La agrimonia es Agrimonia eupatoria, una planta vivaz de la familia de las rosáceas, la misma de los rosales y los frutales de hueso, aunque no lo parezca a primera vista. Se reconoce por una espiga larga y estrecha de flores amarillas pequeñas que va abriéndose de abajo arriba durante semanas, y por sus hojas compuestas, con foliolos dentados de tamaño desigual y el envés cubierto de un vello suave. Crece de manera natural en prados, ribazos, bordes de camino y claros de bosque en buena parte de España.
Es una planta de jardín poco vista pero muy fácil: rústica, perenne, resistente a la sequía una vez establecida y sin apenas plagas. Se cultiva por su porte vertical, por la floración larga y porque atrae insectos. Su nombre aparece siempre asociado a la fitoterapia tradicional, y de eso hablamos al final como lo que es, una tradición documentada; el grueso de esta ficha va de cómo es la planta y cómo se cultiva.
Cómo es la planta
Forma una mata basal de hojas de la que sale uno o varios tallos erguidos, poco ramificados y algo peludos. Las hojas son imparipinnadas, es decir, con varios pares de foliolos y uno terminal, y tienen la particularidad de alternar foliolos grandes con otros diminutos intercalados, un detalle que sirve para identificarla con seguridad. Al frotarlas desprenden un olor tenue, algo aromático.
La floración va de finales de primavera a bien entrado el verano. Las flores son pequeñas, de cinco pétalos amarillos, y se disponen en una espiga que se alarga a medida que florece, de manera que en la misma planta hay flores abiertas en el centro, frutos formándose abajo y botones cerrados arriba. Los frutos son la otra seña de identidad: pequeños, acanalados, con una corona de ganchos que se enganchan en la ropa y en el pelo de los animales. Así es como la planta se dispersa, y también la razón de que aparezca en sitios donde no la sembraste.
Dónde plantarla
Quiere sol o media sombra. A pleno sol florece más y hace la mata más compacta; en semisombra crece igual pero se estira algo más. En cuanto al suelo es poco exigente: le van bien los terrenos secos, pedregosos y calizos, y de hecho en el campo aparece con frecuencia en suelos básicos. Lo que necesita es que drene: en tierra pesada y encharcada en invierno se pudre la cepa.
Se adapta bien a casi toda España, desde el interior peninsular con inviernos fríos hasta el norte atlántico. En el litoral mediterráneo y en el sur, con veranos largos y secos, agradece un sitio con algo de sombra en las horas centrales o un riego ocasional en pleno agosto, sobre todo los dos primeros años.
Siembra y multiplicación
La vía más habitual es la semilla. Como muchas vivaces de clima templado, germina de manera irregular si la siembras sin más en primavera, porque necesita pasar un periodo de frío húmedo. Lo práctico es sembrar en otoño, en bandeja o en semillero al aire libre, cubriendo la semilla con una capa fina de sustrato y dejando que el invierno haga su trabajo: en primavera nacerán. La alternativa es guardar la semilla mezclada con sustrato húmedo en la nevera durante varias semanas y sembrar después.
La nascencia suele ser desigual y algo lenta, así que no tires el semillero pronto. Cuando las plantitas tengan varias hojas verdaderas, pásalas a macetas individuales y plántalas en su sitio en otoño o a principios de primavera, dejando espacio suficiente entre matas para que ventilen.
La otra vía es la división de mata, más rápida y segura si ya tienes una planta. Se hace en otoño o al final del invierno, con la planta parada: se saca la cepa, se parte en trozos que tengan raíz y yemas, y se replantan enseguida regando bien. Cada tres o cuatro años, dividir las matas viejas las rejuvenece.
Riego, abonado y cuidados
Riego moderado el primer año, mientras enraíza. A partir de ahí, poca cosa: es una planta de prado seco que se defiende sola y que sufre más por exceso de agua que por falta. En maceta la cosa cambia, porque el sustrato se seca deprisa y hay que regar con regularidad en verano, siempre dejando que la superficie se seque entre riegos.
No necesita abonado. Un aporte de compost en superficie en primavera es más que suficiente, y el exceso de nitrógeno solo consigue tallos largos que se tumban. En otoño, cuando la parte aérea se seca, se corta a ras de suelo y la planta rebrota de la cepa en primavera.
Agrimonia en maceta
Es posible y funciona, aunque su sitio natural es el jardín. Elige una maceta honda, porque desarrolla una raíz gruesa que tira hacia abajo, y un sustrato bien drenante, mezclando sustrato universal con arena o gravilla. Colócala a pleno sol o con sombra de tarde en climas cálidos.
En contenedor tendrás una planta más pequeña y con la espiga floral más corta que en tierra, lo cual no está mal si el espacio es limitado. Cambia de maceta o divide la cepa cada dos o tres años, cuando notes que crece menos y que se seca a la mínima.
Problemas frecuentes
Da muy pocos. El más serio es el encharcamiento en invierno, que pudre la corona: si tu suelo es arcilloso y se queda con agua, planta en un bancal elevado o en un montículo. En veranos húmedos pueden aparecer manchas foliares y algo de roya, que se resuelven retirando las hojas afectadas y aclarando la mata para que corra el aire.
Del resto, poco: algún pulgón en los brotes tiernos, babosas en las plantitas recién trasplantadas y poco más. Sí conviene tener presente el asunto de los frutos con ganchos: si no quieres que se te resiembre por todo el jardín ni que se te enganchen en la ropa cada vez que pasas, corta las espigas antes de que los frutos maduren.
Sus usos, contados como lo que son
La agrimonia aparece en los herbarios y en los libros de plantas medicinales europeos desde la Antigüedad, y su nombre está ligado a la fitoterapia popular en toda Europa, también en España, donde se recogían las sumidades floridas en verano y se secaban a la sombra. Eso es un hecho histórico y etnobotánico. Aquí no vamos a atribuirle propiedades ni a explicar preparaciones: si te interesa esa vía, la consulta es al profesional sanitario, no a una guía de jardinería.
Tiene además un uso tintóreo documentado: la planta entera se ha empleado tradicionalmente para teñir lana en tonos amarillos y dorados, más intensos si se recoge en plena floración. Y en el jardín cumple una función práctica y verificable, que es alimentar a un buen número de insectos durante semanas gracias a esa floración escalonada.
En resumen
La agrimonia (Agrimonia eupatoria) es una vivaz rústica de prado seco, con espigas amarillas que duran semanas y hojas compuestas fáciles de reconocer por sus foliolos grandes y pequeños alternados. Pide sol o media sombra, suelo que drene, incluso calizo y pobre, y muy poca agua una vez establecida. Se puede tener en maceta honda, pero luce más plantada en el suelo.
Multiplícala sembrando en otoño para que la semilla pase el frío, o dividiendo la cepa al final del invierno, que es más rápido. Córtala a ras de suelo cuando se seque en otoño y divide la mata cada tres o cuatro años. Y si no quieres encontrártela repartida por el jardín, corta las espigas antes de que esos frutos con ganchos se agarren a lo primero que pase.