Las avellanas son el fruto del avellano, Corylus avellana, un arbusto grande o arbolillo de la familia de los abedules que crece de forma natural en buena parte de Europa y en el norte de la Península Ibérica. Lo primero que conviene decir es que no se planta una avellana: se planta un avellano, y eso ocupa espacio. Un ejemplar adulto forma una mata de varios troncos que alcanza varios metros de alto y otros tantos de ancho, y rebrota sin parar desde la base. No es un cultivo de balcón ni de maceta permanente.

Lo segundo es que un solo avellano da poca cosecha. La especie es monoica, con flores masculinas y femeninas separadas en el mismo pie, pero la mayoría de las variedades cultivadas son autoincompatibles o poco fértiles consigo mismas: el polen de una variedad no fecunda bien las flores de esa misma variedad. Si quieres avellanas, planta al menos dos variedades distintas y compatibles, o un avellano de variedad y otro de pie silvestre cerca. Con uno solo tendrás una planta bonita y muy pocos frutos.

Avellano

Cómo es el avellano

Es de hoja caduca, redondeada, con el borde doblemente aserrado y el tacto áspero, algo velluda por el envés. Crece con varios tallos desde el suelo, y esa tendencia a emitir sierpes (brotes de raíz) es su rasgo más característico y lo que obliga a podar todos los años si no quieres una masa impenetrable.

Florece en pleno invierno, mucho antes de echar la hoja. Las flores masculinas son los amentos colgantes, amarillentos, que todo el mundo reconoce; las femeninas son diminutas, apenas unos estigmas rojos que asoman de una yema y hay que buscarlas de cerca para verlas. La polinización es por viento, no por abejas, y de ahí que la distancia entre variedades importe menos que la coincidencia de floración. Ese polen invernal es, por cierto, un alérgeno conocido en el norte peninsular.

El fruto madura a finales de verano dentro de un envoltorio verde y dentado, el involucro, del que se desprende al secarse. Un avellano de semilla tarda varios años en empezar a producir; uno plantado de acodo o de vivero, algo menos.

Dónde plantarlo y a qué distancia

El avellano quiere clima templado y fresco, con humedad ambiental y sin veranos abrasadores. En España se cultiva sobre todo en el Camp de Tarragona, donde tiene denominación de origen protegida, y crece bien de forma espontánea o cultivada en Cataluña, Navarra, País Vasco, Cantabria, Asturias, Galicia y las zonas de montaña del Sistema Ibérico y del Sistema Central. En el interior seco y en el sureste peninsular necesita riego sí o sí, y aun así lo pasa mal.

Necesita sol o media sombra. Tolera bien una sombra parcial, sobre todo en el sur de su área, pero a plena sombra fructifica poco. Sobre el espacio, calcula lo siguiente:

  • Entre dos avellanos, deja del orden de cuatro o cinco metros. En plantación comercial se aprietan más porque se conducen en formas controladas.
  • De la pared de una casa, sepáralo lo suficiente para que la copa adulta no llegue a tocarla, y ten presente que las raíces son superficiales y trazadoras.
  • De un lindero, el artículo 591 del Código Civil remite a las ordenanzas o la costumbre del lugar y, en su defecto, fija dos metros para árboles altos y cincuenta centímetros para arbustos o árboles bajos. Consulta la ordenanza de tu municipio, porque prevalece.

Va bien también como seto alto o pantalla de fondo de finca, aprovechando que rebrota de la base y se deja recortar.

Avellanas en el árbol

Suelo

Suelo profundo, fresco y bien drenado, de textura franca, con materia orgánica y reacción de ligeramente ácida a neutra. Los dos extremos que peor lleva son el encharcamiento, que le pudre la raíz, y los suelos muy calizos, en los que amarillea por clorosis férrica. Si tu terreno es calizo, o eliges portainjertos y variedades adaptadas, o mejor plantas otra cosa.

Antes de plantar, abre un hoyo amplio, descompacta el fondo y mezcla la tierra de relleno con compost maduro. No hace falta echar abono mineral en el hoyo; con el acolchado de los años siguientes basta para empezar.

Cuándo y cómo plantarlo

Se planta en parada vegetativa, de noviembre a marzo, eligiendo un momento sin heladas en el suelo. En el norte atlántico y en el interior, el otoño avanzado es buen momento porque el invierno húmedo asienta la planta. En el litoral mediterráneo, finales de invierno.

Si vienen a raíz desnuda, moja las raíces antes de plantar y recorta las que estén rotas. Coloca el cuello a ras de suelo, sin enterrarlo, rellena en dos tandas apretando la tierra y da un riego abundante de asiento aunque llueva, para que la tierra se pegue a las raíces. Un alcorque y un acolchado de paja o de restos de poda astillados alrededor, sin tocar el tronco, ahorran mucho riego y mucha escarda.

Riego

Los dos o tres primeros años el riego es lo que decide si el árbol arranca. Después, en el norte atlántico y en zonas de montaña puede pasar con la lluvia. En el interior y en el litoral mediterráneo hay que regar en verano, sobre todo durante el llenado del fruto, que es cuando la falta de agua se traduce en avellanas vanas o pequeñas. El riego localizado por goteo, con varios goteros repartidos bajo la copa, es lo más eficiente.

Cómo plantar un avellano

Poda

La poda del avellano tiene dos trabajos, y uno se hace todos los años sin excusa:

  • Eliminar sierpes. Los brotes que salen del suelo alrededor de la mata se cortan a ras, lo más pegados posible a la raíz de la que nacen, y en verde mejor que en seco, porque así rebrotan menos.
  • Aclarar la mata. En invierno se quitan las ramas secas, las que se cruzan y las más viejas y agotadas, dejando entrar luz al centro. El avellano fructifica en madera del año anterior, así que no se rebaja toda la ramificación joven.

Si lo llevas como arbolillo de un solo tronco, tendrás que ser constante con las sierpes; si lo dejas en mata de tres o cuatro troncos principales, que es lo tradicional, el manejo es más natural y se van renovando troncos por turnos.

Plagas y problemas

  • Balanino o gorgojo de la avellana (Curculio nucum). Es el problema número uno. La hembra pone dentro del fruto tierno y la larva se come la almendra; la avellana cae con un agujero redondo perfecto. Recoger y destruir la fruta caída durante el verano reduce mucho la población del año siguiente.
  • Chinches que pican el fruto en formación y provocan avellanas vanas o con mal sabor.
  • Bacteriosis (Xanthomonas arboricola pv. corylina), que seca ramillas y provoca manchas y chancros. Se agrava con heridas y con humedad; poda en tiempo seco y desinfecta la herramienta.
  • Ardillas, ratones y arrendajos, que en huerto familiar se llevan una parte de la cosecha antes que tú.

Multiplicación

Lo más práctico en casa es el acodo: se dobla una sierpe joven hasta el suelo, se entierra un tramo dejando fuera la punta y, con paciencia, enraíza y se separa de la planta madre al invierno siguiente. También se pueden desenterrar sierpes que ya lleven raíz propia. Por semilla funciona, pero la avellana necesita frío para germinar (estratificación en arena húmeda durante el invierno), el resultado es variable y tarda más en dar fruto. Para variedades concretas se recurre al vivero.

Avellanas maduras

Cosecha y conservación

La avellana se recoge a final de verano y principio de otoño, cuando el involucro se abre y el fruto cae solo. Lo tradicional es varear o sacudir y recoger del suelo, y hacerlo con frecuencia para que la fruta no se quede humedeciéndose en la hierba. Una avellana madura suena hueca al agitarla y la cáscara es dura y brillante.

Después hay que secarla, y esto no es opcional: extendida en capa fina, en sitio ventilado y a la sombra, hasta que la piel de la almendra se despegue con facilidad. Sin secar bien enmohece, y el moho en frutos secos es un problema de seguridad alimentaria, no una cuestión estética. Seca y con cáscara, en saco de tela o caja en sitio fresco, aguanta muchos meses; pelada se enrancia mucho antes y va mejor en tarro cerrado en la nevera o en el congelador. Recuerda además que la avellana es uno de los alérgenos de declaración obligatoria en la Unión Europea, así que cuidado si vas a regalar cosecha.

Variedades

En España las variedades tradicionales del Camp de Tarragona son Negret, la más extendida, junto a Pauetet, Gironell, Morell y Culplà. En plantaciones más recientes se ven también variedades italianas y americanas como Tonda di Giffoni, Tonda Gentile, Ennis o Negret modificado. Para un huerto familiar, lo importante no es la variedad concreta sino elegir dos que coincidan en floración: pregúntalo en el vivero, porque las tablas de compatibilidad son específicas de cada pareja.

En resumen

El avellano es una planta agradecida en clima fresco y húmedo, y complicada en el interior seco. Pide suelo profundo y no calizo, riego en verano fuera del norte, y poda anual para quitar sierpes y aclarar la mata. Planta siempre dos variedades compatibles, porque de eso depende que haya cosecha.

No lo pienses como cultivo doméstico de maceta: es un arbusto grande que necesita metros a su alrededor y respeto por las distancias al lindero. A cambio, una vez instalado dura décadas, se renueva solo desde la base y da avellanas todos los años con muy poco trabajo.

Avellano adulto Cosecha de avellanas

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