabajan durante el otoño y el invierno para recargar el cormo. En primavera se secan y la planta desaparece del todo hasta el otoño siguiente. Ese ciclo, flor en otoño y reposo en verano, es exactamente el mismo del azafrán cultivado.

Cormo de crocus

Dónde plantarlo

Pide sol y, sobre todo, drenaje. En la naturaleza vive en pastos secos, claros de encinar y robledal, majadales y bordes de camino, en suelos que se secan por completo en verano. Un cormo que pasa el verano en tierra húmeda se pudre, y ese es el fallo que más ejemplares se lleva por delante en jardín.

Va muy bien naturalizado en pradera: se plantan los cormos en la hierba, en grupos irregulares, y se deja de segar esa zona desde finales de verano hasta que las hojas se secan en primavera. También funciona en el pie de árboles caducos, en rocalla y en jardineras.

En maceta se cultiva sin problema, y de hecho es la mejor forma de controlar el verano seco: un tiesto ancho y no muy hondo, con sustrato arenoso y muy drenante, que se guarda en un rincón resguardado y sin riego durante los meses de reposo.

Cuándo y cómo plantar los cormos

Los cormos de crocus otoñales se plantan a finales de verano, entre agosto y principios de septiembre, poco antes de que quieran brotar. Si te retrasas, florecerán menos ese año pero se instalarán igual.

  • Profundidad: unos ocho o diez centímetros de tierra por encima del cormo, con la parte apuntada hacia arriba. En suelos arenosos, algo más hondo; en suelos pesados, algo menos y con arena en el fondo del hoyo.
  • Marco: en grupos de varias unidades separadas unos centímetros entre sí. Sueltos y alineados quedan mal y se ven poco.
  • Sustrato: tierra de jardín aligerada con arena gruesa o grava fina. Nada de sustratos ricos que retengan humedad.

Por zonas: en el interior peninsular y en el litoral mediterráneo el ciclo natural encaja bien y basta con dejarlos a su aire. En el norte atlántico, donde también llueve en verano, conviene plantarlos en el sitio más seco y soleado del jardín, en talud o rocalla, o directamente en maceta para poder retirarlos del agua.

Azafrán silvestre

Riego y mantenimiento

El riego es prácticamente el que traiga el cielo. Con las lluvias de otoño brotan, y durante el otoño y el invierno solo necesitan que la tierra no llegue a secarse del todo. En verano, riego cero. En maceta, esto significa apartar el tiesto de la manguera y del sistema de goteo, y en jardín significa no plantarlos en un parterre que se riegue en agosto.

No se poda ni se corta nada. La única regla de mantenimiento importante es no cortar las hojas mientras estén verdes: son las que cargan el cormo para el año siguiente. Se retiran cuando ya están amarillas y secas, o simplemente se deja que desaparezcan solas.

Con los años los cormos se multiplican y las matas se apretujan. Cada varios años se pueden levantar en pleno reposo estival, separar los cormillos y replantarlos más holgados.

Problemas frecuentes

  • Podredumbre del cormo por exceso de humedad estival. Es el problema número uno y no tiene arreglo una vez ocurrido.
  • Roedores. Los topillos y ratones de campo se comen los cormos. En zonas con presión alta se plantan dentro de una cesta de malla enterrada.
  • Babosas, que agujerean las flores recién abiertas en otoños húmedos.
  • Floración escasa, casi siempre por haber cortado las hojas demasiado pronto, por sombra excesiva o por plantar demasiado superficial.

Multiplicación

Lo natural y lo sencillo es la división de cormos: cada planta produce cormillos hijos alrededor del cormo madre, que se separan en verano y se replantan a la misma profundidad. Tardan un par de temporadas en alcanzar tamaño de floración.

Por semilla también se puede, recogiendo las cápsulas cuando maduran a ras de suelo en primavera y sembrando en bandeja con sustrato arenoso, pero es un camino lento que pide varios años hasta la primera flor. Y una advertencia obvia: no recolectes cormos ni semilla del campo. Muchas de estas poblaciones son locales y varias especies del género están protegidas por catálogos autonómicos de flora amenazada, así que consulta la normativa de tu comunidad antes de tocar una planta silvestre.

Flores de azafrán silvestre

¿Sirve para condimentar?

No, y conviene no darle vueltas. El azafrán de cocina se obtiene de los estigmas de Crocus sativus, una especie cultivada, estéril, seleccionada durante siglos por el tamaño y el aroma de sus estigmas, con producción tradicional en La Mancha. Los crocus silvestres tienen estigmas mucho más pequeños y sin ese perfil aromático.

Pero la razón de peso no es la calidad, sino el riesgo. Recolectar flores otoñales en el campo para la cocina te pone a un error de identificación de distancia del cólquico, con la gravedad que ya se ha explicado. Si quieres azafrán, se cultiva Crocus sativus a partir de bulbos comprados, con nombre y factura. Y si quieres azafrán silvestre, se cultiva por la flor y se disfruta mirándola.

En resumen

El azafrán silvestre es un crocus de otoño, resistente, barato y muy agradecido: se plantan los cormos a finales de verano en suelo suelto y soleado, se riegan con la lluvia y se olvidan durante el verano. Naturalizado en pradera o en un tiesto arenoso da flor todos los años sin ningún trabajo, y con el tiempo se extiende solo.

La única precaución seria es de identificación. Cuenta los estambres: tres son crocus, seis son cólquico, y el cólquico contiene colchicina y es peligroso. Compra los bulbos etiquetados, no recolectes en el campo y no uses nada de esto en la cocina.

Cómo plantar azafrán silvestre Azafrán silvestre naturalizado

Contenidos relacionados