Comprar un cactus por internet funciona bien, mucho mejor que comprar casi cualquier otra planta, porque un cactus viaja seco, sin hojas que se marchiten, y aguanta varios días en una caja sin inmutarse. El problema no suele ser el viaje: son el anuncio que no dice qué especie te venden, la planta que llega con una pudrición que no se ve desde fuera, y el origen del ejemplar cuando el vendedor es un particular por redes sociales.
Así que antes de pagar conviene mirar cuatro cosas: que el anuncio dé el nombre científico y el tamaño real de la maceta, que el vendedor explique cómo embala y en qué fechas envía, qué política de devolución tiene, y si es un vivero con plantas propagadas o alguien revendiendo ejemplares de procedencia desconocida. Lo demás se resuelve al abrir la caja.

Qué tiene que decir el anuncio
El nombre completo, género y especie. Un anuncio que pone "cactus surtido", "mini cactus decorativo" o "cactus variado 5 cm" te está vendiendo una lotería. No es una estafa, es que quien lo vende no sabe qué hay en el lote, y tú no vas a poder averiguar si esa planta necesita sol pleno o media sombra, ni si aguanta el invierno fuera. Con el nombre de especie puedes buscar su hábitat y ya sabes cómo tratarla.
El tamaño de la maceta, en centímetros de diámetro. Es el único dato comparable. Las fotos engañan siempre, porque están hechas de cerca y muchas veces son de catálogo, no de la planta que te van a mandar. Un vivero serio lo dice de entrada: maceta de 5,5, de 8,5, de 10,5. Si el anuncio avisa de que la foto es orientativa, créetelo.
Si está injertada. Los cactus de colores chillones (rojo, amarillo, naranja fluorescente) suelen ser formas de Gymnocalycium mihanovichii sin clorofila, que no pueden vivir por sí solas y van injertadas sobre un patrón verde, casi siempre una Hylocereus. Son plantas legítimas y bonitas, pero tienen fecha de caducidad: cuando el patrón se agota, se acabó. Conviene saberlo antes y no después.
Si lleva flores pegadas. En muchas tiendas se venden cactus pequeños con una florecilla seca de colores encolada al ápice. No es la flor de la planta, está pegada con cola caliente y al quitarla deja una cicatriz. Si en la foto ves una flor de papel imposiblemente simétrica, es eso.
Cómo viaja un cactus por mensajería
Un vivero que sepa lo que hace deja de regar unos días antes de enviar y manda la planta con el sustrato seco, muchas veces con la maceta envuelta en film o sustituida por papel. Eso reduce el peso, evita que el agua se mueva dentro de la caja y, sobre todo, impide que una raíz húmeda pase cuatro días a treinta grados dentro de un cartón cerrado, que es la forma más eficaz de que llegue podrida.
La época importa más que la empresa de transporte. En pleno agosto una furgoneta parada al sol pasa de largo los cuarenta grados dentro, y en enero un almacén nocturno en la meseta baja de cero. La primavera y el otoño son las temporadas buenas para pedir, y además coinciden con el momento en que la planta está activa y se recupera antes del trasplante. Si pides en pleno invierno o en ola de calor, pregunta si envían con protección térmica o si prefieren esperar unos días.
Qué es normal al abrir la caja y qué no
Es normal que la maceta llegue suelta, que el sustrato se haya desplazado y la planta esté ladeada, que falte tierra, y que alguna espina venga doblada o rota. También es normal que el cactus se vea algo arrugado o consumido: viene seco a propósito y se rehidrata en cuanto lo riegues por primera vez.
No es normal nada blando. Presiona muy suavemente con un dedo: el cuerpo tiene que estar firme. Una zona blanda, oscura, hundida o con olor agrio significa pudrición, y casi siempre empieza por la base, justo en la línea del sustrato, que es donde hay que mirar. Tampoco es normal una marca negra extendida ni un líquido en el fondo de la caja.
Haz fotos al abrir, antes de tocar nada, con la caja y el embalaje a la vista. Si hay que reclamar, esas fotos son lo único que tienes. Y si hay daño, escribe cuanto antes: la mayoría de los viveros tienen un plazo corto para avisar de una planta que llegó mal.

Las primeras semanas en casa: cuarentena
Un cactus recién llegado no se coloca junto al resto de la colección. Se queda aparte dos o tres semanas, en un sitio luminoso pero sin sol directo, y se revisa a fondo. La cochinilla algodonosa se esconde entre las areolas, en las axilas de los tubérculos y bajo la lana del ápice, y la de raíz viaja en el cepellón sin que se vea nada desde arriba. Una lupa barata y dos minutos de mirar de cerca te ahorran contagiar diez plantas.
Lo segundo es la luz. La planta viene de un invernadero con malla de sombreo y si la pones de golpe al sol de mayo contra un cristal orientado al sur, se quema. Esa quemadura es una mancha amarillenta o blanquecina que no se cura nunca, se queda ahí toda la vida de la planta. Se aclimata en dos o tres semanas, dándole cada vez algo más de sol.
El riego puede esperar. Deja pasar unos días desde que llega, revisa que no haya raíces dañadas y riega entonces por primera vez, a fondo. Si vas a trasplantar, hazlo en seco, quita el sustrato viejo con cuidado y no riegues hasta pasada una semana, para que cualquier raíz rota cicatrice.
Devoluciones: el desistimiento de catorce días
En una compra a distancia dentro de España rige el Real Decreto Legislativo 1/2007, texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, que reconoce un derecho de desistimiento de catorce días naturales desde la recepción, sin necesidad de justificar el motivo.
Ahora la letra pequeña: ese mismo texto excluye del desistimiento, entre otros supuestos, los bienes que puedan deteriorarse o caducar con rapidez. Muchos viveros se acogen a esa excepción para las plantas vivas, y por eso sus condiciones dicen que no admiten devoluciones por cambio de opinión. Es una interpretación discutible con un cactus, que no es un ramo de flores, pero la práctica es esa. Lee las condiciones antes de comprar y no des por hecho el plazo.
Cosa distinta es la planta que llega muerta, podrida o que no es lo que pediste. Eso no es desistimiento, es falta de conformidad del producto, y ahí la responsabilidad del vendedor no depende de su política de devoluciones. Guarda el justificante del pedido, las fotos de la apertura y la conversación.
CITES: de dónde sale la planta que te venden
Toda la familia Cactaceae está incluida en el Apéndice II de CITES, el convenio sobre comercio internacional de especies amenazadas, y unos cuantos géneros muy codiciados por coleccionistas están en el Apéndice I, mucho más restrictivo: Ariocarpus, Aztekium, Obregonia, Turbinicarpus, Pelecyphora, Discocactus y algunos otros. Traducido: importar o exportar cactus requiere documentación, y los ejemplares recolectados en el campo no pueden circular libremente.
Esto importa porque la compraventa entre particulares por redes sociales y grupos de mensajería es justamente la vía por la que circula la planta expoliada de su hábitat. Las señales son bastante claras: un ejemplar adulto de una especie lenta a precio de ganga, con base leñosa y corchosa, raíz principal cortada, restos de tierra que no se parece en nada al sustrato de vivero, descripción del tipo "importado, de colección", y ninguna factura. Un cactus de veinte años no aparece de la nada.
Comprar en un vivero especializado, con planta propagada de semilla o de hijuelo y con factura, sale más barato, es legal y funciona mucho mejor: las plantas de campo, adaptadas a un suelo y una altitud concretos, se mueren en cultivo con muchísima más frecuencia que las de semillero. Si compras una especie del Apéndice I, pide el certificado. Un vendedor serio lo tiene.

Qué pedir la primera vez
Si estás empezando, no te lances a una especie rara y cara por internet. Pide dos o tres plantas fáciles y baratas de un vivero con nombre y comprueba cómo embala, en cuánto llega y en qué estado. Los géneros agradecidos para empezar son Echinopsis, Mammillaria, Gymnocalycium, Parodia y Rebutia: crecen razonablemente, florecen jóvenes y perdonan errores. Cuando ya sabes que ese vendedor cuida el envío, entonces pides lo caro.
Y compara el precio con el porte total, no con la foto. Una planta de maceta de 8,5 cm a cinco euros y otra de 5,5 cm a cuatro no son la misma compra. Sumando portes, además, casi siempre sale mejor un pedido de varias plantas que tres pedidos sueltos.
En resumen
Comprar cactus online es de las compras de plantas que mejor salen, siempre que el anuncio diga qué especie y qué tamaño de maceta te venden, el vendedor embale en seco y elija bien las fechas, y tú abras la caja con el móvil en la mano. Llegar con el sustrato desplazado y alguna espina doblada es normal; llegar blando por la base no lo es.
Dale a la planta dos o tres semanas de cuarentena separada del resto y aclimátala al sol poco a poco antes de ponerla en su sitio definitivo. Y mira de dónde viene: los cactus están en CITES, la compraventa entre particulares por redes es la puerta de entrada de la planta expoliada del campo, y un ejemplar propagado en vivero cuesta menos, es legal y sobrevive mucho mejor en tu terraza.