El aguacate es Persea americana, un árbol de la familia del laurel originario de Mesoamérica. Aquí hay que separar dos cosas que casi siempre se mezclan: germinar un hueso en casa, que es fácil, entretenido y funciona; y tener un aguacate que dé fruta, que es otra historia y requiere un árbol injertado, un clima sin heladas y bastante terreno.

La planta que sale de un hueso es un árbol de verdad, no una planta de interior, y como planta de maceta acaba siendo una vara alta con hojas en la punta. Además, un aguacate de semilla no reproduce la variedad del fruto que te comiste, tarda muchos años en florecer y en un tiesto es muy improbable que llegue a fructificar. Sabiendo eso, germinar el hueso sigue mereciendo la pena, y si tienes terreno en la costa mediterránea o en Canarias, la vía del árbol injertado sí lleva a aguacates.

Árbol de aguacate con hojas grandes

Germinar el hueso paso a paso

Limpia bien el hueso de restos de pulpa con agua, sin frotar hasta quitarle la piel marrón. Fíjate en su forma: tiene un extremo más ancho y plano, que es el de abajo y por donde saldrá la raíz, y un extremo más apuntado, que es el de arriba y por donde saldrá el tallo. Colocarlo del revés es el error más común y hace que no salga nada.

A partir de ahí, dos métodos. El clásico del vaso con palillos: se clavan tres o cuatro palillos alrededor del hueso y se apoya sobre un vaso de manera que solo el tercio inferior quede sumergido en agua. Se cambia el agua cada pocos días para que no se pudra y se deja en un sitio cálido y luminoso, sin sol directo fuerte. El otro método, más discreto y con menos podredumbres, es plantarlo directamente en una maceta con sustrato, enterrado hasta la mitad y con la punta asomando, manteniendo el sustrato húmedo.

La germinación es lenta y desigual: puede tardar semanas o meses. Primero se abre una grieta en el hueso, después sale la raíz hacia abajo y más tarde el brote hacia arriba. Ten paciencia y no lo descartes pronto. Cuando el tallo tenga un palmo, si lo germinaste en agua, pásalo a maceta con sustrato antes de que la raíz se haga demasiado grande: las raíces formadas en agua sufren en el trasplante.

Cuidados de la planta en maceta

Necesita mucha luz, la máxima posible sin sol directo abrasador a través de un cristal. Junto a una ventana orientada al sur o al este es el sitio típico. Con poca luz se estira, hace entrenudos largos y queda ridícula.

El sustrato tiene que drenar muy bien. El aguacate es extraordinariamente sensible al encharcamiento, hasta el punto de que la enfermedad que arruina plantaciones enteras es una podredumbre de raíz favorecida por el exceso de agua. Mezcla sustrato universal con perlita o arena gruesa, usa maceta con agujeros y no dejes plato con agua. Riega cuando la superficie esté seca, a fondo, y deja escurrir.

La planta de semilla tiende a crecer en una sola vara. Para que ramifique, despunta el brote cuando alcance unos treinta centímetros, cortando por encima de un par de hojas: brotará por los lados y tendrás una planta más compacta. Se puede repetir la operación conforme crece. Trasplanta a una maceta mayor cada año o dos, porque la raíz es vigorosa.

Hueso de aguacate germinando

Dónde da fruta el aguacate en España

El aguacate necesita clima subtropical sin heladas, con humedad ambiental y protegido del viento fuerte. En España eso se cumple en pocos sitios: la Costa Tropical de Granada y la Axarquía malagueña, que son la zona productora principal, la costa de Cádiz y Huelva, algunos enclaves del litoral valenciano y alicantino, y las Islas Canarias. Fuera de esas zonas, un aguacate plantado en el suelo se hiela antes o después.

Hay dos condicionantes más que descartan muchos terrenos. El primero es el suelo: no tolera bien la caliza activa, y en suelos calcáreos amarillea por clorosis férrica de forma crónica. Tampoco tolera la salinidad del agua de riego, un problema serio en zonas costeras con acuíferos salinizados. El segundo es el consumo de agua, que es alto y sostenido durante todo el año: en comarcas del sur donde el agua está en discusión, plantar aguacates no es una decisión menor y conviene informarse antes de la disponibilidad real de riego.

Variedades e injerto

Los árboles de plantación son injertados: se injerta la variedad elegida sobre un patrón seleccionado por su resistencia a la podredumbre de raíz. La variedad dominante en el mercado es Hass, de piel rugosa que oscurece al madurar, y junto a ella se cultivan otras como Fuerte, Bacon, Pinkerton, Reed o Zutano, con distintas épocas de recolección y distinta resistencia al frío.

Hay un detalle de floración que explica por qué se plantan variedades mezcladas. El aguacate tiene flores que abren en dos momentos con función masculina y femenina separadas en el tiempo, y según ese patrón las variedades se clasifican en tipo A y tipo B. Combinar una variedad de cada tipo en la misma parcela mejora el cuajado. En un jardín particular con un solo árbol se obtiene fruta igualmente, pero la producción es más irregular.

Aguacates madurando en el árbol

Plantar un aguacate en el suelo

La época es la primavera, con el frío ya pasado, para que el árbol tenga toda la temporada cálida por delante antes del primer invierno. Elige el sitio más resguardado del viento y de las heladas que tengas, mejor en ligera pendiente que en una hondonada donde se acumule el aire frío.

Es un árbol grande: de adulto ocupa mucho y da mucha sombra, así que no lo plantes pegado a la casa ni a un lindero. La referencia legal en España para las distancias es el artículo 591 del Código Civil, que remite a las ordenanzas municipales y a la costumbre, y en su defecto fija dos metros desde la línea divisoria para árboles altos. Ese es el mínimo; con un aguacate conviene ir bastante más lejos.

Al plantar, no entierres el punto de injerto ni el cuello. Es preferible dejar el cepellón ligeramente elevado sobre el nivel del suelo, formando un pequeño montículo, precisamente para alejar el cuello del agua estancada. Acolcha con material orgánico alrededor, sin tocar el tronco, porque las raíces del aguacate son superficiales y agradecen esa capa.

Plantón de aguacate en maceta

Riego, abonado y poda

Riego frecuente y en poca cantidad cada vez, buscando humedad constante sin llegar a encharcar. Ese equilibrio es todo el cultivo del aguacate. En verano el árbol adulto consume mucha agua; en invierno se reduce, pero no se suspende salvo que llueva. Riego localizado y acolchado son casi obligatorios.

El abonado se reparte a lo largo de la temporada de crecimiento, evitando aportes fuertes de golpe. En suelos con algo de caliza es frecuente tener que corregir la clorosis con quelatos de hierro. La poda es ligera: se forma el árbol los primeros años, se retiran ramas secas, cruzadas o demasiado bajas, y se contiene la altura si hace falta. No se poda a fondo, porque la madera expuesta de repente al sol se quema con facilidad; si abres mucho la copa, protege las ramas gruesas con pintura de encalado.

Hojas de aguacate vistas de cerca

Problemas frecuentes

El más grave es la podredumbre de la raíz causada por hongos del suelo que prosperan con exceso de humedad: el árbol pierde vigor, las hojas se vuelven pequeñas y pálidas, se secan las puntas de las ramas y el árbol acaba muriendo. No hay solución fácil una vez instalada, así que todo el manejo va dirigido a evitarla: patrones tolerantes, buen drenaje, plantación elevada y riego medido.

Después están las quemaduras del borde de la hoja, un síntoma clásico de exceso de sales en el agua de riego o de sequía, y la clorosis en suelos calizos. De plagas, ácaros y trips en climas secos, cochinillas y, en las zonas productoras del sur, la mosca blanca. En la planta de interior, lo habitual es araña roja por ambiente seco y hojas con las puntas secas por exceso de sales del agua del grifo.

Una advertencia sobre los animales

Las hojas, la piel y el hueso del aguacate contienen persina, un compuesto que resulta tóxico para varias especies animales, con casos bien documentados en aves, caballos, conejos y otros animales de granja. Si tienes pájaros en casa, no dejes hojas o restos de aguacate a su alcance, y no eches poda de aguacate a los animales. Para las personas la pulpa es un alimento normal; el problema está en las otras partes de la planta y en otras especies.

Fruto de aguacate abierto

En resumen

Germinar un hueso de aguacate en casa es sencillo: extremo ancho hacia abajo, agua o sustrato, calor y luz, y mucha paciencia. Lo que sale es un árbol joven que hace una planta verde bonita en maceta grande, que agradece despuntes para ramificar y que necesita mucha luz y un sustrato que no retenga agua. Lo que casi con seguridad no vas a conseguir por esa vía es fruta.

Para aguacates de verdad hace falta un árbol injertado, plantado en primavera, en el litoral sur, el levante o Canarias, en suelo sin caliza activa, resguardado del viento y con riego abundante y constante durante todo el año. Deja espacio de sobra, plántalo ligeramente elevado para proteger el cuello, y ten muy presente que su punto débil es siempre el mismo: el agua estancada en la raíz.


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