La alcaravea es Carum carvi, una umbelífera de la familia de la zanahoria y el perejil que se cultiva por sus frutos, esos granos alargados y curvados de color pardo que en la cocina llamamos semillas. También se la conoce como comino de prado o carvi, y ese primer nombre es la fuente de casi todos los líos: la alcaravea no es el comino. El comino es Cuminum cyminum, otra planta distinta, con un aroma mucho más intenso y terroso. Si compras semilla para sembrar, mira el nombre científico en el sobre.

Antes de sembrarla conviene tener claro que es bienal. El primer año forma solo una roseta de hojas muy divididas, parecidas a las de la zanahoria, y no da absolutamente nada de cosecha. El segundo año levanta el tallo floral, abre las umbelas blancas, cuaja el fruto y muere. Quien la siembra esperando cosechar en unos meses se lleva un chasco. Hay selecciones anuales que florecen en su primer año, pero no son lo habitual en el comercio.

planta de alcaravea

Cómo es la planta

Tiene una raíz pivotante carnosa, algo parecida a una chirivía pequeña, y una roseta de hojas verdes de aspecto plumoso, con los segmentos muy finos. En su segundo año emite un tallo hueco y estriado, ramificado, que termina en umbelas planas de florecitas blancas o ligeramente rosadas. De cada flor sale un fruto que al madurar se parte en dos mitades, y esas mitades son los granos que se usan como especia.

Es una planta de clima templado y fresco. Crece de forma espontánea en prados de montaña de buena parte de Europa, y en la península aparece en zonas frías del norte y de los sistemas montañosos. Eso marca dónde se le da bien: cuanto más suave sea el verano, mejor.

Dónde y cuándo sembrarla

La alcaravea se siembra directamente en su sitio, y esto no es un detalle menor. La raíz pivotante no tolera bien el trasplante: si la mueves, la planta se ahorquilla, se queda pequeña o se sube a flor antes de tiempo. Nada de semillero y trasplante como con la lechuga.

Hay dos épocas razonables. La siembra de primavera, cuando el suelo ya se ha templado, deja que la roseta se desarrolle durante toda la temporada y florezca a la primavera siguiente. La siembra de final de verano o principios de otoño funciona bien en climas de invierno suave, con la planta pasando el frío como roseta pequeña.

cultivo de alcaravea

Por zonas de España, el norte atlántico y las zonas de montaña son su terreno natural: veranos frescos, humedad y suelo profundo. En el interior peninsular se puede cultivar sembrando en otoño para que la planta aproveche la humedad del invierno y la primavera, pero los veranos secos y muy calurosos la castigan. En el litoral mediterráneo es la más difícil de las tres situaciones: el invierno le falta frío y el verano le sobra calor, así que el resultado suele ser una planta corta y una cosecha escasa.

Siembra a poca profundidad, apenas cubierta, en líneas, y aclara después dejando unos veinte o veinticinco centímetros entre plantas. La semilla tarda en nacer y no germina de forma uniforme, así que no des el bancal por perdido a la primera semana. La semilla vieja pierde poder germinativo con rapidez: usa la de la campaña.

Suelo, exposición y riego

Quiere suelo profundo, suelto y bien drenado, porque la raíz necesita bajar. En terreno pedregoso o compactado la planta sale raquítica. Agradece un suelo fértil, pero sin excesos de nitrógeno fresco, que le dan mucha hoja y poco grano. Un compost bien maduro incorporado antes de sembrar es suficiente.

A pleno sol, salvo en zonas de verano muy duro donde una sombra a las horas centrales le viene bien. El riego debe ser regular pero moderado: no soporta el encharcamiento y la raíz se pudre con facilidad en suelo pesado y húmedo. En invierno, con la planta parada en roseta, prácticamente no necesita agua salvo en sequías largas.

En maceta

Es posible, con una condición: el tiesto tiene que ser profundo, porque estamos ante una raíz pivotante. Una maceta ancha y baja no sirve. Siembra directamente en el contenedor definitivo, aclara a una o dos plantas, usa un sustrato que drene bien y ponla en el sitio más soleado y fresco que tengas. La cosecha de una maceta es simbólica, unas cucharadas de grano, pero la planta merece la pena por el follaje y por las umbelas, que atraen muchísimos insectos beneficiosos.

umbelas de alcaravea

Plagas y problemas frecuentes

  • Mosca de la zanahoria. Como buena umbelífera, la alcaravea puede recibir la visita de esta mosca, cuyas larvas galerean la raíz. La malla antiinsectos es la defensa más limpia.
  • Pulgón. Se instala en los tallos florales tiernos. Suele controlarse solo si hay mariquitas y sírfidos alrededor.
  • Orugas de umbelíferas. Las larvas de la mariposa macaón se comen las hojas. Son pocas, muy vistosas y no justifican tratar nada; se retiran a mano si molestan.
  • Subida prematura a flor. Ocurre si la planta ha sufrido un trasplante, una sequía fuerte o un estrés en la roseta. Se evita sembrando en sitio definitivo y regando con regularidad.
  • Podredumbre de raíz. Casi siempre por exceso de agua o suelo mal drenado.

Cosecha y conservación

El punto de cosecha es delicado porque los frutos se desprenden solos en cuanto están maduros del todo, y puedes perder la mitad de la cosecha en el suelo. Se corta cuando las umbelas están pardas y los primeros granos empiezan a soltarse, normalmente por la mañana temprano, con la planta todavía con rocío, que es cuando menos se desgranan.

Se cortan las umbelas con un trozo de tallo, se meten cabeza abajo en una bolsa de papel o se atan en manojos sobre un paño, y se dejan secar en un sitio ventilado y a la sombra. Al terminar de secarse los granos caen solos. Se limpian de restos de tallo aventando o con un colador y se guardan en un tarro hermético, enteros y en oscuridad. Enteros conservan el aroma mucho más tiempo que molidos, así que muele solo lo que vayas a usar.

semillas de alcaravea

Además del grano se aprovechan las hojas tiernas del primer año, que tienen un sabor suave parecido al del perejil con un fondo anisado, y la raíz, que se puede comer cocinada como una hortaliza de raíz pequeña. Eso sí, si arrancas la raíz te quedas sin el grano del año siguiente: hay que decidir.

Usos tradicionales y una advertencia sobre el nombre

El grano de alcaravea es una especia europea clásica: aromatiza panes de centeno, coles fermentadas, quesos, embutidos y licores de la Europa central y del norte. En la cocina española aparece menos que el comino, pero se usa en algunos aliños de aceitunas y en repostería tradicional.

La advertencia importante no es sobre la alcaravea en sí, sino sobre la familia. Las umbelíferas incluyen especies muy tóxicas, como la cicuta (Conium maculatum), que también tiene umbelas blancas y hojas divididas. Nunca recolectes umbelíferas silvestres para consumo si no eres capaz de identificarlas con seguridad absoluta. En cultivo el problema no existe porque sabes lo que has sembrado, pero conviene tenerlo presente.

alcaravea en el huerto

Multiplicación

Solo por semilla, y se guarda sola: si dejas una o dos plantas sin cosechar, se resiembran espontáneamente y en un par de años tienes un rodal permanente en el huerto. Es una forma cómoda de mantener el cultivo sin volver a comprar semilla, y de tener siempre plantas en los dos estadios, roseta y flor, para que la cosecha no se interrumpa un año sí y otro no.

alcaravea cultivada

En resumen

La alcaravea es una umbelífera bienal fácil de llevar si aceptas su ritmo: roseta el primer año, flor y grano el segundo. Se siembra siempre a sitio, porque la raíz pivotante no tolera el trasplante, en suelo profundo y bien drenado, y prefiere climas frescos, lo que la hace mucho más agradecida en el norte y en zonas de montaña que en el litoral mediterráneo.

La cosecha se juega en el punto: umbelas pardas, corte por la mañana y secado en bolsa de papel para no perder el grano por el suelo. Y si dejas un par de plantas sin cortar, ellas mismas se encargan de resembrar el rodal para los años siguientes.


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