Crecer rápido y entrar pronto en producción son dos cosas distintas. Un castaño puede echar ochenta centímetros de tronco al año y tardar ocho en dar la primera castaña; un manzano injertado sobre patrón enanizante apenas levantará dos metros y estará cargado de fruta en el segundo verano. Cuando alguien busca un frutal de rápido crecimiento normalmente quiere las dos cosas: sombra pronto y fruta pronto. No siempre vienen juntas, y saber qué especies las reúnen ahorra años de espera.

A esto se añade un factor que pesa más que la elección de especie y que en los listados suele quedar fuera: el patrón sobre el que va injertado el árbol y las condiciones de los tres primeros veranos. Con eso en la cabeza, esta es la selección de frutales que de verdad arrancan deprisa en clima peninsular.

El patrón manda más que la especie

Un frutal de vivero son dos plantas: la variedad, que decide la fruta, y el patrón o portainjerto, que decide el vigor, la precocidad, la tolerancia a la caliza, al encharcamiento y a la sequía. El mismo manzano Golden puede tardar siete años en producir sobre patrón franco (de semilla) y dos sobre M9. El mismo cerezo Burlat tarda cinco o seis sobre Prunus avium y tres sobre Gisela 5.

La regla que casi nunca se cuenta: los patrones enanizantes adelantan la cosecha justamente porque limitan el crecimiento. Un árbol que crece menos florece antes, porque deja de invertir en madera. Si busca fruta pronto, elija enanizante; si busca sombra pronto, elija vigoroso; no pida las dos cosas al mismo árbol. Y tenga en cuenta que los patrones enanizantes exigen riego seguro y tutor permanente: en secano, un M9 se queda en un arbusto raquítico.

Higuera

Ficus carica es, con diferencia, el frutal más rápido del clima mediterráneo peninsular. Una estaquilla plantada en invierno enraíza en la primavera, echa entre 60 y 100 cm de brotes ese mismo año y da los primeros higos al segundo o tercero. No necesita polinización en las variedades comunes, no necesita otro árbol cerca y en la mitad sur no necesita riego una vez asentada.

Da además dos cosechas en muchas variedades: brevas en junio sobre la madera del año anterior e higos de agosto a septiembre sobre la del año en curso. Variedades como Cuello de Dama, Colar o Napolitana funcionan bien en buena parte del país; la higuera aguanta hasta -10 °C aproximadamente, aunque en zonas frías del interior conviene protegerla los primeros inviernos.

El precio de esa velocidad es un sistema radicular agresivo y superficial. No la plante a menos de cinco o seis metros de muros, soleras, arquetas o tuberías de saneamiento, y evite ponerla junto a una terraza si le molesta la fruta caída. Un error caro y muy repetido.

Higuera joven de crecimiento rápido

Morera

La morera blanca (Morus alba) es el árbol de sombra más rápido de esta lista: en buen suelo con riego puede acercarse al metro anual en los primeros años y dar sombra útil en cuatro o cinco. Fructifica pronto, hacia el cuarto año, con frutos dulces y blandos que se comen del árbol y no aguantan transporte, por lo que solo se disfrutan si los tiene en casa.

La morera negra (Morus nigra) da un fruto mucho mejor, más ácido y aromático, pero crece bastante más despacio y forma un árbol de porte más bajo y retorcido. Si el objetivo es velocidad, blanca; si es sabor, negra y con paciencia.

Aviso práctico: las moras manchan de morado el pavimento, los coches y la ropa, y las manchas son persistentes. Para plaza o entrada de casa existen selecciones estériles de Morus alba sin fruto, que conservan el crecimiento rápido y la sombra densa.

Granado

Punica granatum combina crecimiento rápido con producción muy temprana: una planta de vivero de dos savias suele dar las primeras granadas al tercer año, y una estaca enraizada al cuarto. Crece como arbusto multitronco, se puede conducir a un solo pie y rara vez pasa de cuatro o cinco metros, lo que lo hace manejable en jardines pequeños.

Es además de los frutales más tolerantes que existen a la caliza, la salinidad y la sequía, lo que lo hace ideal para el sureste peninsular. Mollar de Elche para consumo en fresco por su grano blando; Wonderful si busca acidez y color para zumo.

Su punto débil es el agrietado del fruto, que aparece cuando después de un periodo seco llega un riego abundante o una tormenta. La prevención es riego regular en el último mes de maduración, no rachas de sed y hartazgo.

Níspero japonés

Eriobotrya japonica crece deprisa desde el primer año, es perennifolio, forma copa densa y da sombra pronto. Injertado, produce a los tres o cuatro años; de semilla, a los seis u ocho y con fruta impredecible.

Tiene un ciclo invertido respecto a los demás frutales de esta lista: florece en otoño, entre octubre y diciembre, y madura en abril y mayo. Eso lo convierte en la primera fruta de hueso de la temporada, pero también en un árbol de zonas suaves: por debajo de -2 o -3 °C el fruto cuajado se hiela y se pierde la cosecha entera, aunque el árbol sobreviva sin problema. En Ávila o en Teruel tendrá un níspero magnífico que casi nunca dará nísperos. En la costa mediterránea, en Andalucía y en el litoral atlántico templado, funciona perfectamente.

Almendro

Prunus dulcis es de los frutales de secano que antes entra en producción: primeras almendras al tercer año, cosecha seria al quinto, y un crecimiento inicial vigoroso, sobre todo sobre patrones híbridos como el GF-677 (almendro × melocotonero), que además tolera bien los suelos calizos donde otros frutales se clorosan.

Su problema no es el crecimiento, es la floración. El almendro tradicional florece en enero o febrero, cuando quedan heladas por delante, y en muchas zonas del interior se queda sin cosecha año sí año no. La solución existe desde hace décadas y sigue sin llegar a muchos jardines particulares: las variedades de floración tardía y autofértiles —Guara, Soleta, Belona, Vairo, Penta, Makako, Lauranne— que florecen entre finales de febrero y marzo y no necesitan un segundo árbol polinizador. Plantar un almendro Marcona solitario en Castilla es condenarse a mirar flores heladas.

Almendro en flor a finales de invierno

Cerezo

Prunus avium crece rápido en madera —es capaz de echar más de un metro de guía al año en su juventud— pero sobre patrón franco tarda cinco o seis años en dar cerezas y acaba siendo un árbol de siete u ocho metros, incómodo de recolectar y de proteger de los pájaros.

Los patrones Gisela 5 y Gisela 6 cambian por completo el panorama: reducen el árbol a la mitad, adelantan la producción al segundo o tercer año y permiten cubrirlo con malla. En suelos calizos y secos, el patrón clásico es Santa Lucía (Prunus mahaleb), más rústico pero más vigoroso y menos precoz.

Compruebe la polinización antes de comprar: muchas variedades tradicionales son autoestériles y necesitan otra compatible cerca. Si solo va a plantar un árbol, elija autofértil: Lapins, Sunburst, Stella o Sweetheart.

Manzano

El manzano es el ejemplo más claro de que el patrón lo decide todo. Sobre M9 hace un árbol de 2 a 2,5 m que fructifica el segundo año, pero exige tutor de por vida —su anclaje es pésimo— y riego regular. Sobre MM106, semivigoroso, da un árbol de 3,5-4 m que produce al tercer o cuarto año y se sostiene solo. Sobre franco de semilla, siete u ocho años y un árbol de seis metros.

El límite real en España es el frío invernal: la mayoría de variedades necesitan entre 800 y 1.200 horas por debajo de 7 °C para brotar y florecer con normalidad. En el sur y en el litoral mediterráneo cálido no se acumulan, y el resultado es un árbol que brota mal y desigual. Ahí hay que ir a variedades de baja necesidad de frío como Anna o Dorsett Golden. Y prácticamente todas las variedades necesitan polinización cruzada: dos manzanos que coincidan en floración, o uno con injerto de otra variedad en una rama.

Cítricos

Conviene matizar la fama de rápidos que arrastran los cítricos. Su crecimiento anual en madera es más bien moderado —bastante menor que el de higuera o morera— y lo que sí es rápido es su entrada en producción: un naranjo o un limonero injertado de vivero da fruta al segundo o tercer año desde la plantación.

El limonero es el más vigoroso y el que antes produce del grupo, con floraciones sucesivas casi todo el año en clima suave. Los patrones habituales hoy son citrange Carrizo y mandarino Cleopatra; el naranjo amargo, que fue el patrón clásico español, quedó descartado por su sensibilidad al virus de la tristeza que arrasó las plantaciones a partir de los años cincuenta. Para maceta o jardín muy pequeño existe Flying Dragon (Poncirus trifoliata var. monstrosa), que enaniza mucho.

El error que más cítricos jóvenes mata es plantar con el punto de injerto enterrado o dejar que el agua de riego moje el tronco: es la vía directa a la gomosis por Phytophthora. El injerto debe quedar entre 10 y 15 cm por encima del suelo y bien seco.

Castaño

Castanea sativa crece rápido y llega a ser un árbol enorme y muy longevo, pero es el menos apto de esta lista para un jardín corriente y por razones muy concretas. Necesita suelo ácido, sin caliza, con veranos no demasiado secos: es un árbol del noroeste peninsular, del Sistema Central y de zonas de montaña húmeda, no del valle del Ebro ni de La Mancha.

Injertado, produce a los cinco u ocho años; de semilla, a partir de los quince. Hay que contar además con dos enfermedades serias: el chancro (Cryphonectria parasitica) y la tinta (Phytophthora cinnamomi), esta última favorecida por suelos encharcados. Si el terreno es propenso, lo razonable es plantar híbridos C. sativa × C. crenata seleccionados por su resistencia a la tinta. Y no olvide que necesita otro castaño cerca: es prácticamente autoestéril.

Otros de arranque rápido que merecen sitio

Kaki (Diospyros kaki): crecimiento vigoroso, primeras cosechas al tercer o cuarto año y muy poca plaga en jardín. Rojo Brillante es astringente y necesita tratamiento posterior para comerse duro; si quiere comerlo directamente del árbol, elija una variedad no astringente tipo Fuyu.

Membrillero (Cydonia oblonga): arbusto o arbolito de porte pequeño, produce al tercer año, tolera suelos pesados y húmedos mejor que casi cualquier frutal de pepita. Vigile el moteado y el fuego bacteriano.

Endrino (Prunus spinosa): rusticidad total, crecimiento rápido en forma de matorral espinoso y fruto al tercer o cuarto año. Excelente como seto defensivo y para pacharán; brota de raíz con facilidad, así que hay que contenerlo.

Frambueso, zarzamora, higo chumbo, parra: si lo que urge es cosechar, ninguna de estas es un árbol pero todas dan fruta en el primer o segundo año. Un frambueso remontante plantado en marzo produce ese mismo otoño.

Lo que de verdad acelera un frutal joven

Dos árboles idénticos plantados el mismo día pueden diferenciarse en un metro al tercer año según cómo se manejen. Esto es lo que marca la diferencia:

  • Plantar a raíz desnuda entre noviembre y febrero. Sale más barato que en contenedor, arraiga mejor y arranca antes en primavera. Solo los subtropicales prefieren plantación de primavera.
  • Hoyo amplio y suelo descompactado. Un metro por un metro de suelo mullido vale más que cualquier abono. Lo que frena a un frutal joven es la suela de labor, no la falta de nutrientes.
  • Injerto por encima del suelo, siempre. Si se entierra, la variedad emite raíces propias, el árbol se «franquea» y pierde el enanismo y la tolerancia del patrón. Es el fallo más habitual en plantaciones de aficionado.
  • Ruedo limpio de hierba, un metro de radio. La competencia de las gramíneas por agua y nitrógeno es el mayor freno al crecimiento de un frutal joven, muy por delante de la falta de abono. Acolchado orgánico sí, pero sin tocar el cuello.
  • Riego los tres primeros veranos, incluso en especies de secano. Después se puede retirar progresivamente.
  • Podar lo justo. Cada corte de formación retrasa la entrada en producción, porque la respuesta del árbol es fabricar madera. Un árbol poco podado en sus primeros años crece más y fructifica antes. La poda severa de formación es una herencia del cultivo profesional que en un jardín rara vez compensa.
  • Nitrógeno con moderación. El exceso produce brotes largos, blandos, llenos de pulgón, sensibles al frío y sin flor. Alarga el crecimiento vegetativo y retrasa la fructificación, justo lo contrario de lo que se busca.
  • Nada de estiércol fresco en el hoyo. Quema raíces. Si se usa, que esté bien compostado y mezclado con la tierra de relleno, nunca en contacto directo con las raíces.

En resumen

Si busca velocidad pura de crecimiento y sombra en pocos años, higuera y morera blanca no tienen rival en clima peninsular, con níspero japonés y castaño detrás en sus respectivas zonas. Si lo que busca es fruta cuanto antes, la lista cambia: granado y kaki al tercer año, almendro de floración tardía al tercero, cítricos injertados al segundo o tercero, y manzano o cerezo al segundo si van sobre patrón enanizante y con riego asegurado.

Antes de elegir especie, mire el suelo y el clima: caliza y sequía llevan al granado y al almendro; suelo ácido y humedad, al castaño; inviernos suaves, al níspero y a los cítricos; frío invernal de verdad, al manzano y al cerezo. Y recuerde que un patrón bien escogido, un ruedo sin hierba y un riego constante los tres primeros veranos adelantan más la cosecha que cambiar de especie.


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