Hay un solo carácter que define a un cactus y lo separa de cualquier otra planta suculenta del mundo: la areola. Es esa almohadilla afelpada de la que salen las espinas, los pelos, las flores, los frutos y las ramas. Ninguna otra familia botánica la tiene. Si la planta que tienes delante presenta areolas, es una cactácea; si tiene pinchos que nacen directamente del tallo, sin almohadilla, no lo es, por mucho que se le parezca.
A partir de ahí, identificar de qué cactus se trata es cuestión de mirar cuatro cosas en este orden: la forma del tallo, las costillas o tubérculos, el tipo y disposición de las espinas, y la flor con su fruto. Las tres primeras se ven todo el año; la cuarta es la que realmente decide, porque las flores son el carácter más estable y el que usan las claves de determinación.
Dónde vive un cactus
Las cactáceas son originarias exclusivamente del continente americano, desde Canadá hasta la Patagonia. La única excepción real es Rhipsalis baccifera, un cactus epífito que aparece también en África tropical, Madagascar y Sri Lanka, probablemente por dispersión relativamente reciente a través de aves migratorias. Todo lo demás que se ve fuera de América ha sido introducido por el hombre, y en el litoral mediterráneo y en Canarias algunas de esas introducciones se han naturalizado hasta comportarse como invasoras.
Que la familia sea americana no significa que sea de desierto. Hay cactáceas en selvas húmedas, en alta montaña andina, en costas nebulosas y en bosques templados. Saber de qué ambiente procede una planta explica casi todo lo que hay que hacer con ella en cultivo.
La forma del tallo
El tallo es el órgano principal en la mayoría de los cactus: es donde se almacena el agua y donde se hace la fotosíntesis, función que en el resto de las plantas corresponde a las hojas. Hay tres formas básicas.
- Globosos. Cuerpo esférico o deprimido, solitario o formando grupos. Es la forma que minimiza la superficie expuesta respecto al volumen, la más eficiente para conservar agua.
- Columnares. Cilíndricos, erectos, a veces ramificados desde la base o en candelabro. Alcanzan varios metros en su hábitat.
- Aplanados. Segmentos en forma de pala o de hoja. Es el caso de las opuntias, y también de los epífitos de selva como Epiphyllum, Rhipsalis o Schlumbergera.
Las ramas aplanadas como hojas de Epiphyllum phyllanthus tienen dos costillas.
Hay además formas anómalas que aparecen en cultivo y que no definen especie: las crestadas, en las que el ápice se abre en abanico, y las monstruosas, con crecimiento desordenado. Son mutaciones del punto de crecimiento y pueden darse en casi cualquier género.
Costillas y tubérculos
Las costillas son las aristas longitudinales que recorren el tallo. Su función es mecánica: permiten que la planta se hinche al absorber agua y se contraiga al perderla, como un fuelle, sin que la epidermis se rasgue. Un cactus deshidratado muestra las costillas marcadas y estrechas; el mismo tras un riego las tiene lisas y separadas.
El número de costillas es un carácter útil porque suele ser bastante constante dentro de una especie. Va desde dos o tres en los tallos aplanados de los epífitos hasta más de cien costillas finísimas en Stenocactus multicostatus. En otros géneros la costilla está fragmentada en bultos independientes, los tubérculos, que cumplen la misma función: es lo que ves en Mammillaria, Coryphantha o Ariocarpus, donde las areolas se sitúan en la punta de cada tubérculo o repartidas entre la punta y la axila.
Espinas, gloquidios y pelos
Las espinas de los cactus son hojas modificadas, y siempre nacen de una areola. En una misma areola suelen distinguirse espinas centrales, más largas y a menudo de distinto color, y espinas radiales, más finas y dispuestas en corona. El número y la relación entre unas y otras es uno de los datos que piden las claves.
Su función no es solo defensiva. Dan sombra al tallo, reflejan radiación, rompen el viento junto a la epidermis y crean un microclima algo más húmedo alrededor de la planta. En algunas especies de niebla costera, además, condensan agua que gotea hacia la base.
Las areolas de Echinopsis pachanoi son pequeñas y hundidas y sus espinas muy pequeñas, por eso sus ramas son ideales como portainjertos. Las areolas de Lophophora williamsii no tienen espinas, sólo un grupito de pelos.
La variación es enorme: espinas rígidas y largas de más de veinte centímetros en Corryocactus brevistylus, espinas ganchudas, aplanadas como papel, con vaina desprendible en Cylindropuntia, o reducidas a cerdas y pelos en Espostoa y Oreocereus. Y hay cactus sin espinas: Lophophora, Ariocarpus, Blossfeldia y buena parte de los epífitos adultos.
Las espinas de cactus pueden ser muy largas, como es el caso de Corryocactus brevistylus que pueden alcanzar los 25 cm. de longitud. Por otra parte, Opuntia microdasys, cuyas areolas no llevan espinas, sólo gloquidios.
Aparte están los gloquidios, exclusivos de la subfamilia Opuntioideae. Son espinitas diminutas, muy numerosas, con microganchos y con la base tan frágil que se desprenden al mínimo roce. Se clavan en la piel y en la ropa y cuesta mucho sacarlos. Un Opuntia microdasys aparentemente inofensivo, sin una sola espina visible, es más molesto de manejar que un columnar erizado. Con opuntias, guantes gruesos siempre.
Los tricomas son los pelos propiamente dichos, concentrados en las areolas y en el ápice, blancos o pardos y agrisándose con el tiempo. En conjunto forman la pubescencia, y en algunas especies el ápice queda cubierto de una mata densa que protege el punto de crecimiento del sol.
Raíces
Casi siempre son superficiales y muy ramificadas, extendidas en abanico a pocos centímetros de profundidad para capturar lluvias breves y rocío antes de que se evaporen. Es un dato que conviene tener presente en cultivo, porque explica por qué muchos cactus prefieren macetas anchas a macetas hondas.
La excepción son las especies de raíz napiforme, engrosada como un nabo, que almacena agua y reservas bajo tierra: Lophophora, Ariocarpus, muchos Turbinicarpus. Esas sí necesitan maceta profunda, y son justamente las que peor toleran el riego de invierno, porque esa raíz gruesa se pudre con facilidad.
Flores, frutos y semillas
Todas las cactáceas florecen, pero solo cuando alcanzan cierto tamaño y madurez, lo que en especies lentas puede llevar muchos años. Las flores suelen ser efímeras, de uno o dos días, o de una sola noche, y aparecen en gran número cuando llega el momento.
Su forma delata al polinizador. Vistosas, abiertas y coloridas para abejas y colibríes que vuelan de día; grandes, blancas y perfumadas para murciélagos y polillas nocturnas; estrechamente tubulares y rojas para aves de pico largo. El ovario es ínfero, es decir, queda por debajo de las piezas florales, y a menudo la superficie externa de la flor lleva areolas con escamas, pelos o espinas, igual que el tallo.
En algunos géneros las flores solo salen de una zona especializada llamada cefalio, una masa de lana y cerdas que puede ser terminal, como en Melocactus, o lateral a lo largo de la columna, como en Espostoa. La presencia de cefalio es un carácter de identificación muy claro.
Los frutos son en su mayoría bayas carnosas con una sola cavidad, con las semillas envueltas en una pulpa dulce formada por los funículos. Algunos géneros producen en cambio cápsulas secas que se abren al madurar. Las semillas son en general pequeñas, de uno a pocos milímetros, y su forma, color y la textura de la cubierta se usan como carácter taxonómico fino.
Las tunas, fruto de las Opuntias son los frutos de cactus más conocidos y cultivados no sólo en América, sino a nivel mundial como fruta comestible.
Las subfamilias, y por qué importan
La familia se divide hoy en cuatro subfamilias, y saber en cuál cae una planta resuelve la mitad de la identificación.
- Cactoideae. La más numerosa con diferencia. Tallos suculentos, sin hojas verdaderas, con costillas o tubérculos. Aquí están casi todos los géneros conocidos.
- Opuntioideae. Tallos segmentados, hojas pequeñas y efímeras en los brotes nuevos, y gloquidios en las areolas. Chumberas y cilindropuntias.
- Pereskioideae. El grupo más atípico. Son arbustos y arbolillos con tronco leñoso y hojas normales, planas y con nervios, que hacen la fotosíntesis como en cualquier otra planta. Tienen areolas con espinas, y por eso son cactus. Su clasificación interna se ha reorganizado bastante en los últimos años.
- Maihuenioideae. Un grupo pequeño de la Patagonia y los Andes australes, con hojitas cilíndricas persistentes y porte en cojín.
Cactus o euforbia: el error más común
Muchas euforbias africanas son columnares, suculentas, con costillas y con pinchos, y en un vivero se confunden constantemente con cactáceas. Son familias distintas y sin parentesco cercano: el parecido es convergencia evolutiva, dos linajes que resolvieron el mismo problema de la misma manera.
Se distinguen sin margen de duda por dos cosas. La primera es la areola: la euforbia no la tiene, sus espinas nacen directamente de la epidermis o de un escudo córneo, no de una almohadilla afelpada. La segunda es el látex: al romper cualquier parte de una euforbia mana un líquido blanco y lechoso que no aparece en ningún cactus.
Ese látex es irritante y tóxico por contacto y por ingestión. Provoca irritación de piel y mucosas, y en los ojos puede causar lesiones serias. Se manipulan con guantes, sin frotarse la cara después, y ante un contacto con los ojos o una ingestión hay que acudir al médico, o al veterinario si es un animal. Con niños y mascotas en casa, esa es la razón de peso para saber diferenciarlas.
En resumen
Para reconocer un cactus basta buscar la areola, que es un carácter exclusivo de la familia. Para saber cuál es, se mira en este orden la forma del tallo, las costillas o tubérculos, el patrón de espinas y por último la flor y el fruto, que son los caracteres decisivos y los que emplean las claves botánicas.
Recuerda además dos cosas que se repiten mal por todas partes: las cactáceas son americanas salvo Rhipsalis baccifera, y no todo lo suculento y espinoso es un cactus. Las euforbias suculentas se le parecen mucho, no tienen areolas, sueltan látex al romperse y ese látex es irritante y tóxico.