La angélica de jardín es Angelica archangelica, una umbelífera de gran tamaño originaria del norte de Europa que se cultiva por sus tallos, sus semillas y su raíz aromática. El nombre común da para confusión, porque en España se llama angélica también a Angelica sylvestris, una especie silvestre que crece en prados húmedos y bordes de arroyo del norte peninsular, y a Angelica major. La cultivada, la del huerto y la de la destilería, es la archangelica.

Antes de plantarla hay que tener claras dos cosas. La primera es el tamaño: no es una aromática de maceta como el tomillo o la albahaca. Es una planta enorme, con tallos huecos gruesos como un brazo y umbelas del tamaño de un plato, que domina cualquier rincón donde la pongas. La segunda es que su savia es fototóxica: contiene furocumarinas y el contacto con la piel seguido de exposición al sol puede provocar quemaduras y ampollas. Se maneja con guantes y manga larga, y sobre eso volvemos más adelante.

planta de angelica

Cómo es la planta y su ciclo

Es bienal, o mejor dicho monocárpica: vive dos años, a veces tres, florece una sola vez y muere después de dar semilla. El primer año forma una roseta de hojas grandes, muy divididas, de peciolo ancho y acanalado, con un porte ya considerable. El segundo levanta un tallo grueso, hueco, estriado y a menudo teñido de púrpura en la base, que remata en umbelas globosas de florecillas verdosas o blanco verdoso.

La raíz es pivotante, carnosa y muy aromática, y ese aroma, entre dulce y resinoso, es lo que ha hecho de la angélica una planta buscada durante siglos. Si le cortas la vara floral antes de que abra, la planta puede alargar un año más su vida y engordar la raíz, un truco clásico de quien la cultiva por ese destino.

Dónde se da bien en España

La angélica es una planta de clima frío y húmedo. Es nativa del norte de Europa y de zonas de montaña, y eso marca su mapa aquí:

  • Norte atlántico y zonas de montaña. Su sitio natural. Veranos frescos, humedad ambiental y suelo que no se seca. Aquí crece sin dificultad y alcanza todo su porte.
  • Interior peninsular. Posible en zonas frescas y con riego, buscando sombra parcial y suelo profundo. Los veranos secos y calurosos la castigan mucho y tienden a hacerla subir a flor antes de tiempo.
  • Litoral mediterráneo. Es el escenario más difícil. Calor, sequedad y noches templadas no le sientan bien, y aunque puede sacarse adelante con sombra y riego, no dará la planta que da en el norte.

Le va bien la sombra parcial, sobre todo la de la tarde. A pleno sol y en clima seco se marchita a diario. Un sitio a la sombra de un árbol caducifolio, o en la orientación norte de un muro, con suelo fresco, es ideal.

hojas de angelica

Suelo y espacio

Quiere suelo profundo, rico en materia orgánica y que retenga humedad sin encharcarse. Es de las pocas plantas aromáticas a las que un suelo fértil y algo pesado le viene bien, siempre que no se convierta en barro. Si tu terreno es ligero y arenoso, incorpora compost en abundancia antes de plantar y acolcha después.

Sobre el espacio: deja cerca de un metro alrededor de cada planta. Parece exagerado el primer año, pero en el segundo la vara floral se dispara y la umbela se abre a una altura considerable. También conviene pensar en el efecto de sombra sobre lo que tenga detrás, y en que en un jardín pequeño una angélica en flor es la protagonista quiera uno o no.

La semilla, el punto crítico

Aquí está el motivo de la mayoría de los fracasos. La semilla de angélica pierde poder germinativo muy deprisa: en pocos meses ya germina mal, y al año siguiente prácticamente no nace. Si compras un sobre de semilla de una campaña vieja, no esperes gran cosa.

Además necesita frío para germinar. Lo natural es sembrarla en otoño, recién recogida, dejando que pase el invierno a la intemperie y nazca en primavera. Si siembras en primavera, hay que estratificar la semilla en frío unas semanas antes.

Y un detalle más: la semilla germina mejor con luz, así que no la entierres. Se siembra sobre la superficie del sustrato o del suelo, apenas presionada, y se mantiene húmeda.

umbela de angelica

Siembra y trasplante

Lo mejor es sembrarla directamente en su sitio definitivo, porque la raíz pivotante no lleva bien que la muevan. Si siembras en bandeja, trasplanta muy joven, con la plántula todavía pequeña y llevándote todo el cepellón sin descalzar la raíz. Cuanto más tardes, peor arraigará.

Una vez instalada la planta hay que mantener el suelo fresco. La angélica es de riego regular y no perdona una sequía prolongada: se marchita, se estresa y sube a flor prematuramente, con lo que se acaba su ciclo antes de tiempo.

La advertencia sobre la savia y sobre la familia

La angélica contiene furocumarinas, compuestos que sensibilizan la piel a la radiación ultravioleta. El contacto con la savia, seguido de exposición al sol, puede producir una fitofotodermatitis: enrojecimiento, ampollas y manchas oscuras que tardan semanas o meses en desaparecer. Es el mismo mecanismo que provoca la higuera o la ruda.

La conclusión práctica es sencilla: manipúlala con guantes y manga larga, sobre todo al cortar tallos, y hazlo mejor a última hora del día. Si te salpicas, lava con agua y jabón y mantén esa zona de piel cubierta del sol unos días.

Hay una segunda advertencia, más seria, que afecta a la recolección silvestre. Las umbelíferas grandes de flor blanca incluyen especies muy peligrosas: la cicuta (Conium maculatum), gravemente tóxica, y la hierba gigante o Heracleum mantegazzianum, cuyas quemaduras por fototoxicidad son mucho más severas y que está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013). No recolectes umbelíferas silvestres para consumo si no tienes una identificación absolutamente segura. En cultivo el problema no se plantea porque sabes lo que has sembrado.

tallos de angelica

Plagas y problemas frecuentes

  • Pulgón. Coloniza los tallos florales tiernos en masa. Suele controlarse con la fauna auxiliar que atraen las propias umbelas.
  • Oruga del macaón. Se come las hojas, como en cualquier umbelífera. En una planta de este tamaño el daño es irrelevante.
  • Oídio. Aparece en hojas al final de la temporada, sobre todo en plantas apretadas o estresadas por sequía.
  • Marchitez por sequía. Es el problema real en clima seco, y también la causa de que suba a flor antes de tiempo.
  • Babosas y caracoles. Devoran las plántulas en el norte húmedo. Es la fase más delicada del cultivo.

Cosecha y usos

De la angélica se aprovechan tres partes. Los tallos y peciolos tiernos se cortan en primavera del segundo año, antes de que se endurezcan, y se confitan en azúcar: es el uso más conocido, el de la angélica confitada de la repostería tradicional. Las semillas se recogen cuando las umbelas están pardas, cortando y secando en bolsa de papel, y sirven además para volver a sembrar en otoño. La raíz se arranca al final del primer otoño o del segundo, se limpia, se trocea y se seca en sitio ventilado.

El destino histórico de esa raíz y de esas semillas ha sido la aromatización de licores, ginebras y vermús. La angélica es uno de los botánicos clásicos de la destilería europea y forma parte de la fórmula de licores monacales muy conocidos. Es un uso tradicional documentado y así lo dejamos: no entramos en propiedades ni en preparados de ningún tipo.

angelica en el jardin

Cómo mantenerla año tras año

Como muere después de florecer, la forma de tenerla siempre en el jardín es dejar que se resiembre. Si permites que una planta granee y suelte la semilla en el sitio, aparecerán plántulas alrededor la primavera siguiente, y con dos plantas desfasadas un año siempre tendrás una en roseta y otra en flor. Es mucho más fiable que comprar semilla, porque la que cae del propio jardín es fresca.

angelica archangelica

En resumen

La angélica es una planta de jardín grande, de clima fresco y húmedo, que pide suelo profundo, rico y que no se seque, y sombra parcial. En el norte atlántico y en zonas de montaña se da sola; en el interior necesita mimo y en el litoral mediterráneo es una apuesta difícil. Vive dos o tres años, florece una vez y muere.

La clave del cultivo está en la semilla: fresca, sembrada en otoño, en superficie y sin enterrar, y a poder ser en su sitio definitivo. Y la clave de la seguridad está en la savia: guantes, manga larga y nada de recolectar umbelíferas silvestres sin una identificación segura.


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