Una semilla de Mammillaria pesa menos de un miligramo y cabe media docena en la cabeza de un alfiler. De ese punto negro sale, en dos o tres semanas, una bolita verde de un milímetro con dos cotiledones diminutos, y esa bolita tardará entre uno y tres años en parecerse a un cactus. Sembrar cactus no es difícil, pero exige entender que se está trabajando a otra escala y a otro ritmo: el fracaso típico viene de tratar el semillero como si fuera de tomates.

A cambio, es la forma más barata de tener plantas. Un sobre de semillas cuesta lo que un ejemplar pequeño de vivero y puede dar cincuenta plántulas. Y hay especies que solo se consiguen así, porque nadie las propaga por esqueje.

Cuándo sembrar en España

La ventana buena va de abril a junio, y la razón es práctica: las plántulas necesitan crecer todo lo posible antes de su primer invierno. Una siembra de mayo llega a noviembre con el tamaño de un guisante y aguanta; una siembra de septiembre llega con el tamaño de una cabeza de alfiler y se pierde con facilidad.

Lo que gobierna la germinación es la temperatura del sustrato, no el calendario. El grueso de las cactáceas germina bien entre 20 y 25 °C, y muchas agradecen una oscilación día/noche de unos cinco grados, que es la señal que reciben en su hábitat. Por encima de 30 °C sostenidos la germinación baja en picado y aparecen los hongos. Si tienes un cuarto que se mantenga a 22 °C, puedes sembrar en enero sin problema y ganar unos meses.

Notocactus scopa, hoy Parodia scopa, con sus espinas blancas

De dónde sacar semilla que germine

Si compras el sobre, fíjate en la fecha. La semilla de cactácea conserva bien la viabilidad uno o dos años en seco y en frío, pero a partir del tercero el porcentaje de nascencia cae, y hay géneros que la pierden antes. Guarda lo que no siembres en un bote hermético dentro de la nevera, no en un cajón del salón.

Si la sacas de un fruto propio, límpiala. La pulpa lleva inhibidores de la germinación y, además, es azúcar puro para los hongos. Aplasta el fruto en un colador bajo el grifo, frota la pasta contra la malla hasta que solo queden las semillas y déjalas secar sobre papel un par de días antes de sembrar o guardar. Con una pitaya del supermercado (Selenicereus undatus, antes Hylocereus) esto funciona a la primera: las semillas son frescas y germinan en tres o cuatro días con un porcentaje altísimo.

Pitaya abierta mostrando la pulpa con semillas negras

Dos excepciones que conviene conocer. Las chumberas y demás Opuntia tienen una cubierta leñosa muy dura y germinan mal y de forma escalonada: mejoran con un lijado suave del borde de la semilla o con un remojo largo. Y algunas especies de zonas frías de altura, como varias Escobaria o Pediocactus, responden a un estratificado en frío: tres o cuatro semanas en la nevera, en sustrato apenas húmedo, antes de pasarlas al calor.

El sustrato y por qué hay que esterilizarlo

El enemigo número uno del semillero de cactus es el damping off, la caída de plántulas causada por hongos del suelo (Pythium, Phytophthora, Fusarium). Aparece de un día para otro: las plántulas se estrechan por la base, se tumban y en 48 horas hay un corro entero muerto. No hay cura una vez empezado; solo prevención.

Prepara una mezcla mineral y fina: mitad turba rubia o fibra de coco, mitad arena silícea de grano fino o perlita, todo tamizado para quitar los terrones. Nada de tierra de jardín. Después esteriliza: el sustrato humedecido, tapado, tres o cuatro minutos en el microondas a máxima potencia, o media hora en el horno a 100 °C, o simplemente regado con agua hirviendo hasta que cale del todo. Escalda también la bandeja y la tapa si las reutilizas. Deja enfriar por completo antes de sembrar.

La siembra, paso a paso

Llena el recipiente hasta un par de centímetros del borde, alisa sin compactar y humedece el sustrato por capilaridad: pon la bandeja en un dedo de agua y espera a que la superficie se oscurezca. Regar por arriba desplaza las semillas y las entierra.

Reparte las semillas sobre la superficie, sin cubrirlas. Este es el punto donde más gente se equivoca. Muchas cactáceas tienen germinación fotoblástica positiva: necesitan luz para germinar, y una semilla enterrada medio centímetro no sale nunca. Como mucho, espolvorea una capa finísima de arena que deje ver la semilla. En las especies de grano grande, como Opuntia o Ferocactus, sí puedes hundirlas ligeramente con el dedo, pero sin taparlas.

Tapa el recipiente. Sirve una tapa transparente, una bolsa de congelación o film con unos agujeros. Lo que buscas es humedad ambiental alta y constante sin tener que regar. Colócalo con mucha luz pero sin sol directo: bajo un plástico cerrado, media hora de sol de junio cocina las plántulas. Una ventana orientada al norte o una repisa a metro y medio de una ventana al sur van bien; un tubo LED de cultivo a 25-30 cm, aún mejor.

Las primeras semanas

Los tiempos varían mucho. Astrophytum, Echinopsis y buena parte de Mammillaria asoman entre el día 5 y el 15. Ferocactus y Parodia (el género donde hoy se incluye el antiguo Notocactus scopa) van en dos o tres semanas. Los saguaros (Carnegiea gigantea) germinan rápido y luego crecen a paso de tortuga: un año para llegar al centímetro. No tires un semillero porque a las tres semanas no haya salido todo; hay géneros que germinan escalonados durante meses.

Una vez germinado, no destapes de golpe. Las plántulas han crecido en saturación de humedad y no tienen aún cutícula ni espinas que las protejan de la deshidratación; el cambio brusco las arruga en horas. Airea de forma gradual a partir del segundo mes: primero unos minutos al día, luego dejando la tapa entreabierta, y hacia el cuarto o quinto mes ya sin tapa. Si el sustrato pierde humedad, riega por capilaridad, nunca a chorro.

Nada de abono durante los primeros dos o tres meses. Después, un fertilizante para cactáceas a un cuarto de la dosis y bajo en nitrógeno, cada tres o cuatro riegos. El exceso de nitrógeno da plántulas hinchadas, de epidermis blanda, que revientan y se pudren.

El primer invierno y el trasplante

Aquí va otra idea que conviene desmontar. Se repite que los cactus necesitan un invierno seco y frío, y es cierto para los adultos, pero no para las plántulas de su primer año: sin reservas suficientes, una sequía invernal completa las deshidrata sin remedio. Pásalas dentro de casa, por encima de 10-12 °C, con la máxima luz posible y riegos muy espaciados que mantengan el sustrato apenas fresco. A partir del segundo invierno ya puedes aplicarles el reposo seco de los adultos.

El repicado se hace cuando las plantitas se molestan entre sí y ya tienen cuerpo suficiente para manejarlas, normalmente entre los 6 y los 12 meses. Se levantan con un palillo o unas pinzas, sujetando siempre por el sustrato o por los lados, nunca tirando del cuello. Plántalas a la misma profundidad en sustrato de cactus normal, y no riegues hasta cinco o siete días después: las raicillas rotas son una puerta de entrada para la podredumbre. Muchos cultivadores repican dejando las plántulas algo juntas todavía; crecen más rápido en grupo que aisladas.

Los errores que más semilleros arruinan

Enterrar la semilla. Ya está dicho, pero es la causa principal de "no me ha germinado nada".

Sustrato sin esterilizar. Ahorras diez minutos y pierdes la siembra entera.

Sol directo con el semillero tapado. El efecto invernadero sube la temperatura interior muy por encima de la ambiente.

Destapar demasiado pronto o demasiado tarde. Pronto, se secan; tarde, se estiran y se ahilan buscando luz, y luego no se enderezan.

Sembrar demasiado denso. Con las semillas amontonadas, un foco de hongo se lleva toda la bandeja. Deja al menos medio centímetro entre semillas.

Impaciencia. Un cactus de semilla es un proyecto de años. Si buscas resultados en una temporada, propaga por esqueje o por hijuelo, que para eso están.

En resumen

Siembra entre abril y junio, con el sustrato entre 20 y 25 °C. Usa una mezcla fina y mineral, esterilízala y esteriliza también el recipiente. Deja las semillas en superficie, sin cubrir, humedece por capilaridad y tapa para mantener la humedad, con mucha luz indirecta y cero sol directo. Ventila de forma progresiva a partir del segundo mes, no abones hasta el tercero y protege las plántulas del frío y de la sequía total su primer invierno. Repica entre los 6 y los 12 meses y espera casi una semana antes de volver a regar. El resto es tiempo.


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