Un alféizar no es un sitio cualquiera para un cactus: es estrecho, está pegado al cristal y cambia de clima según la orientación de la ventana. En una ventana al sur de Sevilla en julio, detrás del vidrio y sin aire, se cuecen especies que fuera aguantarían el mismo sol sin pestañear. En una ventana al norte, en cambio, cualquier cactus globoso de desierto se estira y se echa a perder en un año.

Así que la lista útil no es de cactus bonitos, sino de cactus que caben y que corresponden a tu ventana. Aquí van por orientación y por tamaño adulto, con los que de verdad se quedan pequeños y los que parecen de alféizar en el vivero y luego no lo son.

Antes de elegir: mide y mira hacia dónde da

Tres datos deciden casi todo. El primero, el fondo del alféizar, porque una maceta de más diámetro que el hueco acaba en el suelo el día que abres la ventana oscilobatiente. El segundo, la orientación. El tercero, si debajo hay un radiador, algo muy común en pisos del centro y del norte de España: el aire seco y caliente que sube desde noviembre le quita a la planta el descanso invernal fresco que necesita para florecer, y encima invita a la araña roja.

Añade una cuarta comprobación: los ejemplares altos y espinosos en un alféizar están a la altura de la cara de un niño. Las chumberas y parientes (Opuntia) tienen gloquidios, pelillos con arpón que se clavan al menor roce, así que en una casa con críos o gatos se colocan en otro sitio.

cactus raros en macetas

Ventana al este: la mejor y la más fácil

Sol de mañana suave y sombra a partir del mediodía. Es la orientación donde más géneros funcionan sin quemarse y donde florecen los cactus de maceta pequeña sin complicaciones.

  • Mammillaria: el género de alféizar por excelencia. Cuerpos globosos pequeños que suelen agruparse en macolla y que hacen una corona de flores diminutas alrededor del ápice, no en el centro. Hay decenas de especies en cultivo, de las lanudas blancas a las de espina ganchuda.
  • Rebutia: minúsculos y muy floríferos. Son los que antes recompensan al principiante, porque florecen jóvenes y en cantidad si han pasado el invierno secos y frescos.
  • Gymnocalycium: cuerpo achatado, costillas marcadas con barbilla bajo la areola y flores grandes en la punta. Toleran algo menos de luz que la media, lo que los hace cómodos en interior.
  • Parodia (donde hoy se incluyen los antiguos Notocactus): globosos, de espinación fina y flores amarillas o anaranjadas grandes en relación con la planta.
cactus en flor

Ventana al sur: mucha luz, pero cuidado con el cristal en verano

Es la orientación que quieren los cactus de espinación densa y los de desierto abierto, y la que más problemas da entre junio y agosto, cuando el vidrio concentra calor y no hay ventilación. La solución no es cambiar de planta, es apartar la maceta un palmo del cristal y ventilar en las horas centrales.

  • Echinocactus grusonii, el asiento de suegra: globo amarillo dorado de espinas rígidas. Es lento, así que pasa años siendo de alféizar, pero llega a hacerse grande y algún día pedirá el suelo o un tiesto de patio.
  • Astrophytum: cuerpos de pocas costillas con motas blancas, algunos sin espinas (Astrophytum myriostigma, el bonete de obispo). Quieren sol y sobre todo sustrato muy mineral.
  • Ferocactus: espinas grandes, curvadas y de color. Espectaculares de jóvenes y perfectos para una ventana muy soleada.
  • Cleistocactus strausii, la antorcha plateada: columnar delgado y cubierto de espinas blancas. Cabe años en un alféizar porque engorda poco, aunque con el tiempo gana altura.
  • Echinopsis: globosos o cortamente columnares, muy agradecidos, con flores enormes de tubo largo que se abren de noche o de madrugada y duran poco. De los pocos que dan un espectáculo de ese tamaño en una maceta de veinte centímetros.

Ventana al oeste: sol de tarde y calor acumulado

Sirve casi la misma lista que el sur, con un matiz: el sol de poniente llega cuando la habitación ya está caliente, y el golpe térmico es más brusco. Van bien los géneros de espinación densa, que se protegen solos, y conviene aclimatar cualquier planta nueva antes de ponerla ahí. Si el alféizar es exterior y desprotegido, ten en cuenta el viento y el agua de tormenta, que en una maceta pequeña encharca en minutos.

Cactus columnar en maceta

Ventana al norte: olvídate de los de desierto

Con luz indirecta todo el día, un cactus globoso se estira, palidece y no vuelve atrás. Pero el norte tiene sus propios cactus, los epífitos de selva brasileña, que en el sur se achicharrarían.

  • Schlumbergera, el cactus de Navidad: tallos aplanados y articulados, flores de tubo asimétrico a final de otoño. Es cactus, pero de selva, no de desierto.
  • Rhipsalis: tallos finos y colgantes, casi sin espinas. Pide más humedad ambiental que cualquier otro cactus y no soporta el sol directo.
  • Hatiora salicornioides, la planta danzarina: segmentos con forma de botellita y flores amarillas pequeñas.

A este grupo se lo riega con más frecuencia, dejando secar solo la capa superficial, y se le da sustrato algo más aireado y con materia orgánica. Aplicarle el manual del cactus de desierto es la forma más habitual de matarlo.

Los que parecen de alféizar y no lo son

En el vivero todo cabe en el alféizar, porque casi todo se vende en maceta de siete centímetros. Con el tiempo, unos cuantos dejan de caber.

El llamado cereus peruano (Cereus repandus) es un columnar que en su tierra se convierte en un arbolillo de varios metros; empieza en el alféizar y acaba en un tiesto de patio. La pitahaya es Selenicereus, una trepadora de tallos largos que necesita tutor y bastante espacio, así que germinar sus semillas es divertido pero no es una planta de ventana. Los Epiphyllum, con sus tallos aplanados de un metro y sus flores nocturnas enormes, piden un colgador, no un alféizar. Y los antiguos Nopalxochia, hoy repartidos sobre todo en Disocactus, son igual de grandes y de colgantes.

Las flores de Epiphyllum se abren por la noche

Cómo se mantiene un cactus de alféizar

Gira la maceta un cuarto de vuelta cada pocas semanas, porque la luz lateral hace que la planta crezca inclinada hacia el cristal y luego no se endereza. Usa maceta con agujero y vacía el platillo siempre; en un alféizar el platillo suele quedar oculto y es donde empieza la podredumbre.

En invierno, si puedes, aparta las especies de desierto del radiador y déjalas secas y frescas hasta que alarguen los días. Ese descanso es lo que provoca la floración de primavera, mucho más que el abono. Y en verano vigila la araña roja, que aparece justo en esa combinación de calor, cristal y aire quieto. Si quieres más opciones de tamaño reducido, tienes recopilados varios géneros en cactus miniatura y las pautas de mantenimiento en cactus pequeños, cómo cuidarlos.

Cactus en flor en maceta

En resumen

Para un alféizar al este, Mammillaria, Rebutia, Gymnocalycium y Parodia son la apuesta segura y además los que más flores dan en poco espacio. Al sur y al oeste caben Astrophytum, Ferocactus, Echinopsis y la antorcha plateada, siempre que no queden pegados al cristal en pleno agosto. Y al norte, solo cactus de selva: Schlumbergera, Rhipsalis y Hatiora.

Elige por tamaño adulto, no por el que tiene la planta en el vivero, y da por hecho que el columnar que hoy mide un palmo pedirá sitio en unos años. Con la maceta adecuada, el platillo vacío y un invierno seco y fresco, un alféizar soleado es de los mejores lugares que un cactus puede tener dentro de una casa española.


Contenidos relacionados