Lo primero, porque es lo que de verdad importa de esta planta: las orejas de conejo no tienen espinas grandes, tienen gloquidios. Esos puntitos ordenados que le dan aspecto de peluche son pelos rígidos de apenas unos milímetros, con ganchos microscópicos, agrupados por cientos en cada areola. Se sueltan al menor roce, se clavan en la piel a docenas y salen fatal, porque los ganchos impiden que se desprendan tirando. Nunca se toca con las manos desnudas.
Dicho eso, es un cactus muy reconocible y con nombre propio: Opuntia microdasys, una chumbera enana mexicana de palas ovaladas que van brotando unas de otras. Esta ficha va de identificarla bien, de distinguirla de las opuntias que se le parecen, de entender qué son exactamente sus gloquidios y de saber qué formas circulan en el comercio bajo el mismo nombre popular.

Qué es un gloquidio y por qué hay que tomárselo en serio
El gloquidio es una espina, botánicamente hablando, solo que diminuta y especializada. Mide poco, es finísimo, tiene la punta armada de púas orientadas hacia atrás y está unido a la areola con una sujeción tan débil que se desprende con rozarla. Es la estrategia defensiva del subgrupo de las opuntias: en lugar de unas pocas púas gruesas, miles de agujas invisibles.
Sobre la piel produce picor y una irritación que puede durar días. El problema no es la toxicidad, porque no la tiene, sino el efecto mecánico: quedan clavados y siguen molestando hasta que salen. Los que se ven se sacan con pinzas finas y buena luz. Para los que no se ven, lo que funciona es cinta adhesiva ancha o cera depilatoria aplicada sobre la zona y retirada en el sentido en que entraron. Si han llegado a los ojos, a la boca o a una zona que se inflama, se va al médico y no se prueba nada en casa.
De ahí salen tres reglas de convivencia. Guantes gruesos de cuero o de nitrilo reforzado siempre que la toques, y para moverla, pinzas o una tira de periódico doblada varias veces a modo de asa. Nunca soplar sobre la planta ni sobre la ropa, por razones obvias. Y sitio elegido con cabeza: fuera de pasillos, fuera del borde de una mesa y fuera del alcance de niños y de animales. Un perro o un gato que muerde una pala acaba con gloquidios en el hocico, la lengua o las encías, y eso sí es una visita al veterinario.
Qué planta es exactamente

Opuntia microdasys es un cactus originario de zonas áridas del centro y el norte de México. Pertenece a la familia Cactaceae y, dentro de ella, al grupo de las opuntioideas, que es el de las chumberas: plantas construidas a base de segmentos planos encadenados. Cada uno de esos segmentos, lo que llamamos pala, es un cladodio, es decir, un tallo aplanado que hace el trabajo de una hoja.
Las palas son ovaladas o casi redondeadas, de un verde claro algo amarillento y con un tacto aterciopelado engañoso. Brotan de dos en dos en la parte superior de la anterior, y esa disposición emparejada es la que le ha dado el nombre popular. En su tierra forma matas anchas y densas; en maceta, que es como se cultiva aquí, se queda mucho más pequeña y compacta.
Cuando florece, saca flores amarillas en el borde superior de las palas, y de ellas pueden salir frutos globosos rojizos o purpúreos. En interior florece poco, porque necesita mucha luz, planta adulta y un invierno fresco y seco de verdad.
Cómo se distingue de otras opuntias
En una tienda hay varias opuntias juntas y se confunden con facilidad. El rasgo que separa a esta de casi todas es la ausencia total de espinas visibles: donde las demás sacan púas rígidas de centímetros, Opuntia microdasys solo tiene cojinetes de gloquidios, repartidos sobre la pala con una regularidad casi geométrica. Vista de lejos parece lisa y afelpada, y ese aspecto es su firma.
- La chumbera común (Opuntia ficus-indica) es una planta grande, arborescente, de palas alargadas de tamaño muy superior. No hay confusión posible salvo con plantones muy jóvenes.
- Opuntia rufida es la que más se le parece: también carece de espinas y tiene gloquidios pardo rojizos. Muchos ejemplares vendidos como orejas de conejo de gloquidios rojizos corresponden en realidad a esta especie o a formas intermedias, y en cultivo se manejan igual.
- Opuntia monacantha y otras opuntias de jardín tienen palas más alargadas y sí llevan espinas largas, además de gloquidios.
- Los cactus con palas pequeñas y peludas de otros géneros, como algunos Cylindropuntia, se reconocen porque sus segmentos son cilíndricos, no planos.
En el comercio se venden formas diferenciadas por el color de los gloquidios: blancos, amarillo dorado y rojizos. Circulan con nombres como albispina, pallida o rufida, que no siempre corresponden a taxones distintos ni se aplican de forma consistente. Si te importa saber qué tienes exactamente, el color de los gloquidios y el tamaño de la pala son los datos a mirar; si te importa cultivarla bien, da lo mismo, porque todas piden lo mismo.
Los nombres populares, y por qué confunden
Se la llama orejas de conejo por la pareja de palas nuevas, y alas de ángel por la misma razón. Hasta aquí, sin problema. El lío llega con cactus lunares o cactus de lunares, un nombre que en unas tiendas se aplica a esta planta, por sus cojinetes repartidos como topos, y en otras al Gymnocalycium injertado de bola roja o amarilla, que no tiene nada que ver. Si compras a distancia, fíate de la foto y del nombre científico, no del nombre comercial.
También se la vende como chumbera enana o chumbera de interior, lo cual es correcto en el sentido de que pertenece al mismo grupo, pero puede hacer pensar que da higos chumbos comestibles a escala doméstica. No es el caso: sus frutos son pequeños y la planta se cultiva como ornamental.
Lo esencial del cultivo, en corto
Es un cactus fácil siempre que se respeten cuatro cosas. Quiere mucha luz, más que la mayoría de las suculentas de interior, y agradece salir fuera en la temporada cálida, con una aclimatación gradual para que no se queme. El riego va por empapado y secado completo, nunca a calendario fijo, y en invierno se suspende prácticamente. El sustrato tiene que drenar rápido, mezclando sustrato de cactus con material mineral grueso, y la maceta debe ser ajustada y con agujero.
Y el invierno, que es donde falla casi todo el mundo. No es una planta rústica en la mayor parte de España: la helada le daña los tejidos y la combinación de frío con sustrato húmedo la pudre. En el interior peninsular pasa el invierno dentro de casa, en un sitio luminoso y fresco. En la costa mediterránea puede quedarse fuera y resguardada de la lluvia. En la cornisa atlántica el enemigo no es tanto el hielo como la lluvia continua sobre la maceta. Tienes el detalle completo, riego, plagas y trasplante, en cómo cuidar las orejas de conejo.
Se multiplica con una facilidad casi vergonzosa: se separa una pala entera por su articulación, con guantes y un cuchillo limpio, se deja secar la herida a la sombra hasta que forme una costra bien seca y se planta de pie en sustrato mineral, apenas enterrada. Sin regar durante los primeros días. La primavera es la buena época.
En resumen
Las orejas de conejo son Opuntia microdasys, una chumbera enana mexicana de palas ovaladas emparejadas, sin espinas grandes y cubierta de cojinetes de gloquidios. Ese aspecto de peluche es exactamente lo contrario de lo que parece: los gloquidios se desprenden al mínimo contacto, se clavan a cientos y cuesta mucho sacarlos, así que la planta se maneja siempre con guantes y se coloca donde nadie la roce por accidente.
Identificarla es sencillo por la ausencia de espinas visibles y la regularidad de sus cojinetes, teniendo en cuenta que las formas de gloquidios rojizos se solapan con Opuntia rufida y que el nombre comercial de cactus lunares se usa para plantas muy distintas. En cultivo pide sol, sustrato que seque deprisa e invierno seco, y se propaga separando una pala, dejándola cicatrizar y plantándola.