El abrótano macho es Artemisia abrotanum, una mata leñosa de la familia de las compuestas, pariente cercana del ajenjo y de la artemisa. Se reconoce por sus hojas muy divididas, casi filiformes, de un verde grisáceo, y sobre todo por el olor: al frotarlas entre los dedos sueltan un aroma fuerte, entre alimonado y alcanforado, que se queda en la mano un buen rato. Es una planta de jardín de toda la vida en España, de esas que estaban en el rincón de las aromáticas junto al romero y la ruda.
Antes de comprarla, ten claro el nombre. Abrótano macho y abrótano hembra son plantas distintas: el hembra es Santolina chamaecyparissus, la santolina o manzanilla de Mahón, con hojas grises muy cortas y cabezuelas amarillas en forma de botón. Se parecen poco una vez las ves juntas, pero en las etiquetas de vivero se confunden con frecuencia. Y aclarado eso, esta sí es una planta que funciona bien en maceta: es pequeña, resistente y aguanta la vida en un tiesto en una terraza soleada sin problema.
Cómo es la planta
Es un subarbusto perenne: la base se lignifica con los años y forma un tronquito ramificado, mientras que los brotes del año son herbáceos y tiernos. Con el tiempo tiende a hacerse desgarbada, con ramas largas peladas por abajo y hoja solo en las puntas, salvo que la podes. En un jardín se queda en una mata de tamaño medio, más ancha que alta si la mantienes recortada.
La hoja es lo interesante: dividida varias veces en segmentos finísimos, con un tono verde grisáceo que combina bien con la lavanda, la santolina o el romero. Florece en verano con cabezuelas pequeñas, amarillentas y poco vistosas, agrupadas en panículas laxas. En buena parte del clima europeo la floración es escasa y las semillas no llegan a madurar bien, y por eso en la práctica esta planta se multiplica siempre por esqueje y casi nunca se ven paquetes de semilla a la venta.
Dónde plantarla
Quiere sol directo, cuanto más mejor. A media sombra tira los brotes hacia la luz, se ahíla y pierde aroma y compacidad. En cuanto al suelo, es de las plantas fáciles: prefiere terrenos sueltos, pedregosos y más bien pobres, y tolera bien la caliza. Lo único que no perdona es el encharcamiento, que le pudre el cuello y la mata en poco tiempo.
Se adapta a casi toda España. Aguanta bien el frío del interior peninsular y las heladas, y en el litoral mediterráneo va sobrada. Donde hay que tener más cuidado es en el norte atlántico, no por el frío sino por la humedad y el exceso de lluvia: allí conviene plantarla en un montículo, en un bancal elevado o en maceta, con sustrato muy drenante, para que el agua no se le quede en la raíz durante el invierno.
Cultivo en maceta
Es una de las aromáticas que mejor se lleva con la vida en tiesto. Necesita una maceta de tamaño medio con agujeros de drenaje generosos, y un sustrato que escurra rápido: sirve mezclar sustrato universal con una buena proporción de arena gruesa, perlita o gravilla, en torno a un tercio del volumen. Nada de platos con agua debajo.
El riego, cuando el sustrato esté seco en los primeros centímetros. En verano en una terraza al sur eso puede ser cada dos o tres días; en invierno, cada varias semanas o casi nada. Se abona poco: un aporte ligero de compost o un fertilizante equilibrado en primavera es suficiente, porque el exceso de nitrógeno da brotes blandos, aguados y con menos aroma. Cambia de maceta cada dos o tres años, o renueva los primeros centímetros de sustrato.
Multiplicación por esqueje
Esta es la vía práctica y funciona muy bien. A finales de primavera o en verano, corta brotes del año de un palmo, todavía flexibles pero ya no completamente tiernos. Quita las hojas de la mitad inferior y clava los esquejes en un sustrato de arena y turba, o directamente en arena, manteniéndolo húmedo pero no empapado y en un sitio luminoso sin sol directo.
En unas semanas empiezan a enraizar. Sabrás que ha funcionado porque el esqueje reanuda el crecimiento y da hojas nuevas; si tiras suavemente y notas resistencia, es que hay raíz. Pásalos entonces a macetas individuales y déjalos crecer hasta el otoño o la primavera siguiente antes de ponerlos en su sitio definitivo. También se puede multiplicar por acodo, tumbando una rama baja y cubriéndola con tierra hasta que enraíce, y por división de las matas viejas con brotes basales.
Poda: lo que decide si la planta queda bonita
El abrótano macho, sin poda, se convierte en un manojo de varas leñosas con cuatro hojas arriba. La solución es una poda anual a finales del invierno o al empezar la primavera, antes de que arranque el crecimiento, recortando bastante la mata para forzarla a brotar desde abajo. Deja siempre algo de madera con yemas visibles y no bajes al tocón desnudo, porque como todas las aromáticas leñosas rebrota mal de la madera vieja y pelada.
Durante el verano puedes ir despuntando los brotes que se disparen para mantener la forma. Si la planta ya está vieja y desgarbada, lo más rentable suele ser sacar esquejes de los brotes buenos y empezar de nuevo con una mata joven, en vez de intentar recuperar el ejemplar viejo con una poda drástica.
Calendario para España
| Momento | Qué hacer |
|---|---|
| Final del invierno | Poda de rejuvenecimiento antes de la brotación |
| Primavera | Plantación en el jardín o trasplante de maceta; abonado ligero |
| Final de primavera y verano | Esquejes; despuntes; riego espaciado |
| Otoño | Plantación en zonas de clima suave; reducir riego |
En el litoral mediterráneo y el sur puedes plantar también en otoño, que es cuando mejor enraíza con las lluvias. En el interior con inviernos duros, mejor plantar en primavera para que la mata llegue asentada al primer invierno. En el norte atlántico, primavera y con el drenaje resuelto.
Plagas y problemas
Da pocos disgustos. El problema más común, con diferencia, es el exceso de agua: hojas mustias, tallos ennegrecidos en la base y muerte de la mata, que se confunde con falta de riego y se empeora regando más. Si la planta se apaga estando el sustrato húmedo, saca la maceta del plato y deja secar.
De plagas, pulgón en los brotes tiernos de primavera, sobre todo si la has abonado mucho, y algún ataque de oídio en veranos húmedos con poca ventilación. En ambos casos el problema de fondo suele ser la planta demasiado densa: aclarar ramas y mejorar la circulación de aire resuelve más que cualquier tratamiento.
Un apunte sobre sus usos
El uso tradicional mejor documentado del abrótano macho no es culinario ni de infusión, sino repelente de polillas: ramitas secas metidas en bolsas de tela entre la ropa guardada, una costumbre extendida por toda Europa y que explica que en inglés se le llamara la hierba del armario. También se plantaba en los bordes de los huertos por su olor fuerte.
No es una hierba de cocina. Como otras artemisias, contiene compuestos aromáticos amargos, y su consumo no es equiparable al de una aromática culinaria como el tomillo o la albahaca. Aquí la tratamos como lo que es en un jardín: una planta de hoja aromática y bonita, fácil de mantener y de multiplicar.
En resumen
El abrótano macho (Artemisia abrotanum) es un subarbusto aromático de hoja gris y muy dividida, resistente, poco exigente y perfectamente cultivable en maceta en una terraza soleada. Pide sol directo, suelo o sustrato que drene bien y muy poca agua; lo único que lo mata con facilidad es el encharcamiento. No lo confundas con el abrótano hembra, que es la santolina.
Multiplícalo por esqueje en primavera o verano, porque la semilla no es una vía práctica en nuestro clima, y pódalo a fondo cada final de invierno si quieres una mata compacta en vez de un manojo de varas. Con esas dos rutinas, la poda y el riego escaso, es de las aromáticas que menos trabajo dan a lo largo de los años.