El anacardo es Anacardium occidentale, un árbol tropical originario del nordeste de Brasil que hoy se cultiva en la India, Vietnam, África occidental y buena parte del cinturón tropical. La palabra anacardo designa tanto al árbol como a la semilla que comemos, y en América se le llama marañón o cajú, nombre que también se usa para el fruto carnoso.

Lo primero que hay que decir es lo que casi ninguna guía dice: el anacardo no se cultiva en la España peninsular. No es cuestión de técnica ni de maña. Es un árbol estrictamente tropical que no soporta el frío, y en la península no hay ninguna zona donde pueda vivir al aire libre y producir. En Canarias, en enclaves costeros muy cálidos y resguardados, puede sobrevivir como ejemplar de colección, y en la península solo tiene sentido en invernadero cálido o como planta de colección bajo cristal. Esta guía explica por qué, cómo es el árbol y qué hay detrás de esa semilla, que tiene más historia de la que parece.

anacardos

Cómo es el árbol y su fruto tan raro

Es un árbol perennifolio de porte medio, con copa muy ancha y ramificación baja e irregular, hojas simples, coriáceas y redondeadas, y flores pequeñas en panículas terminales de color rosado.

Lo llamativo es el fruto, que funciona al revés de lo habitual. Lo que parece una pera carnosa, amarilla o roja, no es el fruto: es el pseudofruto, un pedúnculo engrosado que se llama manzana de cajú. El fruto verdadero es esa especie de riñón gris que cuelga por debajo, y dentro está la semilla, que es el anacardo que comemos.

El pseudofruto es jugoso, muy astringente y se consume fresco o en zumo en los países productores, pero es tan delicado que apenas se transporta. Por eso fuera de las zonas de cultivo solo conocemos la semilla.

La advertencia que hay que leer antes de nada

La cáscara del anacardo no es una cáscara inocente. Entre las dos capas del fruto hay un líquido oscuro y aceitoso, rico en cardol y ácido anacárdico, compuestos fenólicos emparentados con el urushiol de la hiedra venenosa. El anacardo pertenece a la familia de las anacardiáceas, la misma que el mango y el pistacho, y ese líquido es cáustico: provoca quemaduras y dermatitis graves en la piel, y es peligroso si alcanza los ojos.

Por eso el pelado del anacardo es un proceso industrial complicado, con tostado o cocción al vapor previos, y por eso los anacardos que se venden como crudos en cualquier tienda no son crudos de verdad: han pasado por un tratamiento térmico que elimina ese líquido. Un anacardo auténticamente crudo y con su cáscara no se manipula sin protección.

Añadamos el otro dato relevante: el anacardo es un alérgeno de frutos secos importante, con reacciones que pueden ser graves, y está entre los alérgenos de declaración obligatoria en la Unión Europea.

arbol de anacardo

Por qué no prospera aquí

El anacardo necesita un régimen térmico tropical: calor sostenido durante todo el año y ausencia total de frío. Sus límites son claros:

  • No tolera las heladas. Ni una. Un episodio de frío mata el árbol joven y daña gravemente al adulto.
  • Necesita calor continuado para florecer y cuajar. Un verano cálido pero seguido de un invierno fresco no le sirve: la planta se para y no completa el ciclo.
  • Le perjudica la lluvia durante la floración, que en clima mediterráneo coincidiría justo con la estación húmeda.

Aplicado a España: en el interior peninsular y en el norte atlántico es directamente inviable. En el litoral mediterráneo y en el subtropical de Málaga y Granada, donde sí prosperan el aguacate, el mango o la chirimoya, el anacardo se queda corto: aguanta menos frío que ellos y necesita más calor acumulado. En Canarias, en las zonas costeras más cálidas y protegidas de las islas, es donde tiene alguna posibilidad real, y aun así como ejemplar aislado más que como cultivo.

Lo que sí es viable en cualquier parte es tenerlo en invernadero cálido, en una maceta grande, como planta de colección. Crecerá, dará hojas y quizá algún día flores, pero no cuentes con una cosecha.

Si aun así quieres intentarlo

Hay un obstáculo previo que frustra a mucha gente antes de empezar: los anacardos que compras para comer no germinan. Están pelados y han pasado por tratamiento térmico, así que el embrión está muerto. Para sembrar hace falta la semilla entera, con su cáscara, fresca y sin tratar, y esas semillas pierden poder germinativo con rapidez, en cuestión de meses. Conseguir semilla viable fuera de una zona productora es difícil.

fruto del anacardo

Con semilla viable, las condiciones que pide son:

  • Calor. Germinación y crecimiento con temperaturas altas y constantes. Un invernadero calefactado o una habitación cálida con buena luz.
  • Sustrato muy drenante. El anacardo es un árbol de suelos arenosos y pobres, y detesta la humedad estancada en la raíz. Mezcla suelta, con arena gruesa, y maceta con buen agujero.
  • Siembra directa a maceta honda. Desarrolla una raíz pivotante muy pronto y el trasplante lo lleva mal, así que conviene sembrar directamente en un contenedor profundo y evitar mover la plántula.
  • Mucha luz. Es un árbol de pleno sol; en interior sin luz suficiente se estira y se debilita.
  • Riego moderado. Deja secar la capa superficial entre riegos. Aguanta mucho mejor la sequía que el exceso.

El árbol tarda varios años en llegar a edad productiva incluso en su clima, y necesita polinizadores y calor en el momento adecuado. En maceta, bajo cristal y en latitud española, hay que asumir que se cultiva por la planta, no por el fruto.

Cómo se cultiva donde sí funciona

Es útil saberlo para entender qué le falta aquí. En las zonas productoras se planta en secano o con riego de apoyo, en suelos arenosos, profundos y muy drenados, con marcos amplios porque la copa se extiende mucho. Se usan plantas injertadas de clones seleccionados, porque el árbol de semilla es muy variable en producción y calidad.

La recolección se hace recogiendo del suelo los frutos caídos, ya maduros, separando la nuez del pseudofruto. La nuez se seca al sol y pasa después al procesado industrial: tostado o vapor para neutralizar el líquido cáustico, descascarado, pelado de la película interior y clasificado. Es una cadena de trabajo intensa, y ahí está buena parte de la explicación de por qué el anacardo es caro.

anacardos pelados

Qué plantar si lo que buscas es un frutal exótico

Si la idea era tener un frutal poco común en un clima suave español, hay opciones que sí funcionan. En el litoral subtropical del sur peninsular prosperan el aguacate, el mango, la chirimoya y el níspero japonés. En el litoral mediterráneo, el granado, el caqui, el higo y los cítricos. En Canarias el abanico es mucho más amplio. Cualquiera de esos dará cosecha real, cosa que un anacardo no va a dar.

hojas del anacardo anacardo con su fruto

En resumen

El anacardo es un árbol tropical que no soporta el frío y que necesita calor continuo todo el año, así que no se cultiva en la España peninsular. En Canarias puede vivir en enclaves costeros cálidos y, en cualquier otro sitio, solo bajo invernadero cálido y como planta de colección, sin esperar cosecha.

Y hay dos datos que conviene no olvidar: los anacardos que compras están tratados térmicamente y no germinan, y la cáscara del anacardo crudo contiene un líquido cáustico emparentado con el urushiol, que quema la piel. Su pelado es un proceso industrial, no una tarea de cocina.


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