El cactus bonete es uno de los pocos cactus que gusta incluso a quien no le gustan los cactus. No tiene espinas, su silueta es limpia y geométrica, y la superficie está salpicada de motas blancas que le dan aspecto de piedra tallada. Su nombre científico es Astrophytum myriostigma y en español se le conoce también como mitra, bonete de obispo o birrete, por su parecido con el tocado litúrgico.
Es un cactus fácil, pero fácil a su manera. Los que se pierden suelen morir por exceso de cuidados, no por falta de ellos.
Cómo es la planta
Astrophytum myriostigma es originario del noreste y centro de México: Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas, Hidalgo y Querétaro. Vive en zonas áridas sobre suelos calizos y yesíferos, un dato que tiene consecuencias directas en el cultivo, como veremos.
El cuerpo es globoso de joven y se va alargando con los años hasta hacerse claramente columnar; los ejemplares muy viejos pueden superar el medio metro de altura, aunque lo habitual en cultivo doméstico son 15-25 cm.
Lo característico:
Costillas. Normalmente cinco, muy marcadas y de sección triangular, lo que da a la planta una forma de estrella perfecta vista desde arriba. Existen ejemplares de 3, 4, 6 y hasta 8 costillas; las formas de cuatro y tres costillas se cultivan como var. quadricostatum y var. tricostatum.
Ausencia de espinas. Es el único Astrophytum que carece de espinas en estado adulto. Las areolas están ahí, pero solo producen lana. Esto lo hace muy cómodo de manipular.
Las motas blancas. No son manchas ni cal: son tricomas, diminutos pelos escamosos que cubren la epidermis y reflejan la radiación solar, reduciendo el calentamiento y la pérdida de agua. El epíteto myriostigma significa literalmente «mil puntos». Hay un cultivar sin ellos, 'Nudum', de epidermis verde lisa, y variedades japonesas seleccionadas por la densidad y el dibujo de ese punteado, como 'Onzuka' o 'Fukuryu'.
Flores. Amarillas, de 4-6 cm, a veces con la garganta anaranjada o rojiza, brotan del ápice lanudo entre primavera y verano. Duran dos o tres días y se abren solo con sol. La floración empieza cuando la planta alcanza unos 6-10 cm de diámetro, lo que desde semilla suele significar de 3 a 5 años.
El sustrato: calcáreo y drenante
Aquí está la primera diferencia respecto a otros cactus. Astrophytum myriostigma es una planta calcícola: en la naturaleza crece sobre roca caliza y yeso. En cultivo agradece un sustrato de pH neutro o ligeramente alcalino y responde mal a las mezclas muy turbosas y ácidas.
Una fórmula que funciona bien:
50 % de árido mineral de 3-6 mm (pómez, puzolana, arlita machacada, akadama).
25 % de grava caliza o dolomítica, marmolina o caliza triturada.
25 % de sustrato orgánico, turba rubia o fibra de coco.
Si vives en zona de agua dura —gran parte del centro, este y sur peninsular—, el propio riego ya aporta calcio de sobra y puedes reducir la fracción caliza. Es uno de los pocos cactus para los que el agua del grifo calcárea no supone un problema en el sustrato. Sí conviene, en cambio, evitar que las gotas sequen sobre el cuerpo, porque dejan manchas blancas de cal sobre los tricomas que estropean el aspecto y no se van.
Maceta con buen agujero de drenaje, preferiblemente algo más profunda que ancha, porque la raíz es principal y tiende a bajar.
Riego: el punto crítico
La regla es empapar a fondo y luego dejar secar por completo. Riega hasta que salga agua por el fondo y no vuelvas a regar hasta que el sustrato esté seco de arriba abajo. Comprobarlo metiendo un palillo de madera hasta el fondo es más fiable que tocar la superficie.
Frecuencia orientativa en clima peninsular, con maceta de 12-15 cm al exterior:
Primavera (marzo-mayo): cada 12-18 días, empezando suave.
Verano (junio-agosto): cada 8-12 días. Riega al atardecer, nunca a pleno sol.
Otoño (septiembre-octubre): espaciando hasta parar.
Invierno (noviembre-febrero): nada de agua.
Ese secado invernal completo no es un capricho. La planta deshidrata sus tejidos, se arruga un poco —es normal y reversible— y aumenta mucho su tolerancia al frío. Además es lo que dispara la floración de la primavera siguiente.
Un método muy útil para esta especie es el riego por inmersión: se mete la maceta en un barreño con 2-3 cm de agua durante 10-15 minutos, hasta que la superficie se oscurezca por capilaridad, y se saca a escurrir. Así se moja todo el cepellón por igual y no se salpica el cuerpo.
Luz y temperatura
Quiere mucha luz, pero es más sensible al sol directo intenso que otros cactus, precisamente porque no tiene espinas que le den sombra. En el norte y en la cornisa cantábrica puede ir a pleno sol sin problema. En el interior y el sur, con veranos de 38-42 °C, agradece sombra ligera en las horas centrales de julio y agosto: una malla de sombreo del 30-40 % o la sombra proyectada por otra planta más alta.
Las quemaduras solares en Astrophytum se manifiestan como manchas amarillentas que luego pasan a marrón corchoso, y son permanentes. La mayoría ocurren en abril y mayo, cuando se saca al sol pleno una planta que ha pasado el invierno bajo cubierta. Acostúmbrala progresivamente durante dos o tres semanas.
En cuanto al frío: seco y bien enraizado tolera hasta -3 o -5 °C de forma puntual, y hay quien lo cultiva al aire libre en zonas de heladas suaves. Dicho esto, para ir sobre seguro mantenlo por encima de 4-5 °C. Lo que no debe hacerse bajo ningún concepto es dejarlo expuesto a la lluvia invernal: la combinación de sustrato empapado y temperaturas bajas es lo que mata a estos cactus, no el termómetro por sí solo.
Tampoco le conviene un invierno en el salón a 20 °C. Sin reposo frío, el ápice produce un crecimiento estirado y pálido, la planta pierde su forma compacta y no florece.
Abonado
De abril a septiembre, una vez al mes, con abono específico de cactáceas bajo en nitrógeno, a la mitad de la dosis recomendada, y siempre sobre sustrato previamente húmedo.
El exceso de nitrógeno es especialmente dañino en esta especie: produce un crecimiento rápido y globoso que deforma la geometría de las costillas —se ven perfectamente los tramos hinchados de los años de abonado excesivo— y da tejidos blandos, propensos a agrietarse y a los hongos.
Errores frecuentes
Pulverizar el cuerpo. Muy extendido y contraproducente. No hidrata las raíces, deja manchas de cal sobre los tricomas y favorece que se acumule agua en el ápice lanudo, donde puede pudrirse el punto de crecimiento.
Macetas sin drenaje o platos siempre llenos. Un plato con agua residual bajo un Astrophytum equivale a raíz asfixiada en pocos días de calor.
Regar «un poquito» cada semana. Mantiene húmeda la superficie sin llegar a la raíz. Es peor que regar bien cada tres semanas.
Tratar un ejemplar injertado como si fuera de pie propio. Muchos Astrophytum comerciales vienen injertados sobre Hylocereus o sobre Echinopsis para acelerar el crecimiento. El portainjertos, sobre todo si es Hylocereus, es mucho más sensible al frío (no debe bajar de 8-10 °C) y necesita más agua. Mira la base: si hay una línea de unión entre dos tejidos distintos, estás ante un injerto. Se puede desinjertar y enraizar el Astrophytum por su cuenta en primavera, dejando cicatrizar el corte una o dos semanas antes de ponerlo sobre sustrato seco.
Trasplantar demasiado a menudo. Es un cactus de crecimiento lento; cada 3 o 4 años basta.
Plagas y enfermedades
Cochinilla algodonosa. Se refugia en las areolas y en la lana apical, donde pasa desapercibida sobre el fondo blanco. Revisa el ápice con lupa de vez en cuando. Alcohol isopropílico con bastoncillo o jabón potásico, repitiendo a los 10 días.
Cochinilla de las raíces. Causa de muchos parones inexplicables. Revisa el cepellón en cada trasplante.
Araña roja. Deja un moteado oxidado en la zona apical. Aparece con calor seco y aire estancado, y la marca es permanente.
Podredumbre basal. Mancha oscura y blanda cerca del suelo, casi siempre por riego fuera de temporada. Si el daño no ha llegado al ápice, corta en tejido sano, espolvorea azufre o canela, deja secar dos semanas a la sombra y enraíza el trozo superior sobre sustrato seco.
Corcheado basal. Una capa marrón y dura que avanza desde la base con los años. En ejemplares viejos es un proceso natural de lignificación, no una enfermedad. No hay que hacer nada.
Multiplicación por semilla
No produce hijuelos, así que la semilla es la única vía razonable. Por suerte, Astrophytum es de los géneros más agradecidos para sembrar.
Siembra en abril o mayo, sobre sustrato mineral fino tamizado y previamente humedecido. Las semillas, que tienen forma de casquete o de barquito, se colocan en superficie, con la cavidad hacia abajo, sin enterrar. Riego por inmersión, tapa el tiesto con una bolsa transparente y mantén a 22-28 °C con luz indirecta. Germinan en 3 a 10 días, con porcentajes muy altos si la semilla es fresca.
El destape debe ser progresivo a partir del segundo mes: abre un poco más cada día durante dos semanas. Destapar de golpe deshidrata las plántulas en horas. El primer invierno debe pasarse en fresco pero sin llegar a helada, y con riegos muy ligeros, porque las plántulas todavía no soportan la sequía total de los adultos.
Ten en cuenta que la especie es autoestéril: para obtener semilla necesitas dos ejemplares de origen genético distinto y polinizar a mano con un pincel fino, pasando polen de una flor a otra.
Trasplante
A principios de primavera, cada 3-4 años y siempre con la planta seca. Sube solo un par de centímetros de diámetro de maceta: un tiesto excesivamente grande retiene humedad en zonas donde no hay raíz y acaba pudriéndola.
Coloca la planta a la misma altura a la que estaba, sin enterrar el cuello, y añade una capa de grava gruesa en superficie. Ese acolchado mineral mantiene seca la base del cuerpo, que es exactamente donde empiezan las podredumbres. No riegues hasta pasados 7-10 días.
En resumen
El cactus bonete, Astrophytum myriostigma, es un cactus mexicano sin espinas, de cinco costillas y epidermis punteada de tricomas blancos, que florece en amarillo desde el ápice en primavera y verano.
Sus cuidados se resumen así: sustrato muy drenante y de tendencia calcárea, mucha luz con sombreo en las horas centrales del verano en el interior peninsular, riego por empapado o inmersión con secado total entre riegos, invierno completamente seco y fresco por encima de 4-5 °C y abonado escaso y bajo en nitrógeno.
Evita pulverizarlo, evita los platos con agua, evita el riego invernal y comprueba si tu ejemplar viene injertado, porque en ese caso los cuidados son los del portainjertos y no los de la planta que ves. Con esas premisas es un cactus longevo y muy poco exigente, capaz de vivir décadas en la misma colección.