Con la palabra abeto se llama en España a varios árboles distintos, y conviene aclararlo antes de comprar uno. El abeto de verdad es el género Abies, y en la península hay dos especies propias: el abeto blanco o abeto común (Abies alba), que forma bosques en el Pirineo, y el pinsapo (Abies pinsapo), un endemismo de las sierras de Grazalema, Ronda y las Nieves, en Andalucía. En cambio, el árbol que se vende en macetas en diciembre suele ser otra cosa: casi siempre Picea abies, que es una picea o abeto rojo, o Abies nordmanniana, el abeto del Cáucaso.

Lo segundo que hay que decir es que ninguno de ellos es una planta de interior ni de maceta a largo plazo. Son coníferas de montaña, de porte muy alto, que en un jardín corriente acaban siendo el elemento dominante y que en un piso se secan en pocas semanas por calor y falta de humedad. Si has llegado buscando cómo mantener vivo el abeto de Navidad, la respuesta corta es sacarlo al exterior cuanto antes; la larga está más abajo.

Abeto adulto de porte cónico

Cómo distinguir un abeto de una picea

La diferencia se ve en dos detalles fáciles. Las acículas del abeto son planas, blandas al tacto, con dos bandas blanquecinas en el envés, y al desprenderse dejan una cicatriz redonda y lisa en la ramilla. Las de la picea son de sección más o menos cuadrada, punzantes al apretarlas, y dejan al caer un pequeño resalte leñoso que hace la ramilla áspera.

El otro detalle son las piñas. Las del abeto se colocan erguidas sobre las ramas, como velas, y se desarman en el propio árbol soltando las escamas, de modo que rara vez encuentras una piña entera de abeto en el suelo. Las de la picea cuelgan hacia abajo y caen enteras. Si alguna vez te ha extrañado no ver piñas bajo un abeto grande, esa es la razón.

Dónde crecen bien en España

El abeto blanco es un árbol de montaña húmeda y fresca. Su área natural en España es el Pirineo y el Prepirineo, en laderas umbrías con precipitación abundante y nieblas frecuentes, normalmente mezclado con hayas y pinos. Fuera de la montaña cantábrica y pirenaica y de zonas de clima parecido, plantarlo es forzar la máquina: el verano seco mediterráneo lo debilita, aparecen las puntas secas y termina siendo un árbol feo y enfermizo.

El pinsapo es un caso aparte. Es un abeto relicto adaptado a un ambiente muy concreto de las sierras béticas, con nieblas de levante y suelos calizos o de peridotita, y sus poblaciones naturales están en espacios protegidos. Se cultiva en jardinería y se ve plantado en parques del norte y del interior, pero no es un árbol que puedas ir a recoger al monte ni cuya semilla se pueda tomar de las poblaciones silvestres.

Ramas de abeto con acículas planas

El espacio que pide y la distancia a la casa

Un abeto adulto es un árbol de gran talla, con un tronco recto y una copa cónica ancha en la base. Plantado a tres metros de una fachada, en veinte años tendrás las ramas bajas rozando la pared, la habitación en penumbra permanente y un canalón lleno de acículas cada otoño. Calcula el hueco pensando en el árbol hecho, no en el que compras.

Para los linderos, la referencia en España es el artículo 591 del Código Civil: se aplican primero las ordenanzas municipales y la costumbre del lugar, y en su defecto hay que separarse dos metros de la línea divisoria si se plantan árboles altos. Un abeto es árbol alto sin discusión, así que esos dos metros son el mínimo legal y no una distancia sensata. Con una conífera de este porte, cuanto más lejos del lindero y de la casa, menos problemas vas a tener después.

Suelo, riego y exposición

El abeto blanco quiere suelos profundos, frescos, bien drenados y preferentemente ácidos o poco calizos, con humedad constante durante todo el año. No aguanta el encharcamiento, pero tampoco los veranos largos sin agua. En jardín necesita riegos de apoyo en verano durante los primeros años, y en climas cálidos los seguirá necesitando siempre.

De joven es una especie de sombra: en el bosque los abetos pequeños crecen bajo la cubierta de otros árboles durante años, y por eso agradecen una plantación en umbría o con protección lateral. De adulto quiere luz. El pinsapo tolera mejor la caliza y el verano seco, y por eso funciona algo mejor que el abeto blanco en jardines del interior peninsular, aunque tampoco es una especie para clima cálido y árido.

Cuándo y cómo plantarlo

La época es el otoño y el invierno, que es cuando el suelo tiene agua y el árbol no está creciendo. En zonas de montaña, con el suelo helado durante semanas, es mejor esperar a finales de invierno o principios de primavera.

Se planta con cepellón, nunca a raíz desnuda, porque las coníferas responden muy mal a que se les seque la raíz. Abre un hoyo ancho, afloja el fondo, coloca el cepellón de manera que la superficie quede al ras del suelo y rellena con la tierra del propio sitio. Riega abundantemente el día de la plantación para asentar la tierra y eliminar bolsas de aire. Una capa de acolchado con corteza o restos de poda alrededor, sin tocar el tronco, mantiene la humedad y le ahorra al árbol la competencia de las hierbas durante el primer verano.

Piñas erguidas sobre las ramas de un abeto

Qué hacer con el abeto de Navidad

El árbol que se vende en maceta en diciembre lleva semanas o meses en condiciones malas, y muchas veces se ha arrancado del campo y se ha metido en un contenedor sin apenas raíz. Con eso en contra, lo que puedes hacer es esto: tenerlo dentro de casa el menor tiempo posible, lejos de radiadores y de la salida del aire acondicionado, con el sustrato siempre algo húmedo pero sin plato con agua estancada.

En cuanto pasen las fiestas, sácalo a la terraza o al jardín unos días en semisombra para que se aclimate y después colócalo en su sitio definitivo, o en una maceta grande al exterior si aún no lo tienes. Si vives en el litoral mediterráneo o en el sur, asume que las probabilidades no son buenas: es un árbol de montaña fría en un clima que no es el suyo. Ni se te ocurra plantarlo en un monte público por tu cuenta, porque introducir especies fuera de su área es un problema, no un favor.

Abeto en un jardín de montaña

Multiplicación

Se multiplica por semilla, y no es un trabajo rápido. La semilla se extrae de las piñas maduras a finales de verano, antes de que se desarmen en el árbol, y necesita un periodo de frío húmedo para germinar: en la práctica, siembra en otoño en un semillero al exterior y deja que pase el invierno a la intemperie, o guarda la semilla en nevera mezclada con sustrato húmedo durante varias semanas antes de sembrar en primavera.

La germinación es irregular y las plántulas crecen despacio los primeros años, con lo que hablamos de tener el árbol en vivero un buen rato antes de plantarlo definitivamente. Los esquejes no funcionan bien en Abies, y las variedades ornamentales enanas que se venden en centros de jardinería se propagan por injerto en vivero especializado.

Problemas frecuentes

El síntoma más común en jardín es el secado de las puntas y el amarilleo de las acículas bajas, y casi siempre viene de calor y sequía, no de una plaga. En suelos calizos aparece clorosis. Entre las plagas habituales están los pulgones lanígeros que dejan pelusa blanca en ramillas y tronco, y varios hongos que provocan la caída de acículas en primaveras muy húmedas.

Un abeto no se poda para darle forma. Si le cortas la guía principal, el árbol pierde la silueta cónica de manera permanente o tarda años en recuperarla con una guía sustituta torcida. Limítate a quitar ramas secas o rotas y a levantar la falda si necesitas pasar por debajo, asumiendo que ese hueco no se vuelve a rellenar.

Abetos jóvenes en un vivero forestal Abeto de Navidad en maceta

En resumen

El abeto es un árbol forestal de montaña fresca y húmeda, no una planta de casa ni de maceta. Antes de plantar, asegúrate de qué especie tienes delante, porque lo que se vende como abeto es a menudo una picea o un abeto del Cáucaso, con exigencias parecidas pero no idénticas. Su sitio en España está en el Pirineo, la cornisa cantábrica y las montañas de clima fresco; el pinsapo aguanta algo mejor la caliza y el verano seco, pero tampoco es una especie de clima cálido.

Plántalo en otoño o invierno, con cepellón, en suelo profundo y fresco, y dale desde el principio el espacio de un árbol grande: como mínimo los dos metros de lindero del artículo 591 del Código Civil y lo que marque la ordenanza municipal, y bastante más separación de la fachada. Y si lo que tienes entre manos es el abeto de Navidad en maceta, sácalo al exterior en cuanto pasen las fiestas y no esperes milagros si tu clima no es el suyo.


Contenidos relacionados