Las algas no se plantan. Conviene decirlo así de claro porque es la duda que trae a mucha gente hasta aquí. "Algas" no es una especie, ni siquiera un grupo natural: es un cajón que reúne organismos muy distintos, desde las macroalgas marinas que ves pegadas a las rocas hasta microalgas microscópicas, y ninguno de ellos tiene semilla, raíz ni necesidad de tierra. Se fijan al sustrato con un disco adhesivo que solo sirve de anclaje, y se alimentan directamente del agua que las rodea.

Así que la pregunta útil no es cómo plantarlas, sino qué se puede hacer de verdad con ellas. Y hay dos respuestas con sentido práctico: usarlas como abono en el huerto, que es una tradición viejísima en toda la cornisa cantábrica y en Galicia, y recolectarlas para comer, con bastantes precauciones. El cultivo doméstico, en cambio, es un callejón sin salida, y también explico por qué.

algas verdes en la roca

Por qué no se pueden cultivar en casa

Una macroalga marina necesita agua de mar en movimiento, renovada, con la temperatura, la salinidad y los nutrientes adecuados, y una cantidad de luz que en un recipiente doméstico es difícil de dar sin que el agua se llene de otras cosas. En un acuario casero lo que crece no es el alga que tú quieres, sino la que llega antes: un tapiz filamentoso que enturbia el agua y que en un estanque es justamente el problema que la gente intenta quitar.

El cultivo real de algas se hace en el mar, en cuerdas y estructuras fondeadas, o en tanques de tierra con bombeo de agua marina y control de parámetros. Es acuicultura, con su instalación, su concesión y su técnica, no una maceta en la terraza.

Con las microalgas tipo espirulina o clorela existe una afición al cultivo casero en garrafas y depósitos, pero es un terreno delicado. Un cultivo mal llevado se contamina con otras cianobacterias, algunas de las cuales producen toxinas, y en casa no hay forma de comprobarlo. No es una actividad que se pueda recomendar a la ligera si el destino es comérselo.

Algas como abono: la tradición de la costa

Este sí es un uso doméstico real y muy antiguo. En Galicia, Asturias y Cantabria se ha recogido durante siglos el alga que el mar arroja a la playa tras los temporales, el argazo o el ocle según la zona, para llevarlo a las fincas. Se usaba en las patatas, en el maíz y en las huertas de costa, y todavía se hace.

Como enmienda, el alga aporta materia orgánica que se descompone rápido, es rica en potasio y en oligoelementos, y contiene alginatos y otros polisacáridos que ayudan a agregar las partículas del suelo y mejorar su estructura. Es bastante pobre en fósforo, así que no sustituye a un abonado completo, pero como complemento y mejorante es excelente.

algas recogidas en la playa

Cómo usarla en el huerto

  • Recoge el arribazón, no el alga viva. Lo que llega a la orilla tras un temporal ya se ha desprendido; arrancar alga fijada a la roca es otra cosa y está sujeta a normativa.
  • Escurre y lava si vas a usar mucha cantidad. El alga viene cargada de sal marina. Una lluvia de invierno sobre el montón la lava sola, y ese es el método tradicional: se amontona y se deja unas semanas antes de repartirla. Si vas a usar poca cantidad en un suelo con buen drenaje, la sal no suele ser problema; en bancales cerrados o en macetas, sí.
  • Retira la basura. El arribazón viene mezclado con plásticos, cuerdas y restos. Sepáralos antes de llevarlo a la finca.
  • Extiéndela como acolchado sobre el suelo, donde se seca y se descompone, o incorpórala al compost en capas finas alternadas con material seco. En el montón de compost se deshace muy deprisa y activa la pila.
  • No la uses cerca de plantas en maceta sin lavar, por la acumulación de sales en un volumen pequeño de sustrato.

Un aviso sobre las playas: el arribazón no es basura. En muchos arenales cumple una función ecológica, sujeta la arena y alimenta toda una comunidad de invertebrados. Recoger un cubo para la huerta no tiene mayor consecuencia; arrasar la línea de marea, sí. Y en espacios protegidos o playas con figuras de protección, infórmate antes.

Recolección para comer: lo que hay que saber

En las costas españolas hay algas comestibles bien conocidas, como la lechuga de mar (Ulva), el ocle o carrageen, la Palmaria palmata o el espagueti de mar (Himanthalia elongata). Se venden secas y hay gente que las recolecta. Antes de hacerlo hay cuatro cosas que pesan más que la receta:

algas pardas en la costa
  • La normativa. La recolección de algas está regulada por las comunidades autónomas y en zonas como Galicia requiere autorización administrativa, con planes de explotación, épocas y cupos. La recogida comercial sin permiso es una infracción. Consulta la normativa de tu comunidad antes de coger nada.
  • La calidad del agua. Las algas concentran lo que hay en el medio, incluidos metales pesados. Nunca recolectes cerca de puertos, emisarios, desembocaduras urbanas, astilleros o zonas con tráfico marítimo intenso.
  • El estado del alga. Se recoge alga viva, sujeta a la roca, firme y con buen color, cortando una parte y dejando el disco de fijación para que rebrote. El alga suelta en la orilla, blanda o con mal olor, no es para comer.
  • El yodo. Las algas pardas, y muy en particular los kelps, pueden tener contenidos de yodo muy altos. No son un alimento para tomar en cantidad sin criterio, y menos si hay problemas de tiroides. Las autoridades sanitarias europeas han advertido sobre el consumo elevado de algas por este motivo.

Y una regla que no admite excepción: no comas un alga que no sepas identificar. La mayoría de las macroalgas marinas no son tóxicas, pero eso no convierte a cualquier cosa verde de una roca en comestible.

Algas invasoras en la costa española

Hay dos que conviene conocer porque están muy extendidas. El wakame (Undaria pinnatifida) y el sargazo japonés (Sargassum muticum) están incluidos en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013). Son especies introducidas que compiten con las comunidades locales, y su posesión, transporte y comercio están restringidos por esa norma. Que aparezcan en una playa no las convierte en un recurso libre: si te planteas recolectarlas, revisa qué dice la regulación en tu comunidad.

alga marina

Cómo se secan y se guardan

El método tradicional es el más simple: lavado breve en agua de mar limpia para quitar arena y epifitos, escurrido y secado al aire, extendidas sobre una superficie limpia, en sitio ventilado y a la sombra. El sol directo fuerte las decolora y las quema. Una vez completamente secas y quebradizas, se guardan en tarro hermético, en oscuridad y sin humedad, donde aguantan mucho tiempo.

Para cocinarlas se rehidratan en agua unos minutos, y ese tiempo cambia mucho de una especie a otra. La cantidad que se usa en la cocina es siempre pequeña: unas algas secas multiplican su volumen varias veces al hidratarse, y además son muy sápidas y saladas por sí mismas.

algas secandose

Y si lo que tienes es un estanque lleno de algas

Es el problema inverso y el más frecuente en jardinería. Un estanque o una fuente con el agua verde o con filamentos tiene un exceso de nutrientes y de luz. Se corrige reduciendo el aporte de materia orgánica, dando sombra parcial con plantas flotantes, introduciendo plantas acuáticas que compitan por los nutrientes y mejorando la filtración y el movimiento del agua. Echar productos para matar las algas sin corregir la causa es un parche: vuelven en unas semanas.

algas en la orilla

En resumen

Las algas no son plantas de cultivo doméstico. No tienen semilla ni raíz, necesitan agua de mar renovada y su producción real es acuicultura, no jardinería. Lo que sí puedes hacer en casa es aprovecharlas: el arribazón de playa, lavado de sal y compostado o extendido como acolchado, es un mejorante de suelo excelente y una práctica tradicional de toda la costa norte.

Si te planteas recolectarlas para comer, lo que manda es la normativa autonómica, la calidad del agua de la zona, coger solo alga viva y bien identificada, y la moderación por el contenido de yodo. Y con las microalgas de cultivo casero, mejor no jugar: sin poder analizar el cultivo, no hay forma de saber qué ha crecido dentro del depósito.


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