El aciano es Centaurea cyanus, la flor azul intenso que hasta hace unas décadas salía sola entre el trigo y la cebada en media España, y que se conoce también como azulejo, liebrecilla o flor de maíz. Es una planta anual de tallo delgado y hojas estrechas grisáceas, con capítulos de un azul que casi no tiene equivalente en el jardín, aunque hoy se venden también variedades en rosa, blanco, granate y una mezcla de todos.
Es de las flores más fáciles que puedes sembrar: quiere sol, tierra pobre y poca agua, se siembra directamente donde va a florecer y se resiembra sola de un año para otro. No la confundas con el aciano de montaña (Centaurea montana), que es una planta perenne de flor azul más grande y radiada que se vende en maceta en los viveros: se parecen en el color, pero una vive un año y la otra vuelve a brotar cada primavera desde la misma cepa.
Cómo es la planta
Es una anual de porte erguido y ramificado, con tallos finos y angulosos cubiertos de un vello blanquecino que le da al conjunto un tono grisáceo. Las hojas son estrechas, casi lineales las de arriba, y las de la base pueden tener algún lóbulo. La mata acaba siendo alta en relación con lo delgada que es, y por eso en sitios ventosos tiende a tumbarse si crece sola y sin apoyo.
La flor es un capítulo, como en todas las compuestas: lo que parece una flor son muchas flores pequeñas juntas, con las del borde alargadas en forma de embudo dentado, que son las que dan el color y el aspecto característico. Florece a finales de primavera y en verano, y si vas cortando flores sigue produciendo durante semanas. Después forma unos frutos secos con un penacho corto de pelos.
Una planta que se hizo rara
Merece la pena saber de dónde viene. El aciano era una mala hierba de los cereales, ligada durante siglos a los campos de secano y a las semillas de siembra que la llevaban de una parcela a otra. La limpieza mecánica de la semilla y el uso generalizado de herbicidas de hoja ancha la hicieron desaparecer de buena parte de los campos europeos, y en varios países pasó de planta abundante a especie escasa en pocas décadas.
Hoy sobrevive sobre todo en linderos, cunetas, barbechos y en jardinería, y forma parte de casi todas las mezclas de semilla para praderas de flores. Sembrarla en un rincón del jardín es una forma sencilla de tener flor para insectos, porque es muy visitada por abejas y abejorros.
Dónde plantarlo
A pleno sol. A la sombra se estira, se cae y florece poco. En cuanto al suelo, aquí está la parte contraintuitiva: prefiere terrenos pobres, sueltos y bien drenados, y tolera bien la caliza. En tierra muy abonada crece mucho, se pone blanda y se tumba con la primera tormenta. Si vas a sembrar acianos, no prepares el bancal con compost: usa el rincón que te ha sobrado.
Se adapta a toda España. En el interior peninsular y en secano es donde más en su ambiente está. En el litoral mediterráneo va bien con siembra otoñal. En el norte atlántico crece sin problema, aunque en veranos muy húmedos se le echa encima el oídio antes que en otros sitios.
Cuándo y cómo sembrar
Hay dos épocas, y no dan el mismo resultado. La siembra de otoño, de septiembre a noviembre, imita lo que hace la planta en el campo: nace, pasa el invierno en roseta y arranca en cuanto se alarga el día, con lo que florece antes, con plantas más grandes y más resistentes a la sequía de primavera. Es la mejor opción en el litoral mediterráneo, el sur y las zonas de invierno suave.
La siembra de primavera, de febrero a abril según la zona, es la alternativa en el interior con heladas fuertes y en el norte, y da floración algo más tardía y de duración más corta. Se puede escalonar sembrando cada tres o cuatro semanas para alargar la temporada de flor.
En ambos casos, siembra a voleo o en línea directamente en el sitio y cubre con una capa muy fina de tierra, porque la semilla germina mejor con poca profundidad. Rastrilla ligeramente, riega para asentar y mantén húmedo hasta la nascencia. El aciano no se lleva bien con el trasplante: tiene raíz pivotante y se resiente, así que si lo siembras en alveolos, hazlo en macetitas hondas y trasplanta muy pequeño.
Aciano en maceta
Se puede, con un par de condiciones. La maceta tiene que ser honda por la raíz pivotante, y el sustrato, drenante y no demasiado rico. Al ser una planta de tallo largo y fino, en un tiesto tiende a espigarse y a caerse; para evitarlo, siembra varias plantas juntas para que se sostengan entre sí, colócala en el sitio más soleado que tengas y busca variedades enanas si las encuentras, que las hay pensadas para maceta y jardinera.
Riego y mantenimiento
Muy poco riego. Una vez las plantas están establecidas, aguantan bien la sequía, y regar de más solo consigue plantas altas y blandas. Riega en la nascencia y durante las primeras semanas, y luego solo si hay una sequía prolongada en plena floración.
Nada de abonado. Lo que sí conviene es quitar las flores marchitas: mientras la planta no forme semilla, sigue floreciendo, y en cuanto empieza a granar se para. Si quieres las dos cosas, corta la mayoría y deja unas cuantas flores al final del ciclo para que suelten semilla y se resiembren solas. En jardines poco cuidados el aciano se mantiene así año tras año sin que vuelvas a sembrarlo. Para flor cortada, corta los tallos por la mañana, cuando los capítulos acaban de abrirse.
Plagas y problemas frecuentes
El problema más habitual es el oídio: un polvillo blanco sobre hojas y tallos que aparece en verano, sobre todo con plantas apretadas, riego por aspersión y mala ventilación. Se previene aclarando la siembra y regando al pie. También es frecuente el pulgón en los brotes tiernos y en los botones florales, que atrae hormigas y deforma las flores.
El otro problema, el más visible, es el encamado: las plantas se tumban con el viento o con la lluvia fuerte. Se reduce sembrando denso para que se sostengan unas a otras, no abonando y colocando alguna rama seca o un cordel perimetral como apoyo discreto si el sitio es ventoso.
¿Se come?
Los pétalos de aciano se usan de forma tradicional como elemento decorativo comestible: sueltos sobre ensaladas y postres, y como parte del color de algunas mezclas de té e infusiones. Aportan color más que sabor. Si los vas a usar, que sean de plantas propias y sin ningún tratamiento fitosanitario. Más allá de eso, no le atribuyas al aciano usos que no son los suyos: aquí es una flor de jardín, y de las mejores.
En resumen
El aciano (Centaurea cyanus) es una anual de siembra directa, sol pleno y suelo pobre que da uno de los azules más limpios que se pueden tener en un jardín. Siémbralo en otoño si tu invierno es suave, porque florecerá antes y mejor, o en primavera si tienes heladas fuertes. No lo abones, no lo riegues de más y no intentes trasplantarlo si puedes evitarlo.
Corta las flores marchitas para alargar la floración y deja unas cuantas al final para que se resiembre solo. Vigila el oídio en verano y siembra denso para que las plantas no se tumben. Con ese manejo mínimo tendrás flor durante semanas, muchos polinizadores encima y, con suerte, acianos otra vez el año siguiente sin haber hecho nada.